Eusebio del Yayabo

niña leyendoPrimero, al comienzo de nuestra amistad, declaramos nuestros todos los martes. “Feliz martes”, nos decimos ese y otros días de la semana, en un arranque por conservar la locura.

Luego fueron los abrazos a modo de huellas. Y los contagios de cariño, el pensarme con cada botella, y un decreto ley que él instauró donde determina que esta Ley y cierta Gisse son sus musas. Desde entonces lleva atado a su Isla nuestra de cada día, estas Botellas al mar, y la Cuba profunda.

Después vinieron los motes. Y él almacena una colección del Tina, moscovita, pelusa, Tata, botellera, Mimosa, chiquita, Ley, Lele, erizo, bichito (y una larga suma) con que me han bautizado otros amigos.

A la lista añade otro. Pitusa. Y me hace escuchar la canción de Liuba María Hevia para niños, “Pitusa y Eusebio”. Eusebio, le digo. Y así vamos, entre llamadas y mensajes, entre correos y visitas, con nuestros nombres trastocados.

Hoy Eusebio vive en una ciudad distante cuya referencia más próxima es el río Yayabo. Como muchos hombres de la antigüedad, el medioevo y hasta el Renacimiento, que asumían cual apellido el lugar de origen, ahora este Eusebio ya no lo es a secas (además, recuerden que va mojado del río Yayabo). Ahora Eusebio, es Eusebio del Yayabo.

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5 respuestas a “Eusebio del Yayabo

  1. No tengo la dicha de conocerle, pero sin dudas sí que es un suertudo de los grandes ese Eusebio del Yayabo… Vamos, que le envidio –pero envidia de la sana, de esas de las lindas con las que se glorifica la especie humana cuando ve por sus propios ojos que las personas por las cuales diera la vida, son felices en este mundo- cada martes –declarado suyos-, los abrazos que alcanzan tus huellas, el tiempo compartido entre crónicas, sucesos y café, y hasta cada sonrisa que te arrebata de los labios. Porque eso sí, que quede claro que ya por aquí me he tomado el atrevimiento de nombrarte mí musa…

    1. A:
      viste mi mensaje anterior?? ya estuve en tu blog, pero se porta tan mal conmigo que no me deja comentar 😦 parece que no le caigo bien… (o pensemos mejor, es intolerante a wordpress)
      Un abrazo, y gracias por cada comentario tuyo.

      1. Si… pude ver tu mensaje –al que por cierto, respondí- y con toda la satisfacción del mundo me enorgullezco con tu huella. Igual no te preocupes, ya me encargué de reprocharle la falta y hasta hacerle algunos ajustes como para que el incidente, no se repita. Lo menos que deseo es que tus botellas pierdan el camino y no se lleguen hasta mi oriya… Porque eso sí, espero que tus visitas se repitan y más si llegas acompañada con tu tiernos comentarios. Un abrazo igual de grande para ti, y por las gracias no te preocupes… soy yo quien te agradece inmensamente por las crónicas que nos lanzas al mar, por tus comentarios en mi blog y especialmente por esa hermosa sonrisa que refleja tu rostro henchido de felicidad… que tengas un lindo día.
        Ahhh, el blog sí que te dejó comentar, un poco tarde pero lo hizo. En un principio puede que hasta por celos, pero terminó convenciéndose de lo especial y maravillosa que eres, mientras tú huella quedaba tatuada ahí, a la orilla del mar. Abrazos miles.

  2. Y Eusebio llegó tarde al comentario porque WordPress le tendió una trampa en el río de la cuarta villa jajaja.
    Digamos que “del Yayabo” es un apodo temporal…
    Te quiero, mi musa-Pitusa.
    Sin palabras.
    Te quiero

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