N

Neiky y TadeoDe cuantas personas trabajamos juntas, Neiky es la que más se parece a mí. Con algunas diferencias: ella está casada, tiene un Tadeo –perdón, un niño- y una hermana en vez de un hermano.

Por lo demás, somos bastante parecidas. Las dos nos graduamos de Periodismo, impartimos clases en la misma Universidad, nos gustan las crónicas, ayudar a los demás, los amigos…

Por alguna razón me inspiró confianza desde el principio. Me acerqué a ella buscando ayuda para una decisión muy importante: si era capaz de agarrar una tiza y un borrador el año próximo. La pregunta, aunque no la esperaba y menos en un viaje en tren, tuvo una respuesta sincera. Y me calmó saber que iría a trabajar junto a una muchacha que le gusta escribir –aunque lo único que había leído de ella, publicado en el periódico local, era una confesión de que no sentía como suya aquella Universidad que no la vio graduarse.

Pocos meses más tarde me socorrió. Me mostró el camino metodológico que yo no vislumbraba cuando me dijeron que no predefendería la Tesis porque debía hacer más entrevistas, llenar el capítulo teórico con crónica de remembranza, y arreglar varias páginas. Casi todo. Pero ella me sentó enfrente, me dijo que no me preocupara, que me daría tiempo. Y me fui más tranquila.

Hace días le pedí una foto de Tadeo, su hijo, “porque quiero escribir algo”, le dije. Después le pedí esta en que aparecen los dos. Al fin, después de muchas jornadas de trabajo, ella sabrá para qué yo quería la imagen.

Neiky es muy sincera y acertada. Noble y fuerte. Firma con una N los correos para sus amigos. Pero no fueron estos otros argumentos los que me llevaron a escribir de ella.

Lo decidí en enero, cuando regresábamos de un almuerzo entre compañeros de Universidad. Conversábamos, la acera era estrecha y debíamos caminar una delante y otra detrás. De repente la perdí. Crucé la calle y ella no estaba. Cuando miré hacia atrás, Neiky estaba del otro lado de la calle, diciéndole a un niñito que se esperara, que ella iba a buscar su pelota. Pasó un auto y después ella se aventuró al tránsito por recuperar la pelota de aquel pequeño desconocido. Ella, que tenía un Tadeo –perdón, un niño- esperándola en casa, no podía solo pasar, solo ser inmune a las urgencias de aquel hombrecito menudo que jugaba en la calle.

Neiky es una muchacha consecuente.

Por eso cuando me llama para hablar de academia, notas y comprobaciones, y me dice: “tengo que hablar algo contigo. No es nada malo, solo que el encabezamiento suena feo…” Aunque yo esté advertida que no me va a regañar, me asusto. Me asusto porque de todos los que trabajan conmigo, ella es a la que más respeto, a la que menos quisiera defraudar, y la que me haría llorar si las palabras le salen enérgicas. No sé… será porque creo que de cuantos trabajamos juntos, Neiky es la que más se parece a mí.

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10 respuestas a “N

  1. ..”me sentó delante y me dijo que no me preocupara,que me daria tiempo”
    “..le pedí una foto de Tadeo porque queria escribir algo”:.
    Ahóra veo que tambien impartes algo en una universidad y que para ello tuviste que llenar el “capitulo teórico con crónica de remembranza y arreglar varias páginas”.
    Y me gustaria preguntarte: Que periodismo se hace en Cuba?..se hace?…Cuba?.

  2. Este año es que he pidido conocer a neiky un poco más porque cuando empezamos la carrera ella estaba de licencia de maternidad.
    Ahora, más allá de ser la profe de Historia de la Prensa y la coordinadora de año, a mí me queda su sentido de imparcialidad, ese sexto sentido que tiene de observar y callar, de analizar…
    No la conozco tanto como tú, claro, pero ojalá la vida me premie con la oportunidad de compartir después de graduado.
    Lindo post! Te quiero 🙂

  3. Yo solo me encontré con Neiky en los pasillos de la facultad de La Habana, de ese espacio es que la “conozco” si no recuerdo mal. Y ahora que te leo me hubiera gustado conocerla más, haber conversado alguna vez con ella porque a la gente buena como ella y como tú es imprescindible conocerla. Abrazos

  4. Gracias a mi Leydi por quererme así. Ojalá mereciera todo eso que dices. Sheyla a lo mejor tenemos un chance de conocernos por ahí, aunque ahora mis visitas a nuestra Habana están un poco difíciles. Y Carlos, tú sabes dónde estoy.

  5. Gracias Leydi por tu crónica. Siempre he estado consciente del valor de la persona que escogí para casarme, tener un hijo, compartir buenos y malos momentos juntos y por que no, envejecer a su lado. Le pica a uno ese pequeño insecto de orgullo, cuando sabes que otras personas también son capaces de apreciar los valores de mi Neiky.

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