Soledades

“Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón”.

Mario Benedetti

 

 

 

Fui una muchacha sin rostro durante casi dos años, mientras le escribía a un muchacho sin nombre.

Casi dos años que se convirtieron luego en cinco meses de rostros, nombres. Y ahora son casi dos años más de ausencias…

Todo comenzó en un buzón electrónico un mes de abril. Los correos iban con mi nombre completo hacia un destinatario desconocido, pero que respondía a mis letras. Teclazos que acortaron distancias. Y al menos sabía que lo leería una vez por semana.

Compartíamos esencias esenciales. Poemas, canciones, anécdotas. Tarareamos vía e-mail varias canciones de Sabina.

Los mensajes viajaron luego mediante carteros desconocidos, en sobres sellados que yo confiaba a Correos de Cuba, pese a su recelo de que la empresa entregara todas las cartas. Todas llegaron.

Luego fueron llamadas, mensajes con personas que nos conocían, libros…

Cuando nos vimos por primera vez me tranquilizó: la magia no se pierde porque yo sepa tu rostro y tú mi nombre. Y vinieron los encuentros noviembre- abril.

Todo comenzó y terminó un mes de abril. La última canción que recordé fue esa de Sabina que también canta Ana Belén donde pregunta “quién me ha robado el mes de abril”.

Siguieron llamadas, hasta la vez definitiva en que no hallamos más respuestas a los correos, ni a los mensajes que algún amigo común accedía a acercar.

La última vez que hablé con él hacía tanto que había alejado toda  comunicación que no reconocí su voz.  Ese día comprendí que mis mensajes no tendrían más respuestas y él me dio  – sin saberlo- el nombre para mi blog.

Un blog que tal vez nunca leerá, pero que va lleno de historias en botellas, unas que le conté y otras que nunca pude decirle…

Aunque para no sentirme en una isla desierta sigo lanzando al mar del ciberespacio estas letras embotelladas que algún buen amigo responde, una vez por semana siento soledad.

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22 respuestas a “Soledades

  1. Enhorabuena si solo sientes una vez por semana la soledad. Ni siquiera ese día aciago dejes que te venza. Hay mucha poesía en ti, como en tu blog. Y si la soledad sirve para que nos mandes estas botellas al mar, pues bienvenida sea. Felicidades por el blog, ya me he vuelto adicta.

    1. gracias, es bueno saber que podemos contar con amigos, como decía Benedetti: no hasta uno ni hasta dos…esa es otra de sus frases que extraño.
      Tienes razón, a veces de las añoranzas surgen proyectos. Yo, mientras extrañaba las conversaciones y teclazos de este muchacho, decidí abrirme un blog. Como ves, sigo lanzando botellas.

  2. No estás sola. Estas botellas lo impiden. Piensa que a ti -como a nosotros, los ciberlectores- una que otra vez nos salvan del naufragio. Me sumo a los que siempre navegan en este mar.

  3. muchas gracias por este blog, a veces no encuentro poesía en ningún sitio, es bueno saber que hay un rincón donde nos regalas tus botellas… me recordaste la etapa del pre, en que cree una agenda con poemas de amor porque mi corazón estaba entregado a alguien que nunca supo apreciarlo. Pocas veces me atrevía a hacer poesía -se me da bien poco, si te soy franco-, pero al menos todo lo que reunía entonces, del Diablo Ilustrado o cualquier otro autor, me recordaba a esa persona amada. No pudo ser, pero aún conservo aquella agenda como uno de mis mayores tesoros… los corazones entregados suelen ser más fuertes que cualquier otro.. mi enhorabuena, ya te comparto con mis amigos para que disfruten de tu lectura, un abrazo

      1. el escarabajo y la cigarra, desde el viejo mundo, botellas al mar, son solo etiquetas, lo que importa es cuánto decimos… muchas gracias y ánimo con esos pedazos de corazón, armar rompecabezas siempre es un buen ejercicio, estimula la inteligencia y hace bombear el corazón… nos vemos

      2. Sí, armar rompecabezas…intentar arreglar el mundo. Es bueno saber que entre mar y botellas no estoy sola, que me leen, y sobre todo, que puedo leer los envíos que amigos como tú hacen al ciberespacio. Te sigo.

  4. Ya había pasado por aquí hace mucho, cuando me hacía la agente secreta leyendo a hurtadillas tus botellas 😉 Por eso hoy he querido recordarte que no estás sola. Lo bueno que dejan ciertas tristezas es que a veces, sin ton ni son, también nos llevan a crear muchas cosas especiales. Nunca dudes cuán especiales son tus botellas. Besitos y quieros sin tamaño.

    1. yo sé, yo sé que puedo sentirme sola alguna vez, pero sola no estoy, tengo buenos amigos que -aunque no los vea a diario, aunque no los abrace siempre- sé que me quieren, y saben que los quiero.
      Gracias, Yaima, por los quiero sin tamaño.
      🙂

  5. una del ayatola sabina:
    ♪♫♪♫
    Y algunas veces suelo recostar
    mi cabeza en el hombro de la luna
    y le hablo de esa amante inoportuna
    que se llama soledad.
    ♪♫♪♫

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