Las penas que a mí me matan

perro-papel sanitarioNo puedo evitarlo. Los disparates me dan risa. Y mucha.

Todos y en cualquier circunstancia, hasta en los lugares más formales, cuando alguien habla y se le escapa alguna pifia, me tengo que reír. A veces solo sonrío –cuando puedo lograr discreción- y lo anoto.

Una vez leí, en un artículo muy científico él, que aguantar la respiración era un buen remedio para evitar la risa. Un día lo puse en práctica, en medio de una reunión, y se me escapó la carcajada. Desde entonces desconfío de los trabajos científicos.

Hace unos días me detuve delante de una columna de mi Facultad para reírme hasta que las lágrimas salieron. Ahí pegadito había un cartel que anunciaba un taller literario: “El girasol sediento. Fertilizamos su talento”. Pensé, claro, en fertilizantes para letras.

En una ocasión alguien me dijo que utilizar tal bibliografía me iba a resultar más “sustancioso” y por un momento logré contenerme. Solo por un momento, pero lo repitió y me reí… porque ese “sustancioso” me hizo dudar si debía entregar un trabajo investigativo o un caldo de pollo.

A veces me hablan y mi mente asocia las palabras con otras circunstancias. Y si logro ponerlas a nivel de algo gracioso, ahí se me escapa la risa… Es que, tienen que perdonarme, desde niña he tenido las malas influencias 🙂 de mi hermano y mi primo, que hasta después de grandes me hacen reír por todo como remedio antiestrés. Por cualquier cosa me hacen un chiste.

Por último –aunque no fue lo último que me sucedió- un día hice un alto en una clase mía –una conferencia que por más señas, me visitaron para evaluarme- y empecé a reír. Yo, con mi carga de insomnio y trasnochada (cuando no duermo bien se me enreda la lengua y suelto disparates a ráfagas), acababa de decir que “el estilo plátano”…en lugar de estilo plano. Como leen, y nadie se rió. Pero yo no puedo dejar pasar por alto –ni por bajo- ningún disparate, ¡ni los míos! Y ahí mismo, en medio de la conferencia que yo impartía, con visita incluida calificándome, me empecé a reír.

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16 respuestas a “Las penas que a mí me matan

    1. wordpress no me deja administrar el blog. Una amiga está publicando por mí, así que solo puedo responder comentarios si lo hago desde otro login…no entiendo…..pero bueno, es para que sepas por qué este comantario mío va si la fomalidad de la foto… 😦
      Un abrazo, y me da gusto que estés recibiendo las botellas.
      Leydi

      1. Algo pasa con wordpress, a mi no me llega todas las actualizaciones y tengo que visitarlos para ver si han escrito algo nuevo.
        Un abrazo muy fuerte desde Barcelona
        Cristina

  1. Qué bueno que rías. Es el mejor alimento del alma.
    -Profe, yo no cabo aquí.
    -No se dice cabo, se dice quepo.
    -Ah, ¡entonces el novio de mi hermana es quepo del ejército!
    Un beso, Leydi.

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