Cosas de Mar

A Marian le gusta tanto el Mar que en esas tres letras ha guardado su nombre, se hizo de Un pedacito de mar desde hace tres años, y para evitar naufragios colgó de su cuello un ancla.

Me gusta escucharla porque las propuestas de huidas que tiene son similares a las mías. “Cuando vengas vamos a tomar vino en la azotea del Convento de San Francisco, te voy a llevar a la parte del Morro que más me gusta, vamos a tomar café…”

Y termina por pasar una tarde conmigo y los helados, mientras me hace un traspaso de películas en pleno Coppelia. O me lleva a comer de sus frichuelos, y me comparte sus inciensos de lavanda, vainilla, una vela-botella aromática, algo del Barça y una invitación al Tun tun.

Sé que me quiere, y la prueba de ello es que me acercaría su Nutella (créanme que esa es una de sus más altas expresiones de cariño)
Como le gusta mantener calientes sus ideas, se ha acercado al muchacho de El Microwave, aunque le ha advertido que sigue de cerca al domador de El caimán sin muelas.

Según el resumen anual de wordpress, fue ella la persona que más recogió y comentó mis botellas durante el 2012, aunque fuera para decir: “eres mala, niña, malaaaaa”, me alegró muchas veces, y es uno de los seres más buenos y abrazables que conozco.

Me estremece con cada post para su papá, porque sé que lo extraña.

Cuando escribí de las veces que me han dicho “loca”, Yesi –una amiga común- aclaró que entre ella, Marian y yo debemos tener ciertos record en ese aspecto. Y no se equivoca, ¿a quién se le ocurriría acostarse en el piso de un teatro para fotografiar el techo? ¿o pedir prestada una bota, una sola, para hacerse una foto igual a la de la estatua del niño que hay en el parque de Santa Clara? ¿o reclamar tantas veces que la consonante que suena al final de su nombre es una N y no una M?

En fin… ¡Mar!

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8 respuestas a “Cosas de Mar

  1. Leydi: El pedacito de Marian, el destino de tus botellas y la mirada de mi caimán tienen mucho que ver. Por eso entiendo este post como si lo hubieras escrito tú. Abrazos a las dos.

    1. Ah, Enrique, las dos te mandamos un superabrazo, porque en definitiva, nos ha tocado leer juntas tu comentario. Ahora solo nos podemos disputar quién te abraza primero, pero bien…como ya te he abrazado otras veces, como el post es para Mar, y como ella es mi invitada por estos días, he decidido cederle el turno…;)

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