La mujer del periodista

ZenaidaLa mujer del periodista, la que se queda en casa para que él vaya de coberturas y recorra medio país en una semana, cumplió años ayer.

Ella, que ha sido su retaguardia, su sostén, y su primera lectora durante más de 40 años, nunca ha tenido su nombre en coatoría de ningún trabajo, no recibe premios ni es llamada como jurado de concursos.

La mujer del periodista se llama Zenaida y no necesita ninguna de esas cosas para saberse imprescindible. Él la menciona en un puñado de sus crónicas, le dedica libros, le dice que la quiere. Eso basta.

Ella queda en casa; lee, cose, cocina, hace café (un café que bien merece un premio). Los amigos del periodista saben que él –como en la frase de Ortega y Gasset de “yo soy yo y mis circunstancias”- él es él y su mujer. (¿O acaso no reza otro refrán que junto a todo buen hombre hay una gran mujer?)

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12 comentarios sobre “La mujer del periodista

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  1. Ese periodista ha de ser tremendo machista. Hace falta que un día, la deje a ella escribir y él a cocinar y hacer café, que ya debe de haber aprendido. Muy hermoso este texto, muy sensible, y muy justo.

    1. Bueno, en verdad y en honor a la sinceridad, debo admitir que este comentario lo responderé a 4 manos, pues le comenté a un periodista amigo que alguien acusaba así, de machista al esposo de Zenaida, y como ambos (el periodista amigo y yo) quedamos asombrados- insultados, hicimos vía telefónica una respuesta que comenzaba así: “esta es una sociedad patriarcal…” y que terminaba con: “¿acaso usted sabe si ella desea salir a trabajar fuera de casa? ¿y si ella halla placer en cocinar, mantener limpia y organizado todo, y ser la que cuide sus desvelos?”
      Una respuesta entre dos, por tildar de machista a un amigo nuestro…

  2. Yo imagino quién es el periodista. Pero de verdad que no merece la esposa que tiene. Él es feísimo, calvo, antes era barrigón. Y ella, a pesar de los años que cumplió, conserva todavía su belleza. Mi socio, no te molestes conmigo, pero esa es la verdad. Yo sé que eres sincero y tendrás que reconocer que la engatusaste con tus palabritas lindas. Le pusiste como espejuelos oscuros apra que no te viera.

    1. oh, no! Pero sabe qué?? yo en mi defensa de Tesis leí una crónica que decía: “Yo me peino de memoria…” y se refería a la calvicie…y ahí en ese mismo texto, la mujer del periodista, esta de la cual escribo ahora, contaba que “cuando yo lo conocí, no era calvo”…

  3. Espero cuando regrese a Cienfuegos, y si me invitas a tu casa, conocer a tu esposo y escribir algo similar titulado El esposo (o el novio) de la periodista, jaja. “¿Es o no es?”, como decía el bueno de Manolito.

  4. Que no tienes novioooo!!!!! Una muchacha con tanta sensibilidad, tan bonita y talentosa. Mejor no pienso que sea por falta de pretendientes, prefiero imaginar que no has hallado alguien con esas mismas cualidades… porque de ti cualquiera se enamora. ¡Quién fuera tu elegido!!! Habrá de ser alguien igual de sencillo, inteligente y, sobre todo, buen jardinero (que sepa como cuidar una rosa).

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