Hoy murió Mella

Pude ser cualquiera de sus tres novias. La santaclareña Silvia Masvidal, la camagüeyana Olivia Zaldívar,  o la italiana Tina Modotti. Lo hubiese querido igual de serio y tempestuosamente. Sin embargo, un colega amigo insiste en llamarme, desde hace más de dos años,  Tina.

Lo cierto es que me enamoré de Mella. Lo busqué con insistencia en el libro que por sus 100 años le dedicó Ana Cairo, en las letras que dejó en el periódico mexicano El machete y compiló Raquel Tibol, y en la biografía que le realizaron Adys Cupull y Froilán González.

Lo encontré, varios libros después, en Buscándote Julio,  junto Alina Perera.

No importa si lo llamen Nicanor, Lamy, Julio Antonio, o si su apellido sea Mac Partland o Mella. Lo quiero igual.

Por eso me cuesta llegar hasta el final de cada libro donde se anuncia que un 10 de enero de 1929 lo asesinaron por la espalda, con dos disparos, en medio del frío de México.

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19 comentarios sobre “Hoy murió Mella

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  1. Soy del bando de Tunie, Nuve de Alivio, mi tempestuoso amor es para el Che, pero no dejo de admirar a Julio Antonio, el deportista, el romántico, el hombre joven que se dio de todas y para siempre, por eso tranquila serás siempre su novia, pero recuerda para ello pasar por alto el 10 de enero de 1929.

    1. Amparito, qué bueno que también lo quieras, pero como amigo, porque mira, Tunie acaba de dar mi mano a Mella como su “novia post mortem”…
      Tunie y Carmen Luisa: qué muchachas..tengan cuidado, miren que en esto de noviazgos post mortem soy algo promiscua, pues además de Julio Antonio amo a José Julián (Martí), a Pablo de la Torriente, al Che.

  2. Lei se de muchas rivales que te piden a gritos un pedazo de Mella conserva ese sentir intenso y olvida la pugna con cualquiera, al final en estos amores todas salimos ganando…

  3. Estoy llegando tarde a los post, pero no importa. La primera mujer que escuché elogiar el físico atractivo de Mella fue mi madre. Ahora, leyendo a Leydis y otras mujeres, siento que es un privilegio —desde el punto de vista pragmático, a la hora de hacer revoluciones y de explotar eso que en política se llama «dominio carismático»— eso de ser «lindo». Es bueno también para la leyenda que Tina y Mella hayan sido una pareja tan «adelantada», tan libre: dos bellos que, además, detestan las frivolidades de los bellos y se lanzan al torrente de cambiar el mundo, con ideas, acción y… belleza física también.

    De todas formas, me gustaría que aparecieran por la zona de los comentarios algunas chicas dispuestas a un matrimonio con Antonio Gramsci —jorobado y tuberculoso, tanto que los rudos obreros italianos adscritos al partido comunista italiano no creían que ese fuese su gran líder histórico.

    1. jaja, Kyn, pero en mi crónica no digo que me enamoro de Julio Antonio por su atractivo físico…valoro mucho más lo que lleve cada cual en el cerebro, y Mella fue una persona muy ávida de conocimientos, buen lector, una persona muy sensible. Además, mi comparación con Tina viene por un amigo, que cuando supo que me fascina el cienfueguero Muelle Real, me dijo, “ah, Tina, así que esperando a Julio Antonio?” porque por ese lugar partió Julio definitivamente hacia México…
      Descuida, que para Gramsci también hay enamoradas… a fin de cuentas no son cuestiones que se busquen, sino que se encuentra. ¿al Quijote no le apareció una Dulcinea?

  4. Yo no dije que Mella te resultase atractivo sólo por lo físico, pero, respondo como una vieja amiga: «mucho intelectual, mucho hombre de acción… y tremendo mango también». Esas cosas siempre pesan, que no exista temor en ocultarlo.

    Hay otros líderes feo también, pero Gramsci fue el que me vino a la cabeza primero

  5. yo he leído pocas biografías, no es el género que más me gusta… pero cuando era estudiante estuve de prácticas en varadero y en mi mochila tiré un libro premio casa de las américas que es una biografía de tina modotti… me encantó la vida esta mujer, llena de simbolismos, como cuando arroja su cámara al río para dedicarse por entero a la vida política… sus amores y su gran amor, que murió en su brazos y precisamente por amor se vio sometida a una prueba desgarrante como profesional del periodismo, que fue hacer una foto del cadaver de mella en su féretro…

    1. ah, a mí sí me gusta leer biografías. Esa de Tina, Tiníssima, de Poniatowska, quedaron en prestármela, sino ya sé dónde la venden, y también sé en qué biblioteca está…
      ¿cómo Tina no va a saber de su biografía? 🙂

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