Días de radio

En estos días he vuelto a recordar cuánto me gusta la radio. Más bien, mis inicios en ese medio. Yo era estudiante de Periodismo y solo conocía -a la altura de mi segundo año- las exigencias de la prensa escrita, y en aquellos últimos meses de 2006 llegaron a mi aula dos profesoras con la misión no declarada de enamorarnos de la radio.

Dalia Reyes Perera y Alicia Elizundia Ramírez, dos periodistas que bien habrían escrito –si López Vigil no se les hubiese adelantado- el “Manual urgente para radialistas apasionados”.

Ellas saben cómo encantar cuando hablan de su emisora. En una de las primeras clases vimos la película “Días de radio”, de Woody Allen, y entre risas supimos cómo aquellas personas planificaban su vida según el programa que querían escuchar, cómo quedaron aterrados ante la transmisión de “La guerra de los mundos” de Orson Welles…

Nos enseñaron a hacer guiones, escuchamos muchos trabajos, nos permitieron anotar en la libreta frases como: “no pierdan la capacidad de soñar. No se corten las alas”. “Las crónicas no salen por encargo, hay que sentirlas”. “La radio tiene magia.” Y esos pasaron a ser los turnos de clases más esperados de la semana, al menos para mí.

Dalia y Alicia me enamoraron de la radio, del embrujo de los sonidos, de la magia de transmitir sin imágenes.

En febrero del 2007 entré por primera vez a una emisora -la CMHW, “La reina radial del centro”- y comencé a llenar casetes de voces, a mezclarlas con efectos, a desafiar el temor a hablar por un micrófono, y desde entonces regresé al menos 15 días durante mis vacaciones, hasta dos años después de graduada.

Si la radio se nos metió dentro a la mayoría de los de mi grupo fue porque tuvimos dos profesoras que no repararon en mostrarnos cómo hacer, en compartir lo que sabían, en aconsejar, en ayudarnos. Nos hablaron de géneros periodísticos, efectos sonoros y cortinas radiales con la misma pasión que en Barcelona se habla… del Barça.

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3 respuestas a “Días de radio

  1. Si,no caben dudas,la radio y su magia ha transformado mucho de lo que hoy somos y vivimos,el Duce fué el primero en hacerla un instrumento en favor de su plataforma programatica,H.G Wells,como bien escribes,llevó el panico a los hogares en norteamerica (ni la tv y la guerra fria lo igualaron),a falta de imagen,Babe Ruth era “pintado” por voces que anunciaban sus descomunales hazañas,la B.B.C fué el latido que la Europa muerta de miedo necesitó entre el 41 y el 45,ninguna vóz fué más dulce que la de Winston cuando anunció..”D Day..”.
    Ya en lo personál,yo tambien llegué a la luna en aquél Julio del 69 a bordo de un radio (hitachi),disparado desde mi entranable base espacial de Centro Habana,el Homerun de Marquetti,en Managua 1972 a mi me llegó primero que al mundo,yo tenia un radio!! y siete años de edád!!..pedir más era imposible.Todo lo demás vino o se fué por la radio…..hasta llegar a ti en esta botella.
    Vivo lejisimo,pero apuesto a que mi mamá está pegada a una radio,ahóra mismo,en este mundo y en esta misma dimensión que yo.Gracias Torres Arias!…esta es la primera caneca que te prometí.Te abrazo.

  2. Leydi, me sorprende saber esto, pero siempre es bueno aprender más de la familia: yo creía que tú, como yo y otros amigos de la tribu, tenías solo genes impresos. Bien por ti, que abres más tu abanico. No conozco a tus profesoras pero he oido opiniones buenas sobre ellas. De paso, a mí me impactó tremendamente La guerra de los mundos, pero la original, la escrita por Herbert George Wells. De verdad yo creía que se formaba… Con los actuales rollos en torno a Korea no quisiera en estos momentos leer algo así. Un abrazooooo.

  3. Leydi: Soy muy feliz de leer este comentario, porque de alguna manera sé que he dejado sembradas en muchos alumnos las semillitas que ya germinan, como tú. Me emocioné mucho porque cuando hay una huella, o al menos se logra que alguien se enamore de lo que uno ama, pues vale la pena el tránsito por la vida. Adoro la magia de la radio, la capacidad de penetrar con los mensajes sonoros al cerebro humano, su inmediatez. Pero en fin, adoro el periodismo en general, porque cada medio tiene sus secretos y atributos que completan esta profesión, la más hermosa del mundo. Gracias por tenerte, y por esas palabras que tomo solamente como un incentivo o una fuerza más para desandar este camino que se llama Periodismo. Sigue llegándote a la redacción de la CMHW, aquí siempre serás bien recibida, con todo el cariño del mundo.

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