el otro manco de Lepanto

QuijoteCreo que aquel hombre no entendió el significado completo de lo que dije. Tal vez solo por el tono o la mirada grave, sospechó que mi advertencia era peligrosa.
Íbamos en el mismo ómnibus. Se acercó. El transporte no estaba tan lleno como para que su mano fuera a parar a la parte más baja de mi espalda.
“Tal vez usted no se ha percatado, pero mi trasero no forma parte de las opciones que para sujetarse tiene este vehículo. Y si no aleja el brazo ahora mismo, su mano puede terminar como la de Cervantes, y sin haber ido a la batalla de Lepanto”.

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25 respuestas a “el otro manco de Lepanto

  1. … hay que ver la cantidad de atrevidos que nos tropezamos a diario en el camino. Pero lo peor no ese puro atrevimiento que lleva de la mano una rosa o frase piropezca en los labios. Sino que lo utilizan algo como que metabolizado y ya en lugar de llamársele atrevimiento habría que tildársele de falta de respeto y descaro. Abrazos miles Ley… muchísimas gracias por tus huellas y por saberme contento al encontrarte de regreso con disimiles botellas. Que tengas un lindo día.

      1. Jajaja. A decir verdad sí que creo poder hacerlo… incluso, bien acabo de inspirarme con crónica de por medio y que luego -puede que antes de publicada- te comparto:)) Eres encantadora… pero bueno, eso creo que ya lo sabes. Aunque de igual modo no me contento quedándome con algo que no es mío, así que no me queda de otras que hacértelo saber una y otras miles de veces más. Abrazos miles… que tengas un lindo día.

  2. Mira eso, Leydi, no sabía que en medio de aquella batalla Don Miguel iba en una guagua escribiendo al sur de la espalda de una muchacha. ¡Tus botellas siempre me instruyen! Un abrazo.

    1. … la soledad, sin importar cuanto sea capaz de intensificarse, no justifica semejante acción. Yo igual puede que de cuando en vez me sienta solo y créeme que no me ando tocando nalgas por ahí.

      1. En ningún momento pretendo justificar ese tipo de comportamientos como mero acto reflejo de la soledad, más bien de lo triste y desestructurada que debe ser la vida de quienes sí lo practican; y cito al único maestro que he tenido ( Gabo ) : ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía.
        También diferimos en otra cosa: yo -cuando atisbo cualquier principio de soledad- sí toco culos, me encanta tocar culos, y que me toquen mi culo me gusta más, siempre que haya un mutuo y divertido consentimiento.
        😉

    1. jaja, pero entonces la de asere en ristre sería yo! no, mejor que se quede con la duda de quién fue Cervantes, y qué es la batalla de Lepanto 😀 además, él me entendió muy bien porque las palabras las recalqué con la mirada… una mirada de “o quitas la mano o te golpeo” que no tenía más interpretación…

  3. Hola! Que curioso esto, me parece como una historia, no? Creo que he escuchado por ahi de Cervantes, creo que es Don Quijote o algo asi, no?

    Perdona, aprendo espanol y no comprendo todo lo que leo en realidad :/

  4. El tipito no habrá leído el Don Quixote, Ley, seguro eso, pero tu entrecejo fruncido le habrá dicho mucho.

    Abrazo, como siempre y desde siempre.

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