¡S.O S!

Voy a prohibirles a las polillas y al comején que vuelvan a pasar cerca de mis libros. Pero no se me ocurre un remedio efectivo. Si les pongo un cartelito para avisarles, ¿me obedecerán?

Lo cierto es que soy adicta a los libros. De narrativa, poesía, compilaciones de Periodismo… a toda la letra impresa. Incluso he confirmado que visitar librerías o bibliotecas puede resultar mi medicina antiestrés.

Y he llegado a colmar mi cuarto de textos que ya no encuentran espacio en mi librero. He tenido que acudir a un clóset, a cajas. Los hojeo, los organizo, los limpio… ¡y me encontré una polilla!

Una polilla, comején en el piso y túneles dentro de los libros… no ha de ser buena señal. Y mientras pienso cómo vencerlos, recuerdo esta historia que le escuché a Víctor Casáus.

Cuando él era pequeño soñaba con hacerse de una biblioteca. Quiso  rodearse de la cultura que ofrecen los libros, y como no tenía librero, los fue ubicando en cajas de cartón. Un día descubrió que aquellas cajas habían sido víctimas de una invasión de ratones y que algunos libros estaban destrozados.

Indignado, y para frenar a los intrusos, buscó papel y les advirtió en cada caja: “aquí habita la cultura”.

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10 respuestas a “¡S.O S!

  1. Te dejo un remedio casero, que le escuché a un librero de la Plaza de Armas y que, según me dijo luego un amigo que guarda papeles hasta debajo de la almohada, funciona. Haz bolsitas de tela pequeñitas y ponle dentro flores de lavanda y granos de pimienta negra. Sé que son difíciles de conseguir, pero una vez que los tengas, chao polillas.

  2. Me pasa lo mismo, muchachita, en las dos cuestiones, adicta a los libros y la lectura, y acosada por esos bichitos. Si encuentras las flores de lavanda y la pimienta negra, ¿me darás un tin? Un abrazo

  3. Lo bueno de internet, y de los izquierdosos que habitamos precariamente en el ciberespacio, es que el plagio no parece tal. Ahora mismo lo anuncio, para que la compañerita Torres lo sepa, que voy a escribir un post animado por este suyo de los libros. Más que ratones u otras plagas la mía es una historia del divorcio del bibliómano-lector a quien le quitan la mitad de su vida, que son sus libros.

  4. leydi / no tengo remedios que ofrecerte, pero me gustó encontrar la anécdota de mis cajas de libros invadidas, como ejemplo para tus preocupaciones. más que libreros me faltaba entonces espacio para los libros y hasta para vivir. y mis comentarios se reproducían en los idiomas que comenzaba a mascullar por entonces: Look at culture, and smile if you can. Voice la culture… gracias por los recuerdos… cariños, victor

    1. Gracias por leerme. Y qué grata sorpresa que me deje un comentario! Esa anéndota la tenía algo difusa desde la Feria del libro en Santa Clara, cuando se hicieron los paneles en la UNEAC bajo la dirección de Arístides Vega Chapú en “Donde siempre estamos”…
      Entonces descubrí que conservamos el mismo amor por los libros..y por Pablo de la Torriente.

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