El hombre de mi vida

El hombre de mi vida, la anunciada ¿media naranja? que aún andará rodando… debe ser, seguramente, tan tierno y ocurrente como mi primo David.

Llega e interrumpe mis días sin pedir permiso –porque para las ternuras no hay que pedir permiso. Y me abraza. Me abraza aunque yo acabe de abrir la puerta de la casa, cansada del trabajo, y le diga que no debe abrazarme porque vengo sudada. Y él me dice que no importa, que me quiere igual.

Y me presta sus libros, y se lee los míos. Me acompaña al cine cuando la entrada a la película clasifica a sus 12 años y hasta me construye el final cuando se va la corriente a mitad de filme.

Pica al medio el dulce que le doy después de la comida, porque esta tarde nos quedamos sin postre.

Y practica la sinceridad, al punto de devolverme la mp3 porque no le gusta ninguna de las 75 canciones que tengo para escuchar…

Recurre a todos los cuentos de Pepito que se sabe para espantar mi tristeza, y solo me hace llorar cuando se va, porque no sé cundo lo volveré a ver.

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3 respuestas a “El hombre de mi vida

  1. Los primos son una bendición de la vida, como los hermanos. Con un caballero como este David, no ha de preocuparte aún encontrar al “hombre de tu vida”. Un beso de tu nube amiga, que ya está determinantemente de vuelta.

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