“có- cooooooo”

cocoEl perro de mi casa perdió el nombre. O el sabor. Para la niña de un año y tres meses ya no volvió a ser Choco, como le nombró mi hermano para acortar el Chocolate que quería ponerle. Para la niña, desde que lo vio y escuchó su nombre, fue simplemente Coco.

El perro, color café, es muy parecido al de peluche que ella tenía para dormir. Tal vez por la semejanza le llamó más la atención. O por la diferencia: el que estaba en su cuna no se movía, y el que estaba amarrado en el patio hacía veinte piruetas para entretenerla.

Desde que ella despertaba y hasta que caía la noche, mientras estuvo en mi casa la palabra que más pronunció fue esa, que hasta le salía graciosa porque le decía con vocecita entrecortada: “có- cooooo” y con la manito le sugería algo que le reafirmaba en otra palabra: “¡ven!”

Creo que nadie le había puesto tanta atención al perro desde los 6 años que lleva con nosotros. Nadie antes lo había aclamado tantas veces en un día.

Luego vimos otros perros por las calles, perros grandes, pequeños, negros, blancos, cafés… a todos ella los miraba y me señalaba hacia ellos, se volteaba a verme y me decía: “có- cooooo”. Esa era la forma de indicar que había visto otro perro.

Ahora que la niña de un año y tres meses no está en casa hasta el perro la extraña. Y literalmente debe ser así, porque cada vez que le cambiamos el sabor y pasamos de su Choco a Coco –y más si lo pronunciamos como ella: “có- coooo”- él mira a todas partes como buscándola, antes de tenderse nuevamente, decepcionado y con una mirada en la que, me atrevo a pensar, hay tristeza.

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7 respuestas a ““có- cooooooo”

  1. Ya sea Choco o Coco, lo más hermoso es que tanto la bebé como el can hallaron una buena forma de saborear la coincidencia de sus existencias. Gracias nuevamente.

  2. Tierno, Leydi.
    Sabes, los temas de nuestros perritos me apasionan. Estoy visualizando a aquella pequeña, con su mano blanquita, haciendo señas a có-coooo. Estoy visualizando a Choco, queriendo llegar a ella, lamerle su cara, sentirla cerca, acariciando su pelo.
    Sabes, me he enamorado de esa niña, pero también me he enamorado de Choco.
    Uff, me he emocionado.
    Un beso,
    Jesús

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