Entre libros

Tuve que regresar a cambiar el libro. Aquel, que había comprado en esa misma librería el día antes, tenía tres páginas en blanco.

La mujer rubia cuyo contenido de trabajo consiste en sentarse a velar  que nadie robe un libro, y anota los títulos de los libros que venden, fue por otro igual al mío, pero con todas las letras. Le agradecí y le dije: qué suerte que no me lo haya auto-dedicado ayer mismo. No me entendió, claro…

Entonces recordé al amigo que me hubiese entendido, porque hace algo similar, o una vez hizo algo similar… dedicarse él mismo el libro.

Yo llegué a él con un libro sobre Pablo de la Torriente, le digo por qué lo leo, y al abrirlo, la dedicatoria, las palabras escritas a lapicero… son con mi letra. No es que alguien me haya dictado un autógrafo, no, es que yo me lo compré y no quería dejarlo huérfano de firmas. Y como Pablo de la Torriente murió… pues yo asumí la honrosa tarea de poner, debajo de la dedicatoria oficial: “y para mí, por supuesto, porque amo a Pablo aunque aún lo busque como a mi soldado desconocido. Aunque aún me pregunte con qué rostro se me revelará algún día”.

Pero mi amigo me alienta y me dice que él hizo algo parecido: entró a una librería y dijo a los amigos que lo acompañaban: yo me merezco ese libro, ¿me lo compran? Los otros, sin dinero, le dieron la negativa, y él les extendió los 20 pesos para que fueran hasta el estante, le trajeran el ejemplar, y luego uno a uno le escribieran algo en aquel libro acabadito de comprar.

Sonrío, con cierta sorpresa, pero muy satisfecha de haber encontrado a alguien con quien, de vez en cuando, hablar el mismo lenguaje.

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32 respuestas a “Entre libros

  1. (un viejo poemita que encontré para usted y su post)

    ENTRE LIBROS

    He recorrido millones de kilómetros,
    he vivido miles de años,
    tengo todo el tiempo, detenido, entre las manos.

    Ahí están mis padres
    mucho más jóvenes que yo.
    Ahí están los amigos de la infancia,
    aún niños,
    correteando,
    sufriendo por los mismos juguetes
    que ahora tienen otros nombres.

    Soy muy viejo,
    tanto que me enrosco en mi luenga barba
    y duermo allí,
    entre mis vellos cálidos.

    Le he dado ya, no estoy seguro, más de cien vueltas a la Tierra.
    Estuve, como Marco Polo, en la China milenaria,
    pero antes.
    Vi y suspiré tranquilo, admirado, junto a Colón al pisar la arena de Guanahaní.
    Viajé, antes que Gagarin, para ver al planeta redondo y azulado que flota
    como por arte de magia.
    Probé, sin riesgo pero con dolor, un sorbo de la cicuta destinada a Sócrates.
    Tengo embarraduras de sangre en los puños de la camisa,
    ganadas tras aquellas intensas jornadas parisinas de 1792.
    Podría seguir…
    ¡Tanto he vivido! ¡Tanto!
    ¡Tanto viviré!

    No me asusta el tiempo,
    ni me amedrenta el camino.
    Al fin y al cabo,
    hace sólo unos segundos,
    acabo de nacer.

    diciembre de 2008

  2. Leydita, yo los firmo, toditos, y les pongo el cuño de mi nombre y mi fecha de nacimiento… los declaro nacidos ese día, que llegaron a mis manos, y los celo… en fin, los libros son universo…. mariposas

      1. Ves? tengo algunas dedicatorias muy originales!! esa del libro de Pablo de la Torriente, por ejemplo… Ya pronto tendrás un libro -no mío- pero sí con mis letras… 😀

  3. Buenos días Leydi! mis libros son huérfanos, deambulan en mis recuerdos, pero sus primeras páginas siguen pálidas y ahora sé que lloran.

  4. Sabes…trato de no escribir las páginas interiores de los libros. No soy de los que gusta dejar “notas al margen”, o subrayar alguna idea que me haya parecido interesante; pero sí aprecio y no poco, las dedicatorias, sobre todo aquellas que no son “para salir del paso”…esa huella que dejan mis amigos al “marcarme” un libro, no solo me “obliga” a leerlo, sino a recordarlo, un abrazo

    1. ah, yo sí marco los libros, al margen, al pie de página, en la cabecera… uf, muy señalados, creo que así converso con ellos.
      Las dedicatorias, claro que son especiales cuando no son para salir del paso, cuando no es pura copia mecánica donde nada más varía el nombre…esas no las quiero! 😦
      Pero cuando sosn de amigos, ellos se esmeran en escribir algo perdurable. Abrazo.

  5. ya tengo un libro firmado con tu letra, y una columna de juventud rebelde dedicada a mí, soy dichoso!!!!! te tengo hasta de tu puño y letra. Soy feliz 😉

    1. jajaja, sí, esa fue otra sorpresa, que me dieras un JR para firmar.. por Dios, nunca me habían pedido firmar en un periódico, eres muy original!! Ah, la dichosa y feliz por tenerte de amigo, soy yo. Te quiero

  6. Si wordpress te lo permite… cuándo vas a escribir algo nuevo, tengo deseos de leer algo nuevo ya. Yo mis libros no los escribo. Tampoco me los autodedico. Me gusta tenerlos localizados porque casi siempre los releo. Hace poco releí uno que mi mamá me regaló estando en la secundaria “El país de los mil paraguas”. Es increíble, me gustó tanto como hace… uff, una tonga de años atrás, jajaja También he leído en más de tres ocasiones “Mi vida al desnudo” de Enrique Núñez Rodríguez, “El principito” of course, casi toda la poesía de Guillén y otros más. Con las películas hago lo mismo, si me gusta mucho trato de guardarla y la veo cada cierto tiempo, a veces incluso descubro cosas nuevas, Con las novias no hago lo mismo. Tampoco retomo amistades que quedaron en el camino, pues pienso que las relaciones, sentimentales o no, son como un cascarón de huevo que cuando se rompe no se puede componer… Y hasta aquí la clase de filosofía, jajaja Un beso, chao.

    1. ah, wordpress al fin me deja actualizar el mío, y llegarme al tuyo.
      Ahora mismo te respondo este, y te dejo un comentario para que sepas que he pasado por tu Debate Gráfico. Yo también releo, ese de Núñez Rodríguez lo tengo, y muy gastado. Y El Principito ni decir! De poemas, prefiero los de Dulce María, Benedetti, Carilda, Borges, y un montón más…
      De amigos y personas… tienes razón, yo tampoco suelo armar cascarones de huevo. Tanto que cuando termino, “Volver” es una película de Almodóvar. Y suelo pensar y aceptar las decisiones, para ser consecuente. Solo una vez -recientemente- rompí ese esquema: le dije adiós a alguien, con todas las letricas pronunciadas, pero no logré despedirme.. pero bien, ese alguien -amigo común- me ha hecho perseverante.
      En fin…hasta aquí, como dices, la clase de filo… voy para tu blog!!

      1. Vaya! Cuantas revelaciones, no esperaba tanto… pero claro, quien ha dicho que los sentimientos vienen en cajitas cuadradas. Siempre algo, o alguien, logra salirnos del esquema que nos trazamos en la vida. Recuerda que siempre debemos echar a ambos lados de la balanza los pros y los contras y que ella decida. Recuerda que, como dice el manido dicho, el corazón tiene razones que la razón no entiende… y decidir siempre por la razón es un lujo que nosotros los apasionados amantes de Dulce María, Benedetti, Carilda, Borges, Guillén, no nos podemos dar.

        Respecto al libro “Mi vida al desnudo” de Núñez e ilustrado magistralmente por Fabelo, tengo una especie de edición enriquecida que salió aún estando vivo Enrique que se titula “A Guasa a garsin” que leído de atrás hacia delante es “A Sagua a sing…” Te lo recomiendo, excelente humor criollo. Un beso, chao.

      2. sí, ese de a “Sagua a s…” que diga, “A Guasa a garsín”, también lo tengo!!! sí, muy buen humor criollo, disfruto mucho sus crónicas. Dios, qué intercambio de correos filosóficos que han terminado siendo reveladores, pero eso sh… es un secreto… él no lo sabe, no escribí nombre, verdad??? 😀

  7. Bella historia, tan necesaria para mí, que luego me sumergiré entre montañas de libros usados (esos que tanto me gustan), en una librería intrincada, y tendré el placer de encontrar dedicatorias, flores momificadas, quizás alguna foto antigua entre página amarillas y roídas por polillas. Pequeños tesoros que abundan por ahí.

    1. sí, ¿sabes? una amiga muy buena suele regalar los libros -además de la dedicatoria- con flores secas, notas en papeles, incluso a veces con sus propias notas al margen…
      a mí me tocó uno de esos anotados por ella: “Si vas a comer, espera por Virgilio”, de José Milián. Lo disfruté mucho. Gracias por llegar, y qué bueno compartir estos deseos de leer!!

  8. Y cómo se ha enviciado uno con ese Facebook, que no más leer, empecé a buscar el botón de “Me gusta”!! Nada une tanto a un amigo -y a los amantes- como las lecturas compartidas y cómplices… ése intercambiar frases que sólo tú y el otro saben de qué va… gracias por compartir este hermoso texto y gracias por entrar a mi blog, lo que me ha permitido apropiarme del tuyo!!

  9. Encuentro tantas cosas lindas acá que me declaro futura adicta a tu blog: también tengo una amiga en Italia que me envia los libros ya leidos y con flores y marcapáginas adentro (por cierto, los colecciono…) Cuando pasé de estudiante de técnico medio a flamante bibliotecaria, cada día de cobro “me regalaba algo” en premio a mi tarea de todo un mes… unas veces eran flores, pero casi siempre libros… no sólo para mi… recuerdo el estupor de la vendedora el día que compré todos los ejemplares que quedaban -como 10- de “El cumpleaños de Juan Ángel”, de Benedetti… quería que todos mis amigos lo leyeran! Recién lo conseguí digital en la web y a cada rato lo reviso… aunque aún tengo mi ejemplar… ¡¡autografiado por Benedetti!! Ese es mi gran tesoro, mis libros autografiados por Benedetti, Thiago de Mello, Tabucci, Eliseo Diego, Winston Orrillo o Fernando Báez….

    1. ah, con razón te debes llamar Polilla!!! jaja
      esa adicción por los libros es muy buena!! Yo también regalo uno repetido a todos mis amigos: Después del huracán, de Yamil Díaz Gómez… creo que mis amigos me quiere porque yo les he repartido libros de ese escritor santaclareño. Un día te daré uno.
      Un abrazo, Polilla, y regresa a devorar algun mensaje embotellado… 😉

  10. regalarse libros, que placer, en mis tiempos de estudiante cuando mis economías no eran nada sólidas, sacrificaba cualquier cosa por comprarme un libro, esa librería de Santa Clara era demasiado tentadora como para pasar de largo, tengo ejemplares ya pasaditas sus hojas por el tiempo y el volverlos a leer, las frases que me gustan las colecciono, mi hijo sacó esa herencia, y hay libros que perdí en el camino por prestarlos y luego se perdieron en esos vericuetos inexplicables y que daría cualquier cosa por poderlos conseguir, gracias por este lindo post.besos

    1. las de Santa Clara, y cualquiera… las librerías son “demasiado tentadoras como para pasar de largo…” Yo también cambio dinero por libros!! 😀
      Y que Carlos lo heredó eso ya lo sabía, si le brillaban los ojos cuando vio el del cumpleaños!! ese fue muy buen regalo. (además de la sorpresa, claro… 😀 )
      Un abrazo, qué bueno que desde que aprendiste a comentar en wordpress no te hayas perdido de estas botellas…gracias.

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