Periodistas

tierraA Julio García Luis, ya tendremos que escribir: In memoriam…
y a todos los periodistas sinceros, valientes y cubanos que hoy celebran su día.
A un periodista amigo que acaba de causar baja…y me ha ensombrecido el día.
A mis amigos, casi todos periodistas, como yo.

La mayoría de mis amigos son periodistas. Y hasta con cierto orgullo y sin temor a pecar de categórica reclamo que son de los mejores periodistas del país.

Pasan horas analizando informaciones, debaten de lo humano y lo divino, protestan decisiones y sufren tanto esta profesión (u oficio) que han estado alguna vez al borde del infarto o al menos de un palpitar más intenso. Se encorajinan (no utilizan la otra palabrita) ante la tranquilidad con que algún “bicho sabiondo y con carro” se parquea delante de la redacción para declarar que es mejor “refritar” de otro medio porque es más seguro no buscarse problemas.

Han pasado por alto horarios de almuerzo, de comida, de sueño y hasta de bañarse en aras de hacer un reportaje. Se han despertado en la madrugada para escribir y han quedado horas delante de una hoja en blanco porque además del contenido deben conquistar con el estilo.

La sangre se les pone caliente y la mirada intensa cuando algún “bicho sabiondo y con carro” les dice que no hay paradigmas de periodistas cubanos, que son triunfalistas y hasta mentirosos. Mis amigos, soldados rasos al fin y al cabo, que saben que la raíz no está en las ramas, preguntan al bicho (sabiondo y con carro y que además está en la raíz), qué ha hecho él para cambiar eso.

Mis amigos no tienen problemas con ir a pie por las calles, deteniéndose a conversar con las personas que no conocen. Mis amigos leen, adoran los libros, se reúnen de dos en tres para hablar de filosofía, política, religión, deportes, cultura, economía…mientras vacían tazas de café, una botella de ron, cervezas o un pomo de refresco.

Son periodistas que no publican todo lo que hacen, porque siempre queda alguna “reserva” retenida en el buró de un “bicho sabiondo y con carro”.

Los quiero, los respeto y los admiro por defender lo que creen, por hacerse Quijotes contra molinos y demostrar que los buenos periodistas serán siempre buenas personas.

Se entristecen cuando descubren que alguno de entre ellos ha dejado definitivamente su corazón por la profesión (y no solo metafóricamente). Es entonces cuando los demás amigos guardan luto, pero no hacen silencio porque saben que una vez más un “bicho sabiondo y con carro” ha podido más, les ha ganado en juego sucio, les ha llevado un buen amigo. Entonces algún 14 de marzo, entre las felicitaciones por el día de la prensa, alguien mencionará a sus amigos periodistas y dejará un In memorian en el espacio destinado al ausente. Y se dolerá porque no quiere que a los otros, a los que cuenta como los mejores periodistas del país, algún “bicho sabiondo y con carro” también les detenga el corazón.

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25 respuestas a “Periodistas

  1. El problema no está en el carro, ni en lo de sabiondo, el problema está en lo de bicho. Dondequiera hay buenas y malas personas. También hay bichos de apie. Muy malo es cuando un bichomalo tiene el poder, y si anda en carro es peor porque tiene mas movilidad, mas capacidad de accion….destructiva. Es muy simple, hay que quitar a los oportunistas para seguir haciendo revolucion.

    1. hay que quitar a los bichos, pues…para que dejen a mis amigos hacer, ya verán como ni siquiera tienen que pedir un “periodismo crítico”, porque justo eso es lo que mis amigos hacen y los bichos se lo engavetan….:(

  2. Leydi: ¡Qué casualidad! Tengo una amiga periodista idéntica a esos que describes. Vive por allá por Santa Clara y navega en una botella. Si la ves, dale un abrazo de mi parte.

    1. que tienes una amiga periodista igual a los que describo??? jum, voy a asumir que esa amiga es igual a los buenos periodistas que describo, porque si me estás diciendo “bicho saboindo y con carro”, Enrique mío, entonces voy a viajar hasta Camaguey a ajustar cuentas!! 🙂

    1. gracias a ti, por lo que dices y piensas de mí. Me dijo un amigo, de los buenos periodistas amigos que tengo, que a mí me salva la bondad, porque a veces digo cosas duras, pero con cierta sensibilidad que suaviza… y debe ser cierto, porque le he soltado cada opionines a “bichos sabiondos y con carro” que he tenido delante!

  3. Leydi, los llevaste bien, no se trata de se trata de “bichos con carro”, sino de sabandijas en patinetas; de esos eternos surfeadores d los que hablamos, gente que se las pasa todo el tiempo surfeando las olas. Pero como no son expertos en cuestiones de mares ni de profundidades, algún día irán a parar a las profundidades. Y como tampoco han practicado la apnea profundia, sus días acabarán asfixiados. Orianna Fallaci decía, que ella escribía mejor bajo los estados de rabia o de furia, no recuerdo bien. Tú debes haber escrito esta crónica bajo esa corriente emocional que viaja directo (en los buenos humanos-profesionales), del cerebro, al corazón a la mano. te quiero, un beso. Nunca dejes de escribir, y si es con tinta roja, mejor. Mercy.

    1. gracias, profe, también la quiero, lo sabe. Gracias por el ánimo, por enseñarnos (y lo escribo en nombre de muchos de los que somos sus eternos alumnos, sus eternos discípulos…) porque con usted aprendimos de teoría y de práctica, de academia y de calle, de vida siempre…y seguimos aprendiendo en cada conversación, café mediante.
      Esa denominación de “sabandijas en patinetas” está mejor!
      (y la comparación con la Fallaci me impresiona, y sí, lo escribí sin dejar reposar la rabia)
      un abrazo, la quiero siempre.

  4. cuano leo post como estos me da mas ganas de ser periodista. Aunque me falta un poquito para dejar las aulas y atacar al mundo con mi grabadora, me haces dejar los tabues referentes a esos “bichos con carro “cuya imagen nos agobia a todos los aprendices de esta profesion (u oficio). Cada vez me importa menos los pesares que tenga que pasar para ser objetivo y consecuente con la realidad, no creo que me importe esos trabajos que me puedan engabetar algun dia, desde ya afilo mis ideas… creo estar casi listo para ingresar a esa extensa lista de amigos tuyos periodistas.

  5. Atrasado, pero seguro…
    Ojalá y cierto “bicho con carro”-el causante de ensombrecerte el día-lea este post.
    A pesar de todo, de los garabatos, de los recortes en los trabajos para ajustarlos a la página, de mirarte de reojo porque eres recién graduado o porque eres joven… a pesar de todo, también cuentan las alegrías, el agradecimiento de quien te lee, escucha o mira en el televisor, a pesar de todo también el Periodismo sirve para tender puentes y encontrar gente maravillosa, como cierta musa que conozco y lanza botellas al mar. Un beso. Feliz día!!!
    Un detallito. Dime a qué te recuerda este fragmento de canción: ♪mientes tan bien…♪ jejejejejejejeje

    1. esa cancioncita la estaban cantando en cierto periódico el mismo día de la prensa….se verán horrores!!! y así me decían que aquello era un homenaje de estudiantes a los periodistas de ese medio…jum!
      tú, Carlos, nunca llegas tarde. Siempre espero tu visita a las botellas porque ya he estado incluso al cambiarle el nomnre por: “botellas a Carlos”, jaja.
      Es cierto lo que dices que mediante el periodismo se conoce muchas personas buenas, Luis Sexto tiene una crónica que comienza más o menos así: “debo al periodismo el conocer a personas excepcionales…” (bueno, lo estoy parafraseando, eh?) yo puedo hacer un listado de los periodistas que quiero, que son mis amigos, que son honestos, que son además cronistas, que no son todos los que conozco… y creo que con este post algunos incluso que me conocen de pasada se han atribuido el mérito, totalmente inmerecido, de creerse mencionados aquí…me molesta tanto que quieran solaparse entre la grandeza!! en fin…ya divago?? te quiero.

    1. bueno, los colegas valientes, creativos, y sumanente éticos, los capaces de arriesgar, de conmoverse, de no claudicar, son los menos…eso, creo, es lo que los hace grandes, que no son la mayoría que se sienta a recibir indicaciones, a repetir, a asentir a todo… Gracias por el comentario. Yo no estoy rodeada a diario de grandes periodistas, porque geográficamente nos separan algunos kilómetros y a los menos -a los que veo más seguido- ni siquiera es con la frecuencia de conversaciones diarias, de abrazos a diario…pero estoy tranquila de saberlos, y hasta alegre de que así de pocos marquen la diferencia, a fin de cuentas si fueran mayoría no tendría que hablar de ellos, fueron unos más dentro del montón, y como decían los teóricos de la escuela alemana de Frankfurt, “lo que se masifica se vulgariza”.

  6. Pingback: Botellas al mar

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