Vallejo

cesar-vallejo“Vengo a verte pasar todos los días
vaporcito encantado siempre lejos…”

Y yo, aturdida, no sé cómo responderle al hombre que solo había visto en fotos. Y leído, leído sí, hasta no cansarme nunca. Por eso cuando amanece vuelvo a encontrarme con sus poemas.

“No te hagas la que está durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo… comprendo
la humana ecuación de tu amor”.

No, no quise pasar por dormida, pero es que lo estaba… o al menos creía estarlo. ¿Mi amor? No tengo, tendía que ser alguien muy él para que yo decida compartir el café del desayuno, que es sagrado. Pero por un poema de Vallejo en las mañanas estaría dispuesta.

“Amor, ven sin carne, de un Icor que asombre;
y que yo, a manera de Dios, sea el hombre
que ama y engendra sin sensual placer!”

Ya voy…

“He soñado una fuga. Y he soñado
tus encajes en la alcoba”.

Porque me siente, dice, Más allá de la vida y la muerte. “Sí, te veo, te palpo. Pero no creo. No puede suceder tanto imposible”.

“Hay golpes en la vida, tan fuertes Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma Yo no sé!
Son pocos; pero son Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte”.

Vallejo. En las últimas noches aparece cuando creo estar dormida, y por instantes no sé si sueño, si deliro, si el tanto calor se troca en desierto y él viene a mí como un espejismo.

O sería porque aquella primera noche que lo vi, me dormí releyendo la crónica de Michel Contreras: Vallejo y yo, y las letras se me quedaron en la piel y aquellas palabras lo atrajeron.

Sí, seguramente fue por esto último que desde entonces no tengo sosiego. César Vallejo no me deja dormir.

“son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…”

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3 respuestas a “Vallejo

  1. si tu sueñas con Vallejo no hay forma de entrar en ellos (tus sueños y tus húmeros), ni este par huesos húmeros alberga la esperanza de tocarse con los tuyos, húmeros que no solo son testigos de la soledad, la lluvia y del insomnio que te causa César, sino que se mantienen incapaces para arrancarte de los brazos del poeta con quien compartes tus noches y el café de la mañana…arrebatarte de esos sueños es difícil, sobre todo por lo sagrado del desayuno y por lo intenso de los versos y porque te tatuaste en la piel sus letras…

    hermoso desde siempre, un abrazo querida y un beso que no perturbe esos sueños

  2. Me quedo con esta botella, sabes que vallejo me toca adentro… y es cierto, cuanto no daría yo por que me despertaran aunque fuera con una frase vallejo en las mananas, imaginate la cantidad de poemas de vallejo que ya he regalado…

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