Temblores

sismoLa tierra tembló bajo unos pies que adoro. Hubo tanto mar de por medio que la noticia no llegó a mi televisión nacional. Tal vez se perdió entre olas. Sin embargo, las distancias me fueron más cortas. El día y la noche se confundieron. Mis nervios hicieron que mi cuerpo se estremeciera a la par de aquella tierra.

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4 respuestas a “Temblores

  1. Eso me pasó contigo al tenerte tan cerca. No podia creerlo.

    Serán tan frecuentes así los terremotos 😉

    chau

    1. Disculpa si soy ríspida, pero la sinceridad me gobierna. No creo que porque me hayas visto una única vez –simple coincidencia de una ruta de ómnibus- yo te cause un terremoto. Por cierto, no es broma cuando escribo de un terremoto que me sacude, he quedado preocupada por personas que quiero y que ahora mismo están en zonas sísmicas y que cada vez que la tierra les tiembla –literalmente bajo sus pies- yo me estremezco también. O sea, no es hacer un chiste o agarrar el rábano por las hojas y pretender un supuesto temblor conmigo… a ver si entiendes. Por otra parte, verte en una ocasión, e intercambiar par de palabras, es un acto de cortesía que sostengo a diario con muchas personas sin que signifique un acercamiento más allá… a ver si entiendes.

  2. Leidy, cada quien gabla desde su perspectiva.

    Espero que no se haya afectado nadie que aprecies por los terremotos, los literales.
    Los demás son apreciativos, depende de quien lo viva, sus circunstancias, sus emociones, la sorpresa.
    Los terremotos de uno u otro tipo, simplemente, ocurren. Y hay que sobrepasarlos.

    Quizás el “chiste” (que no lo creo más allá que como expresión del estado de ánimo que tenías al leer la nota) no lo es tanto. Quizás la connotación que le di a la palabra terremoto, la etérea, fue simplemente lo que inferí (sin que la pretensión le gane a la imagen) pudieras estar viviendo en esa tenue y feliz circunstancia en la que me contaste estabas.

    Quizás los rábanos estarán dichosos porque los hayas mentado y las hojas, de los libros, ya las incluiste en tu última escapada literaria.

    Solo sé que no tengo otra forma de pensarte más que en un terremoto.
    Espero que no sea literal pues se abrirá la tierra a mis pies al salir de donde estoy y quiero sobrevivir a tu respuesta.

    Por lo demás, aunque no es en esta nota tuya, salúdame a Misael Moya. Yo por lo pronto, espero a que suceda el próximo cataclismo. Muchas gracias por la cortesía.

    Y, por favor, cuídate un poco de los puntos suspensivos. Te dejo aquí esta, mi nota sobre ellos.

    El Duende(cito)
    ——–

    s/t

    Estoy odiando a esos
    infames puntos suspensivos

    están sobre el papel
    pero saben a aire
    sin viento ni temperatura
    sin nostalgias ni tiempo

    estoy odiando a esos puntos
    suspensivos gestos de la nada
    roban lo que otras palabras quieren decir o callan
    sufren de continencia
    ecos de primer, segundo, tercer tiro de gracia

    me estoy odiando
    por no poder convertirlos
    en tus labios, tus manos, tu sonrisa

    Estoy odiando a esos
    infames puntos suspensivos
    … (a ver si entiendes)

    1. Desdeño la sugerencia de la foto artística, pues esas intimidades librescas no las haría públicas (solo en letras, no en imágenes).
      Un libro siempre es una buena compañía. Y claro, depende del libro que sea, que tampoco va a andar una por ahí durmiendo con cualquiera, ¿no?

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