Carlos Enríquez

El rapto de las mulatasAquella tarde fui feliz. Estábamos en un postgrado de Periodismo en La Habana. Todos los demás habían ido a la playa de Varadero y yo decidí desviar mi rumbo hacia la Habana Vieja, ir a las librerías, ver artesanías, caminar…

Ya lo tenía planeado cuando Sheyla, una criatura de isla, una muy especial, me dice que me acompaña y que podríamos ir al Museo de Arte Cubano.

Recorrimos varias salas, me detuve ante varias pinturas… Ponce, Arche, Pogolotti, para comprobar que la vanguardia cubana me seduce tanto como la narrativa latinoamericana.

Volví a La niña de las cañas de Romañch, Portocarrero, Servando… pero fue cuando lo vi que me sentí febril. Me hipnotizó, me dejó muda y ¡con unos deseos de abrazar! A veces tengo reacciones extrañas y esa vez los trazos –de lejos y mirados de cerquita, se me colaron en el cuerpo. Se dibujaban en mi piel.

La transparencia de sus líneas, aquellos cuadros que yo solo había visto en una carpeta digital cuando estudié la asignatura Historia del Arte. Y ahí estaba yo, frente a las pinturas de Carlos Enríquez.

Aquel rey de los campos de Cuba, la ironía de los campesinos felices, el Martí de Dos Ríos, la sensualidad del rapto de las mulatas, el combate, los bueyes, el paisaje… La pintura de la puerta del baño: el desnudo de su ex Eva Fréjaville y que él cubrió cuando ella decidió fugarse con Cynthia Carleton.

Le pasé dos mensajes a mi hermana para decirle dónde estaba, que hubiese querido compartir con ella esas imágenes, y que solo tenía ahora mismo la posibilidad de un teléfono. Me volví y abracé a Sheyla, para agradecerle la cercanía, la confianza, la compañía en aquella tarde en que fui feliz.

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7 respuestas a “Carlos Enríquez

  1. para mí también fue una tarde muy feliz, por acompañarte, por conocernos y merecer esos abrazos que das como nadie. Desde ese día soy más feliz por tenerte entre mis más especiales amigos. Gracias!!!!!!! Te quiero

    1. Gracias a ti, Sheyla. Sabes que también te quiero.
      Aquella tarde fue memorable, por las pinturas, el mar, los dulces los poemas y la conversación como si nos conociéramos de toda la vida! 😀 eres buena.

  2. Leydi: Si yo tuviera una zeta te pintaría algo así. Pero me quedé en Enrique, a secas. ¡Qué más quisiera que raptar mulatas en nombre de la plástica! El hombre es decididamente grande. También me gusta mi pariente Fidelio. Por si no te quedan abrazos, toma el mío.

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