Polvo en el viento

El título, aclaro, no lo robé del grupo Kansas. No, lo acabo de plagiar del periodista José Alejandro Rodríguez.

A él, que como Ana Belén, nació en el 53. A él, que con sus historias en la prensa me había estremecido antes de yo estudiar Periodismo.

Con tinta impresa me ha contado de su perro Popi, de Cuba dela Caridad, del Danubio Rojo, lo que vió Coralita, de los silencios de Milanés…

También leyendo su teoría he aprendido de las crónicas distorsiones sobre la crónica, y que “los cronistas, esos rapsodas de lo hermoso y lo feo, de lo insólito, no usan corbata ni hacen genuflexiones; no ansían las coberturas periodísticas de los grandes salones, seducidos como están por los callejones misteriosos de este mundo”.

Él, Pepe Alejandro –según Michel Contreras el único Pepe Alejandro de este mundo– dice que somos polvo en el viento.

“Los cronistas de ADN van por el mundo deslumbrándose, asombrados, observándolo todo y sintiéndose solo polvo en el viento que llegue a cada quien”.

Ojalá existieran muchos Pepe Alejandro en el periodismo cubano. Muchos que comprometieran su opinión porque saben hablar claro o dar acuse de recibo.

Mientras aparecen otros, quiero, escribo y describo a este, el único Pepe Alejandro de este mundo.

18 comentarios sobre “Polvo en el viento

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  1. Muy de acuerdo contigo, ojalá hubiera muchos como él, sincero, sin miedo a buscarse problemas. Cuando lleva el Juventud Rebelde dominical a mi casa —el único al que estoy suscrita; aunque quisiera recibirlo a diario, no hay suscripción—, mi mamá y yo lo que primero buscamos es lo que él escribe. Es un artista en Acuse de recibo, porque en otros periódicos solamente publican las cartas, pero él da su opinión, ¡y magníficas! También soy del 53, así que somos serpiente en el horóscopo chino, ¡el año que viene es el nuestro!

    1. Ah, verbiclara, es que Pepe Alejandro es de los periodistas que prestigian esta profesión. De los más valientes y sinceros que conozco. Qué bueno que su sección sea lo primero que leas cada vez que llega un JR a tus manos. Un abrazo.

  2. Yo, como Leydi, amo a Pepe Alejandro y como ella creo que Cuba de la Caridad es y será un comentario antológico de Cuba, un retraro de lo que somos y de nuestra realidad. pepe es único, lo dice Michel y yo lo reafirmo, su humor y su profundidad en todo cuanto escribe. Muy buen trabajo, te felicito

  3. Leydi: Comparto tu aspiración y tus sentimientos, pero pides mucho, querida amiga. No pueden abundar los Pepe Alejandro porque, si así fuera, no servirían de mucho. Reverenciamos con amor y verdad a seres como él precisamente porque son escasísimos, casi únicos. Los mortales comunes, los reporteros “normales”, no podemos alcanzar esa talla cocida a base de un talento inmenso con una sensibilidad humana a igual nivel. Si Pepe fuera como tantos, no sería nuestro paradigma. Por eso, yo quisiera multiplicar los panes, pero no pretendo lo mismo con los Pepes. Esos son únicos y, como los salmones, nadan río arriba en la corriente sanguínea de la gente para poner sus huevos justo en el corazón.

    1. Enrique!!! le has hecho otra crónica, y mejor que la mía, me quedo con deseos de despublicarme y poner tus letras en el post.
      Pero, Enrique, ¿quién dice que eres de los reporteros normales? Tienes razón, es por eso que reverenciamos a Pepe Alejendro y los buenos periodistas que tenemos, porque no es lo común. Yo ahora mismo puedo pensar en un puñado de excelentes cronistas que conozco, que conocemos.

  4. Gracias, Leydi, por tus elogios, y gracias al resto de los foristas. Pero creo que me sobredimensionan, algo de talento y nobleza aparte. Esos elogios me sobrecogen, casi que me asusto. A lo único que aspiro en esta vida es a vivirla, y a ser una buena persona. Nada más. Abrazos….

  5. A Pepe lo conocí en un evento de la prensa, yo estaba estudiando en segundo año, recuerdo que se tomaron una foto de grupo. Él y Ariel Terrero se sentaron en el piso, cerveza en mano; aquello me pareció una locura teniendo en cuenta que estábamos en el Palacio de las Convenciones. Después compartí unas prácticas con él en Juventud Rebelde. Aprendí de su modestia, de su ímpetu periodístico, de sus buenos sentimientos y de su eterno humor. Hace un tiempo no lo veo (solo en su columna o en el canal Habana) pero sé que sigue aquí, que va por el mundo como un Robin Hood de la prensa, robándole a los burócratas sus mentiras y justificaciones, para repartir entre “los muchos” un poco más de justicia. Gracias Leydi. Un beso para ti.

    1. Gracias a ti.
      Ese es Pepe Alejandro. Yo, por suerte, he coincidido con él en varias ocasiones, y admiro mucho esa sencillez conque se detiene a conversar con todos, los consejos que siempre me reserva, la sinceridad. Es alguien del que debemos aprender.

  6. Lo mejor de Pepe es eso mismo, dejarse llamar Pepe como el Pepito de los cuentos, el niño jodedor y sensible, capaz de captar a Cuba entera en un chiste de una línea y puntos suspensivos. Hay una distancia enorme entre José Alejandro y Pepe. Si Pepe lee este comentario, me gustaría que valorase la idea de colocar como firma su seudónimo.

  7. Bueno no lo conozco personalmente a Pepe pero lo leo bastante, un saludo para él y que sepa que en Camagüey se le admira por lo que hace, y que en la universidad las tías más de una vez me dijeron “oye te la comiste”… obviamente porque confundieron mi nombre y el suyo, pero siempre me encargué de aclararles la verdad, jejeje.

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