Pase y perdone usted

niño con botellaHace mucho tiempo leí y guardé la parábola de un burro que cayó en un pozo. El dueño consideró que el burro estaba viejo, el pozo había que sellarlo…y decidió convocar a sus vecinos para que lo ayudaran a echar tierra sobre el hueco y de paso, sepultar al animal. Al principio el burro lloró, pero ante el asombro de todos los que miraron cuánto faltaba para terminar, el animalito estaba cerca del brocal: con cada golpe de tierra, el burro se sacudía y daba un paso hacia arriba, hasta que llegó al borde y salió trotando.

El último párrafo de esa historia advierte: cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos. Usa la tierra que te echan, y sale adelante.

En estos días una persona que quiero mucho me contó de grandes decepciones, deslealtades, de amigos que al final no eran tales. Otro me repitió hasta no cansarse que todo pasa. Releí un email del 2009, donde un periodista grande me escribió: No te desanimes. ¿A quién las cosas no le han salido bien una vez y otra vez? Lo importante es levantarse, sacudirse el polvo de las rodillas y seguir. Como el Quijote que a quienes lo llamaban loco, él respondía: Yo sé quién soy. En efecto, saber quién es uno y qué busca y quiere. Eso es lo importante. Incluso aunque uno esté en minoría, hay que vivir solo con la minoría. Ese es el mérito (…) Nunca olvides, para que te sirva de acicate, que nadie le da patadas a un muerto. Hay que estar vivo, muy vivo, para que otros se dediquen a golpearte.

Desde que escribí Apagada, me llamó la atención -entre otras cosas- que al blog siguieran llegando comentarios, los enlaces continuaran, y sobre todo…que varias personas se suscribieran. Eso devuelve las esperanzas hasta a la más apagada.

A partir de la primera botella, en octubre del 2011, he tenido problemas para actualizar. Algunas veces programé, otras pedí de favor que me dejaran diez minutos en una computadora. Le envié los textos y las fotos a una amiga para que ella los subiera cuando yo no podía… ni enferma dejé de escribir y buscar alternativas para publicar. Entonces, no será ahora –que puedo encargarme más de estas Botellas al mar– que renuncie.

Me alejé el tiempo necesario para leer hasta que los ojos dolieran, pensar cómo recuperar los pedazos míos que regalé y que pisotearon.

Conversé con los que quiero y respondí los correos necesarios. Fue bueno el silencio de la mayoría, sobre todo de quienes se supieron aludidos y desaparecieron (como debían). No más fantasmas.

Ya lo escribió Ítalo Calvino, en Las ciudades invisibles: El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es el infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.

Anuncios

15 respuestas a “Pase y perdone usted

  1. Pues a mí me preocupó mucho aquella Botella triste tuya, y llamé a la amiga que tenemos en común, para saber de ti, no para preguntarle cosas que no me iba a decir, sino para compartir de cierto modo tu dolor y transmitirle(te) un poco de solidaridad, y aun desde aquí, acompañarte. Me dijo que debía conocerte, que eres muy buena, más de cuanto imagino (cómo alguien te puede ser desleal), y decidí que habrá de ser muy pronto: quizás mi amistad no sea suficiente, pero vamos a sumar muchos que te queremos… y no vas a olvidar quién eres: una personita maravillosa, una rosa con olor a mar y devoción por la tinta de imprenta.

  2. Me alegra saber que no vas a renunciar a tu a espacio. Disfruto mucho de leerte.
    Lo importante de cualquier caída, es poder levantarse y seguir adelante a pesar de los raspones. Algunos dejan cicatrices, otros desaparecen con el tiempo.
    Saludos!

  3. Busco en el mar tus botellas desde hace muchos meses y por un momento sentí que, en lo adelante, sería nuevamente otro náufrago perdido.
    Afortunadamente estás de vuelta y contigo regresa la esperanza.

  4. Hago un alto en esta locura que es la Feria del Libro para ver en qué anda mi pequeñaja y me encuentro un feliz retorno de esos infiernos sin solución a estos otros más llevaderos. Aún cuando vengas acá y te escabullas de mi abrazo, siempre lo guardo para ti. El beso tierno de siempre.
    R

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s