A los alumnos de 4to año de Periodismo de la Universidad Central
que me tentaron a escribir esto y leerlo públicamente
delante de todos los estudiantes, profesores y directivos de la Facultad en la celebración por el Día de la prensa en Cuba.
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Ser estudiante de Periodismo es un peligro. Y quienes hemos pasado cinco años en la Universidad -si no morimos en el intento- podemos reclamarlo como un mérito.
Todo comienza con la Prueba de Aptitud. “Sencilla, sencillita”. Allá en la escalera los profesores anunciando números y uno debajo, con la respiración cortada, tratando de adivinar la hoja. Eso causa estrés.
Luego debes prepararte para que un amigo venga y te pregunte de astronomía, o un conocido quiera saber cuándo van a vender manzanas en el agro…o aquel que te ha visto par de veces quiera tus pronósticos para el próximo partido de fútbol rugby, o quién ganará las elecciones en Mali. Y ni se te ocurra quedarte mudo, o decir que no sabes, porque te asaltan con un: “eh ¿y tú no estudias Periodismo?” Eso causa palpitaciones.
Tienes que soportar algún comentario malicioso de: “¿ya estás aprendiendo a decir mentiras?” O que algún conocedor de la profesión te diga: “ah, ya pronto te veré por la televisión”, aunque lo último que quieras delante de ti sea una cámara. Eso causa depresión.
Algunos estudiantes, empeñados en que los periodistas tienen algún vicio y consumen alguna de las llamadas drogas legales, anotan como tarea extraclase: fumar, tomar ron, o café. Eso causa gastritis.
Pese a las enfermedades que puedan padecer, como siempre habrán arriesgados, se decidió realizar un estudio de carácter nacional, en todos los departamentos de Periodismo donde se estudia la carrera, a fin de conocer qué Universidad tiene los mejores alumnos.
A modo de conclusión, en el informe final se anotó lo siguiente:
Los estudiantes de periodismo de la Universidad Central porque son kamikazes. Pasan cursos extras de samuráis para abordar la ruta 3, practican yoga delante de una computadora con Internet, son capaces de hablar de economía luego de una noche en el Mejunje, o de filosofía después de salir del Cabaret del Bosque.
Además todos alguna vez desarrollan algún padecimiento.
Pero también tienen, para desquitarse los sobresaltos de todo un semestre, la celebración por el Día de la prensa, donde sorprenden a sus profes con un asalto de “fotos clasificadas”, alguna ocurrencia más, o simplemente agarrar a una de ellas, y causarle no solo estrés, palpitaciones, gastritis y hasta depresión cuando le piden, de un día para otro, una crónica. “¿De qué?” “Allá tú, de lo que sea, pero que diga algo de periodistas, de periodismo… para mañana, que estás en el guión”.
No importa si trasnochas una vez más en aras de escribir esto, no importa si vuelves a pasar por el susto de la hoja en blanco. A fin de cuentas para eso hiciste Pruebas de Aptitud, para que en días como este alguien te pida una crónica y te recuerde que desde el primer día y hasta el último de esta profesión que nunca acaba, estudiar Periodismo es un peligro.



