Abrazos de muerte

pajaritoLa última vez que vi a Raúl Lombana, mi maestro de Historia Universal y mi amigo, corrí a abrazarlo.

Teníamos muchos meses sin vernos, una montaña de conversaciones pendientes, y para ese entonces mediaban los rezagos de dos botellas que lancé al mar por –y para- él.

“¿No tienes un mínimo de consideración con un profesor de Historia que está sentado en una oficina redactando un informe de 20 páginas un miércoles a las 8 am?” No, no lo tuve. Sin miramientos le avisé que había acabado de rasgar algunas letras, que debía asomarse a esta página.

Lo estremecí, dice. Aunque no entiendo bien por qué el estremecimiento lo llevó a desarrollar intenciones criminales, y luego de relatar lo perturbado que estaba, me advirtió: “Si alguien entra a esta oficina ahora y me ve así, ¡te juro que te mato!”

Tampoco entendí cómo yo, en franco desafío a la muerte, fui capaz de escribir esto meses después:

“Deduzco, además, que puedo chantajearlo con la sola idea de tejer palabras por él y publicarlas aquí. Le escribo un correo, un mensaje, y lo llamo por teléfono. En esa trilogía le hago saber que si sospecho que se está olvidando de su Santa y Clara ciudad, y de la amiga de las botellas, le lanzaré una que le estremezca las entrañas”.

Pero la última vez que vi a Raúl Lombana, mi maestro de Historia Universal y mi amigo, corrí a abrazarlo. Lo abracé, obviando olímpicamente el “¡te voy a matar!” o los 30 metros de seguridad que dije pondría entre ambos.

Un periodista amigo escribió una vez que el alumno no escoge a su profesor, se lo imponen. Un discípulo sí elige a su maestro, para honra de este. Yo supongo, pues, que una puede temerle a las advertencias de algún profesor. A los maestros, en cambio, los llegamos a querer, respetar y conocer tanto que hasta damos por seguro esto: les podemos conmover hasta la raíz, que no nos van a matar sino con un abrazo.

Anuncios

6 comentarios sobre “Abrazos de muerte

Agrega el tuyo

  1. El abrazo más letal es el que no se da.

    A imagen de semejanza de la frase de Martí, un abrazo no dado aún lo es.

    Aunque te animes a borrar el comentario bajo potestad de moderadora, te lo leiste.

    sds

    El duende(cito)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: