Mairelys es una de las mejores locas que conozco. Le digo loca y me pregunta por qué. Creo que se ofende, pero le explico que mi definición de loca es ser emotivas, dejarse llevar por la intuición y hacer las cosas distintas a la regla, al como la hace la mayoría. Loca y feliz.
Ella es emotiva. Pronuncia las palabras con intensidad. Es, además, muy ocurrente, tanto que se le ocurrió -por iniciativa propia, sin imposiciones departamentales de por medio- pedirme a la altura de su 2do o 3er año de carrera, que yo fuera la tutora de su Tesis de licenciatura. Lo dijo letra a letra y hasta ese momento, lo que yo tenía como sospecha pasó a ser una confirmación: esta niña es loca.
Se deja llevar por la intuición. Intuye cuándo hay buena “botella” en la carretera. (¡Vamos, a quién en su sano juicio se le ocurriría viajar a diario de Santa Clara a La Habana para ver al novio, y después que se mudaron, viajar con semejante frecuencia de Santa Clara a Jatibonico!)
Hace las cosas distintas. No se queda en el aire acondicionado de las redacciones a esperar que la noticia le caiga del cielo. No, corre micrófono en mano detrás de un funcionario para que le conceda una entrevista, o se queda a un costado de la calle para graficar los baches mientras los camiones pasan tan cerca que le echan aire…
Pero de todas sus locuras las que más adoro son las que la hacen auténtica. Es sincera, no toma decisiones pensando en quedar bien o por lo que vaya a pensar o decir alguien más. Es muy familiar y defiende la amistad.
Tal vez por eso me enfurece cuando algún sesudo la tilda de superficial porque no se ha aprendido tantos libros como él, o porque se maquilla –claro está, más que él- o cuando alguien gesticula encima de ella y le grita para tratar de imponerle un criterio… Estereotipos al fin y al cabo porque Mairelys no maquilla las palabras que dice, y los gritos no le hacen dudar de lo que cree.
Es una loca buena, de las que se merecen tener una foto pegada en los postes del alumbrado público, con un “Se busca” bien grande, porque los locos buenos no abundan por estos días.



