Oda a mis manos

Como Walt Whitman, que se cantó a sí mismo, yo voy a cantar hoy… ¡a mis manos!

Las manos, he dicho, es lo que más me atrae de las personas. Incluso es lo que más me gusta de mí.

Ya lo dije en una botella anterior: Adoro las manos. Mientras otras personas dicen sucumbir al encanto de los ojos, yo me enamoro de las manos.

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20 respuestas a “Oda a mis manos

  1. se me ocurre una de Ireno García

    Si nos damos las manos
    —cuánto se puede hacer—,
    manos de obreros
    como luceros,
    manos para vencer,
    brazos labrando el día,
    canto de porvenir,
    manos de niños,
    blanca alegría,
    manos para seguir,
    manos de pueblo,
    lluvia de amor
    por un tiempo mejor,
    manos que amparan
    el cielo azul,
    manos de pueblo tejiendo,
    sembrando la luz.

    llevo varios días perdido, no te preocupes, sigo cayendole atrás a tus botellas

  2. las manos dicen mucho de las personas… dicen de su oficio, del cuidado que tienen con su apariencia, de su educación y de su manera de expresarse usándolas.

    Son lindas las manos…

  3. te confieso…lo primero que le miro a una persona son las manos….claro, al ver a alguien le ves otras cosas pero yo siempre voy directo a las manos…Me dicen mucho de la gente y cuando se trata de una relación más íntima, no podria estar con alguien, cuyas manos no me dijeran nada..
    Gracias por tu post!

  4. Hola amiga, autora de Oda a mis manos : Cuando vi el título del texto,imaginé a Pablo Neruda,más bien recordé al poeta autor de tantas Odas…

    Las manos me motivan…,las que hacen,las que construyen,las que crean.Todo por nuestras manos instrumentales,laborales.

    Recuerdo haber leído hace un tiempo…un texto de Engels en el que dice que el trabajo creó al hombre,entonces, quise entender que la mano creó al hombre.

    Nada más bello que las manos faenando la riqueza,las estructuras,el pan de cada día;así, hermosas son también hundidas en la tierra hallando los frutos del planeta.

    Saludos muy cordiales.

    carmalau@gmail.com

    1. Oda a las cosas
      Pablo Neruda

      AMO las cosas loca,
      locamente.
      Me gustan las tenazas,
      las tijeras,
      adoro
      las tazas,
      las argollas,
      las soperas,
      sin hablar, por supuesto,
      del sombrero.
      Amo
      todas las cosas,
      no sólo
      las supremas,
      sino
      las
      infinita-
      mente
      chicas,
      el dedal,
      las espuelas,
      los platos,
      los floreros.
      Ay, alma mía,
      hermoso
      es el planeta,
      lleno
      de pipas
      por la mano
      conducidas
      en el humo,
      de llaves,
      de saleros,
      en fin,
      todo
      lo que se hizo
      por la mano del hombre, toda cosa:
      las curvas del zapato,
      el tejido,
      el nuevo nacimiento
      del oro
      sin la sangre,
      los anteojos,
      los clavos,
      las escobas,
      los relojes, las brújulas,
      las monedas, la suave
      suavidad de las sillas.
      Ay cuántas
      cosas
      puras
      ha construido
      el hombre:
      de lana,
      de madera,
      de cristal,
      de cordeles,
      mesas
      maravillosas,
      navíos, escaleras.
      Amo
      todas
      las cosas,
      no porque sean
      ardientes
      o fragantes,
      sino porque
      no sé,
      porque
      este océano es el tuyo,
      es el mío:
      los botones,
      las ruedas,
      los pequeños
      tesoros
      olvidados,
      los abanicos en
      cuyos plumajes
      desvaneció el amor
      sus azahares,
      las copas, los cuchillos,
      las tijeras,
      todo tiene
      en el mango, en el contorno,
      la huella
      de unos dedos,
      de una remota mano
      perdida
      en lo más olvidado del olvido.
      Yo voy por casas,
      calles,
      ascensores,
      tocando cosas,
      divisando objetos
      que en secreto ambiciono:
      uno porque repica,
      otro porque
      es tan suave
      como la suavidad de una cadera,
      otro por su color de agua profunda,
      otro por su espesor de terciopelo.
      Oh río
      irrevocable
      de las cosas,
      no se dirá
      que sólo
      amé
      los peces,
      o las plantas de selva y de pradera,
      que no sólo
      amé
      lo que salta, sube, sobrevive, suspira.
      No es verdad:
      muchas cosas
      me lo dijeron todo.
      No sólo me tocaron
      o las tocó mi mano,
      sino que acompañaron
      de tal modo
      mi existencia
      que conmigo existieron
      y fueron para mí tan existentes
      que vivieron conmigo media vida
      y morirán conmigo media muerte.

      1. Oda a la manzana,Oda al aire, Oda al hígado,Oda al caldillo de congrio,Oda al día feliz…Todos esos textos son del poeta chileno Pablo Neruda,y otros miles de poemas.
        Saludos y felicitaciones por esta página de ideas,de belleza y de palabras.

        Lautaro Fucik
        Escritor chileno
        carmalau@gmail.com

  5. Nada somos sin las palabras…Creo que asi es,somos seres de palabras,estamos hechos de palabras.Muy bello es constatar esa realidad.En las palabras está registrada la historia de la humanidad.

    Saludos

    Lautaro Fucik

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