Messi quiere ser Marcos

Terminan los primeros 45 minutos del último partido Real Madrid- Barça. Aprovecho este instante después del goooooooooool de Leo Messi para llamar por teléfono a Marquitos.

Sé que él estará feliz con esta anotación porque- aunque aún no hay nada definido- a Casillas le acaba de marcar su ídolo del fútbol, el culé número 10, la Pulga argentina, el pequeño gran Messi.

Marquitos es uno de los niños más maravillosos que conozco. Y como el adjetivo está más que gastado, voy a definir el “maravilloso” que le otorgo a Marquitos: es educado, cariñoso, lee, alegra el día cuando se ríe, abraza a su mami y su papi, no dice malas palabras ni maldice, es muy optimista, imaginativo, tiene un arsenal de soldaditos plásticos que lo defenderían de cualquier posible ataque, dice gracias y permiso. Maravilloso, ¿verdad?

Cuando hace varios años me quedé por primera vez en su casa, me midió para saber si mi metro de ventaja cabía en su camita y podía dormir con él, me mostró sus libros sobre dinosaurios y me cantó canciones infantiles. Luego fue mi compañero de Scrabble y demostró cuán imaginativo podía ser con las palabras. Ahora comparte conmigo sus juegos, me los explica y se asombra cuando le pido permiso para ir a ver a mis otros amigos.

Recientemente estuve en su casa. Habana, una semana atrás. Esa tarde Marquitos fue a jugar fútbol al parque, su papá lo llevó al partido de las 5:00 p.m. donde sería Messi junto a sus amiguitos de escuela. Pero Messi también tropieza y cae, y Marcos tuvo la mala suerte de apoyar la rodilla sobre un cristal y ganarse en ese partido seis puntos… pero con hilo y anestesia. Al regresar estaba tan sonriente como siempre, no había soltado ni una lágrima mientras le cosían, porque, dijo: “qué niño no ha pasado alguna vez por esto”.

Vi otra vez el clásico duelo Barça- Madrid recordando a Marquitos, mas, esperé justo ahora, antes del segundo tiempo, cuando el árbitro manda a detener el balón en el intermedio. Lo llamo para escucharle alegre, para saber que la rodilla está casi sana, que le estuvo discutiendo al DT, al árbitro y a cuanta tarjeta sacaron para el Barcelona. Lo llamo para decirle que lo quiero, y para quedarme con su “yo también”.

Yo podría asegurar que Marcos quiere ser como Messi, que le apasiona el fútbol y sabe lo que quiere, pero me tienta pensar que todos saldríamos ganando si Messi quisiera ser como Marcos.

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20 respuestas a “Messi quiere ser Marcos

  1. hacia rato que no dejaba ningun comentario, es que a veces yo tambien trabajo, pero me encanto este post,,,, yo tambien quiero ser Marcos

  2. Hola leydi, soy Ahmed, ya sabes, el papa de Marcos y te puedo confesar algo? yo también quiero ser como él, su fuerza infinita que sobra, que da para repartir. En la paternidad uno vive de nuevo la niñez, esta vez como niños-padres uno jamás deja de ser niño solo que suele ponerse en los dos lugares, reír a veces como chico y sentir el dolor del impartir el castigo aun sabiendo que es necesario y merecido. Excelente post amiga que te conocí niña. Jamás dejes de escribir aunque te pongan zancadillas y te den puntos. Besos y espero que nos visites pronto

    1. ¿Y quién no quiere ser como Marquitos? Tú tienes la dicha de ser su padre, y yo la suerte de conocerlo. Para nosotros que lo queremos, y para quien no lo conoce es este post, ¡para que lo quieraaaaaaaaaaaaaaaaaaan! Marcos es querible. Abrazos para ti, a Josy, a Lumi, y un besote para el niño.

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