Metáforas

libro-libre-400x251(…) las metáforas son peligrosas. Con las metáforas no se juega. El amor puede surgir de una sola metáfora.
Milan Kundera

Me dice que soy fundamentalista a causa de una afirmación muy categórica que hice. Tiene que ver con El cartero de Neruda de Skármeta, con la repetición de la palabra “vate” y con mis lecturas.

El libro no me cautivó, le digo que lo tuve que leer para entregar un trabajo de posgrado y que no lo retomaría… le cuento:

Llegué a la biblioteca a fin de devolver el libro. No había nadie para recogerlo, pero sobre la mesa de la bibliotecaria estaba la tarjeta con mi nombre, era solo cuestión de marcar un “03” justo al lado y ya, libro “devuelto”, todo mío.

Nunca antes había tenido una circunstancia tan factible para quedarme un libro. Sin embargo, esperé, casi rogando hasta que la mujer al fin apareciera y me quitara aquel libro de las manos. No, El Cartero de Neruda no era un texto que quisiera llevarme a mi librero.

Entonces me pasa sus argumentos, un consejo, y me vuelve a tildar de fundamentalista. Como sus palabras me retumban e inquietan entonces doy mi brazo –o el libro- a torcer y vuelvo sobre algunos trozos.
(…)
“La madre se puso de pie y cruzó delante de su pecho las palmas de las manos, horizontales como los filos de una guillotina. -Mijita, no me cuente más. Estamos frente a un caso muy peligroso. Todos los hombres que primero tocan con la palabra, después llegan más lejos con las manos. -¡Qué van a tener de malo las palabras! -dijo Beatriz abrazándose a la almohada. -No hay peor droga que el bla-bla. Hace sentir a una mesonera de pueblo como una princesa veneciana. Y después, cuando viene el momento de la verdad, la vuelta a la realidad, te das cuenta de que las palabras son un cheque sin fondo.
(…)
-¡No, mamá! Me miraba y le salían palabras como pájaros de la boca. -Como «pájaros de la boca». ¡Esa misma noche haces tu maleta y partes a Santiago! ¿Sabes cómo se llama cuando uno dice cosas de otro y lo oculta? ¡Plagio! Y tu Mario puede ir a dar a la cárcel por andarte diciendo… ¡metáforas! Yo misma voy a telefonear al poeta, y le voy a decir que el cartero le anda robando los versos. -¡Cómo se le ocurre, `ñora, que don Pablo va a andar preocupándose de eso! Es candidato a la presidencia de la república, a lo mejor le dan el Premio Nobel, y usted le va a ir a conventillear por un par de metáforas.”

Pero la madre va, y justo el fragmento de su encuentro con Neruda es el que él me recuerda…

“-Lo que tengo que decirle es muy grave para hablar sentada. -¿De qué se trata, señora? -Desde hace algunos meses merodea mi hostería ese tal Mario Jiménez. Este señor se ha insolentado con mi hija de apenas dieciséis años. -¿Qué le ha dicho? La viuda escupió entre los dientes:
-Metáforas.”

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3 respuestas a “Metáforas

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