Falsa modestia

cuadroEstoy en una reunión que me da risa. Tengo deseos de reír, pero esta es una reunión “seria”, de las que hay que poner el nombre en un papel a modo de asistencia, mirar al frente y escuchar cuanto nos vienen a decir porque a fin de cuentas solo nos citaron para eso: escuchar.

Ya yo escribí mi nombre en el papel. Dos veces. A veces soy medio despistada. Me siento al final para poder leer mi libro, y de vez en cuando miro al frente, pero está hablando la misma persona desde que llegué, y me causa risa. Entonces guardo el libro, saco un lapicero, una hoja, y me dispongo a escribir esto.

Dice mi primo que cuando tengamos deseos de reír y las circunstancias no lo permitan, debemos aguantar la respiración. Eso lo hice una vez y cuando no pude más se me escapó, junto al aire, una carcajada.
La mujer que habla y dirige la reunión, la que nos llamó aquí, dice que “nosotros” tenemos que revisar esto, “nosotros” debemos participar en aquello, “nosotros” hemos de limpiar acá, “nosotros” tenemos problemas con el transporte.

Y su falsa modestia, su “nosotros”, me da risa porque nunca la he visto revisando, participando, limpiando algo y muchísimo menos, con problemas de transporte.

A la muchacha sentada a mi lado le pregunto, “¿ella está hablando en serio?”, porque me preocupa que yo, que sí tengo cosas serias que hacer (actualizar el blog, escribir correos a mis amigos, o dibujar una oveja) esté perdiendo mi tiempo tan miserablemente.

Están aplaudiendo. No escuché el qué o por qué había que aplaudir, y como no sé, no aplaudo. ¿Habrán votado por alguien? ¿Habrán aprobado por unanimidad y no me di cuenta? Mi concentración ha quedado en el lapicero y la hoja ya garabateada.

“Nosotros”. Vuelve a pronunciarlo y me acuerdo de Luis Sexto, de una conversación donde me contó las trabas que halló cuando desde sus inicios en el Periodismo asumió el “yo”. El nosotros –dice él- es falsa modestia cuando nos adjudicamos la voz de los demás. Él no sabe cuánto lo recuerdo ahora, cuando de 800 palabras que pronuncia esta mujer, 600 son “nosotros”.

“¿Tienen algo que decir?”, pregunta ella, No, bueno… a menos que me pare y le lea esto. “Ya estamos terminando”, asegura, y eso sí lo escucho alto y claro. A más de uno se le va el suspiro, y las mujeres han comenzado a arreglar sus bolsos…

Otro aplauso. ¿Qué pasó? Creo que es una suerte de reconocimiento a ella por haber terminado, por su capacidad de hablar, hablar, hablar… sin tomar agua, por pronunciar una palabra tras otra sin pausa, por hacer tan suyas nuestras inquietudes. Tan suyas que las dice en plural. ¿O acaso alguien duda que ella sienta, padezca, como una más de “nosotros”?

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14 respuestas a “Falsa modestia

  1. Ese “nosotros” usado a conveniencia “nos” há hecho mucho daño como nación,nos mutilaron la individualidad (que no tiene que vér con el individualismo egoista) y nos vistieron de “pueblo”,esa monolitica perversidad a la que se nos obligó, forzandonos asi a sentirnos culpables de nuestra diversidad.La señora que preside tu aburrida reunión es solo una victima más.
    Siempre recuerdo a Oriana Fallaci entrevistando a Selassie,el hombrin,rey absoluto y cruél de todos los reyes,Emperador de Etiopia,León de Judá y abissinia,respondia a todas las preguntas con “Nos…”aún a sabiendas de que solo él podia hacér o deshacer en ese arrasado país.Desde hace unos añitos vivo en un reino Europeo y para sus majestades no existe la primera persona del singular,te matan con tomate con el “Nosótros…..”.asi que parece que es cosa bien pensada en el podér.Ditú mi china!.

  2. Hola,
    Aunque normalmente me doy vuelta por tu blog, y me gusta lo que leo, creo que en este caso te faltó algo: la actuación del “nosotros” que como tú oía sin escuchar y se mantenía al margen de la reunión. Espero que lo analizado en esa asamblea no haya sido el destino de algún colega, o algún otro asunto de importancia que ameritara la intervención alta, clara y “yoísta” de alguien del auditorio. Porque sucede que a veces, hostinados de ese discurso monótono que envuelve nuestras reuniones, olvidamoa una cosa esencial: el derecho a participar. Y como verás uso el pural no porque quiera incluir, por ejemplo, mucha gente en un Nosotros, sino porque tengo contadas a las muchas personas que se han quedado calladas cuando deberían hablar, que por andar despistadas no han expresado opiniones que quizás pudieron cambiar algo. De todas formas me identifico con lo que escribes, a mi grupo en la Universidad le pasó mucho. Después, tras graduarnos, esa actitud mandona de los jefes durante las reuniones siempre tuvo una respuesta y nunca, nunca más, he vuelto a firmar ninguna hoja de asistencia.

    1. Bueno, señorita, pero usted estuvo a punto de hacer uno en un “debate”, te acuerdas??? Y hasta lo escribiste….porque el “debate” era para que solo el que moderaba hablara y hablara y hablara….bah!

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