Francisquito y Ángel

Una historia escrita en y por Trinidad…

 

Hace poco leí que “lo mejor de los amigos es cuando nos regalan otros amigos. Obsequian pedacitos de vida”.

Uno de esos seres que la vida convierte en hermanos –a los que nos unimos aunque no tengamos igual mamá y papá- acaba de compartir amigos conmigo.

De un tirón me presentó a María Teresa, Lily, Ana Karla, Roberto, Saúl, Amaya, Alberto, Sol… y a Francisquito y a Ángel.

Con estos dos últimos conversé más y de ambos sentí la nobleza, la bondad, el cariño. Ambos son muchachos muy trabajadores. Les gusta la música, cantar, cocinar, comer. No pasaron por los predios universitarios ni conocen de blogs, post, enlaces, pero han sido dos de las personas que más me han impresionado.

Francisquito, por ejemplo, desafía el transporte y las distancias de Casilda a Trinidad para reunirse con sus amigos. Y por si por alguna razón no puede regresar esa misma noche y tuviera que dormir en casa de alguno de ellos, a la mañana siguiente despierta al amanecer para ir a desayunar con su familia, porque es tradición sentarse juntos a la mesa.

Ángel no viaja desde otro municipio, pero recorre largos tramos para llegar al centro de la ciudad, ver a sus amigos, salir, conversar, y envolverlos con sus ideas en varios proyectos.

El último fin de año lo pasó en el hospital, y no por enfermo él, sino porque la madre de una amiga tuvo un accidente y él la acompañó y no se movió de su lado hasta que la familia y otros amigos llegaran.

Me escuchó cuando dije que lamentaba no llevarme una piedra de las calles de Trinidad –porque están bien sujetas al suelo. A las muchas horas, cuando yo no recordaba ni lo exagerado de mi afirmación, llega Ángel con una piedra pequeña y me la regala: “¿No querías una piedra de Trinidad?”.

Así fue como de Trinidad me llevé entonces una piedra… y unos cuantos amigos nuevos.

 

 

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16 respuestas a “Francisquito y Ángel

  1. Ley: estos dos seres son en verdad únicos y tengo la suerte de tenerlos como amigos. ¿Sabes? Nunca les he dicho cuánto los quiero, así decirles: “Los quiero”, sabes lo rarito que soy para eso…pero no puedo resistirme a esta botella que ambos merecen para decir a todos los que comenten el post que Ángel y Francisquito pueden perfectamente servir para ilustrar el valor de la amistad, por muy cursi que esto suene.
    Gracias, Ley, por todo…
    Un beso
    TQ grande.

  2. Ley: te subo los comentarios de Ángel y Francisquito, pero lo hago con mi correo, pues ellos no tienen, pero doy mi palabra que el texto lo escribieron ellos.

    1. Claro. Confío en ti. Si dices que los textos son de ellos lo son, lo creo. Si me dices que me quieres también lo creo. Si me dices que el cable de Venezuela llegará el mes que viene…este…bueno, bueno, así sucesivamente.. 😉

  3. conocer siempre un poquito es el privilegio de las personas que de una forma u otra podemos compartir una misma gama de ideas y de sueños, conocer a esta joven periodista, profesora pero sobre todo joven fue y es uno de los más gratos recuerdos de este caluroso verano, doy gracias a la vida por haberme dado la oportunidad de haberte conocido, yo desde mi sinceridad te digo que creo que eres original, sincera, amigable y toda la gama de palabras que se puedan emplear para expresar la buena impresión que nos dejo conocerte. que esa pequeña piedra sea el motivo de que siempre debes recordar y volver a su origen. un beso y una piña colada.

    1. ¿Una piña colada? wow! jajaja.
      Gracias, Ángel, por tu comentario. Me ha gustado saberte por aquí, y déjame decirte que me encantó escribir de ustedes. Creo que cuando hay personas buenas, escribir de ellas es lo más fácil que sale. La bondad gana.
      Un abrazo grande, te quiero, y vaya, debo agradecerle doble entonces a Carlos, o triple: por compartir sus amigos conmigo, por mostrarte el post, por poner tu coemntario, por quererme, por quererlo…uf, se me van las gracias con él. 😀
      Espero verte pronto, a ti, a Francisquito, a todos. Esa piedra que me diste y que conservo, claro que es motivo para regresar. Un abrazo.

  4. dicen que los verdaderos amigos se conocen en los momentos difíciles, pero a veces simplemente conversando con alguien se conoce si ganas un amigo o no, contigo me paso, se que gane una amiga, aunque nos separen varios kilómetros. Fue una muy grata experiencia conocerte, espero que se repita. Gracias por acordarte de ese momento que pasamos juntos, compartiendo un poquito de nosotros. Es un recuerdo que siempre recordare, porque gane una amiga. Gracias.

    1. Gracias, Francisquito.
      ¿Sabes? cuando hice el post le iba a poner Francisco y Ángel, pero un buen amigo común -quien nos presentó- me dijo: “Ni se te ocurra, que a él nadie le conoce por Francisco” y me contaba que hasta para los asuntos más formales, cuando hay que decir nombre y CI, tus migos decían anoten ahí a Francisquito…
      Fue bueno conocerte, y saber de tus desafíos al transporte para ver a tus amigos, tú no les fallas, eso pude notarlo.
      El placer de esta amistad es todo mío, un abrazo grande.

  5. A mi pasó lo mismo que a tí, Leydi, llegué a ese grupo solo, ni a carlos conocía tan bien, y mira tu que me he encontrado con un grupo maravilloso de personas inigualables, sensibles, sanas, y transparentes, personas que lamento no haber conocido antes -aunque ya conocia a mi primo saul, amaya, lily, etc- y con quienes me gustaria tener una amistad inigualable. Ah y no te equivocas respecto a Francisquito y Angel, una gran virtud los caracteriza a ambos: el sentido de la amistad sin importar el costo.

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