¿Por dónde salen las semillas?

Otros niños preguntarían cómo nacieron –o, si le han dicho de cigüeñas- cómo los traen de tan lejos envueltos en pañales sin que pasen frío.  Y todos en algún momento se sumergen en los interminables por qués. Yo durante mi infancia tuve una pregunta a flor de labios, así, en la punta de la lengua… ¿Por dónde salen las semillas?

Fi una niña traumatizada por el “hombre del saco” que vendría a buscarme si me portaba mal; comparando mi tamaño con el de otros, porque “no iba a crecer” si no me comía toda la comida; me paraba todos los días delante del gallo de la casa, porque mi abuela aseguraba que era aquel animal perverso quien se había tragado mi tete –pero lo encontré muchos años después en una gaveta.

Me eché a llorar por la canción del chino que se cayó en un pozo y las tripas se le hicieron agua, porque nadie pudo ayudar al pobre chinito…

Pero sin dudas lo que más me atemorizó de todos esos primeros años fue la sentencia de mi tía: “ten cuidado no te tragues una semilla, sino te va a crecer una mata adentro”. Y fui cautelosa, mas… ¿quién por descuido no se ha tragado una semillita?

Yo había ingerido varias de naranja, de mandarina, y temía que algún día mi estómago estallara y me saliera un bosque. Por eso fui persistente en mi pregunta. Pero aquel día debí tener muy perturbada a mi tía, porque ante mi insistencia de “¿por dónde salen las semillas?” me respondió: se convierten en una mata que sale ¡por el ombligo!

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9 respuestas a “¿Por dónde salen las semillas?

  1. jajajajajajaja, mira el cuento de Canela, el conejito sucio. Le salió una matica en la oreja. Cuando vi ese muñequito me empecé a restregar de una manera diferente.
    Los mayores son unos mentirosos!!!

  2. Jaja, muy simpática. De veras que es así. A mí me hicieron algo parecido. Por suerte -o por desgracia, no estoy seguro- a los niños de hoy se les acaba bien pronto la inocencia. Afortunadamente, quedamos algunos que insistimos en cuidársela o devolvérsela.

  3. Lele dice mi mamá que ella lloró por días cuando se tragó su primera semilla de anoncillo, pues mis tíos le dijeron que comería anoncillos de su propia mata. Ahhh su árbol salía por la oreja, no por el ombligo como el tuyo.

  4. Yo tengo una amiga a la que le quedó la perenne secuela de no comer tomates por la misma historia de las semillitas. Hoy vive en Tampa, echa toda una vegetariana, pero pongo mano al fuego o cabeza al picadero que se llena la panza de todo tipo de verduras y frutas, excepto de aquella rojiza premonición de maticas en su vientre jajajaja No eres la única Leydi.

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