¿Me llevas al cine?

El cine fue inventado para pagar porque otros

sufran.

Y.D.G

 

 

 

Me gusta el cine. Y para no ir sola, casi siempre invito a mi primo. Solo que hay un “pequeño detalle”: él solo disfruta las comedias y películas de acción.

Por eso aprecio tanto que me acompañe a las salas de cine, pues sé que lo hace para no dejarme sola entre la oscuridad.

Un día fuimos a ver una película española. Un drama que había obtenido 14 premios Goya. Él se quedó dormido, y en el momento más conmovedor, cuando ¡el protagonista moría!, mi primo soltó un ronquido.

Otra vez “alquilé” el cine por solo tres pesos. Resulta que reponían Adorables Mentiras, y en la sala oscura solo estábamos una amiga, yo, ¡y otra vez mi primo!

En el segundo año de la carrera, seis estudiantes de mi grupo quisimos ver más filmes que Frank Padrón y Joel del Río… y nos fuimos de lleno para la jornada del Festival de Cine. ¡Qué contar!

Queríamos llenarnos tanto del mundo del celuloide que hicimos una selección de películas, pero no todas en los cines más cercanos… qué va. Terminábamos tan cansados que un día nos quedamos dormidos mientras proyectaban en la gran pantalla un filme sueco. Pero al otro día pudimos rearmar la película con los pequeños pedazos que vimos entre sueño y sueño…porque nos turnábamos hasta para dormir. Si cuatro dormían, los otros dos miraban la pantalla, porque teníamos que saber cómo terminaba. (Aunque creo que al día siguiente, realmente lo que hicimos fue poner a prueba la imaginación… para que los suecos no se hicieran más los suecos)

O la ocasión en que abandonamos un documental cuando el cantante, el eje, protagonista, centro de toda la atención de la cámara, ensayaba la segunda canción de entre las más de 10 que tenía el disco…porque los que estábamos al aire éramos nosotros y no las manos de aquel hombre. Aquel día asumimos la derrota. Y eso que el cantante no era sueco, sino argentino, y su música gustaba.

También hace unos meses vi la mirada de Martí a través del ojo del canario. Tampoco fui sola, porque como puede verse, ir al cine sola  resultaría aburrido.

(Quién sabe, tal vez un día Fernando Pérez le eche una ojeada a mi currículo de espectadora y me solicite como asistente de dirección…)

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2 respuestas a “¿Me llevas al cine?

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