A botellazos

He vuelto a escribir cartas a mano. Muchas cartas que viajaron mediante personas conocidas hacia desconocidos, y por esta vez, todas llegaron.

Han sido los mensajes más afortunados de cuantos he enviado… ¡los he canjeado por letras jóvenes, mariposas, nubes, crónicas, y por pactos con un caimán que prometió no morderme.

De todos recibí el acuse de recibo más público e inusual: a través de otros blogs. El primero, un papel náufrago que luego de un mes al fin encontró su destinatario, quien me anunciaba:

“…buscaría un mensaje náufrago que navega y que llega con un muñequito dibujado (él único que sabes pintar)
buscaría un beso extraviado y tus deseos más secretos,
buscaría el sol de noche, como un amante discreto;
buscaría mil motivos para el hola y ninguno para el adiós,
y seguro encontraría miles de pretextos para escribir este post”. Y seguido, una Nota de la edición: el post anterior no se remite a ninguna relación amorosa”.

Este mensaje, anclado en un blog, me sorprendió. Como una semana más tarde me impresionó mucho este otro:

“El cartero, la cartera en este caso, no tocó dos veces, no le dimos tiempo. La Tunie y yo le salimos al paso y la sorprendimos exigiendo nuestras botellas.

Sí, las cartas eran botellas que, por esta vez, Leydi, o Leydita como le dice la Nube y esta Mariposa copiona, no lanzó al mar sino a la mismísima barriga de la Isla.”

O dos mensajes a vuelta de correo:

“A la empresa embotelladora Torres Arias, sobrecumplidora al término
del mes de febrero del plan de noblezas sorpresivas:
Mi- Leydi… Cuánta alegría, cuánta emoción, cuántas cosas buenas. Tus
botellas han anclado a media mañana en esta comarca mediterránea.”

(…)

“Alguien me dijo que tal vez eras una persona solitaria por tomarte el trabajo de escribir y a mano, un tanto extinto en esta época. Pero yo pienso lo contrario, creo que eres muy amigable.”

Con manos así, que sostienen las mías, ¿cómo no lanzar botellas al mar? Desde que los leí lo he decidido: no importa si se detiene la fábrica de cristales, buscaré pomos plásticos… Me han impresionado tanto estos mensajes que no puedo más que devolverle este abrazo público, como ellos lo hicieron… No en vano dicen por ahí que quien a botellazo mata, a botellazo muere…

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11 respuestas a “A botellazos

  1. Leydita, ahora mismo se me asoma una lagrimilla al borde del ojo izquierdo, el más cercano al corazón. A ciencia cierta descurbo hoy que la magia del amor hace que se multiplique, contra toda ley natural y matemática, lo que se bien-comparte. ¡Mira cuánto rebotes han dado tus botellas a mano! Yo soy de las bendecidas, de las agradecidas, y me alegra mucho descubrirme en este post. Gracias por ser tan buen ser humano, aunque ni siquiera te esfuerces en ello. Un beso grande, de la nube Tunie.

    1. gracias, Tunie. Es que me asombró tener tantos mensajes a cambio de los míos. No esperaba tantas respuestas, y mucho menos públicas…jajaja Así que decidí agruparlas todas y confeccionar una botella especial en respuesta a esos otros botellazos… Han sido para mí días de muchas emociones.

    1. ah, Mar, es que las botellas habaneras las tengo bien guardadas para cuando yo regrese…no te preocupes, que ya tendrás tus letras a mano, y tu libro. No admito que ninguno de mis amigos se quede sin ese pedazo que les toca en mis añoranzas. Solo que esta vez supe de alguien que iba a Camaguey y lancé algunos mensajes para allá y ya ves, todos llegaron!!
      Un abrazo azul.

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