¡Ay, San Valentín!

cerebro- corazónMi amiga Mónica Baró me tienta con una idea-complot: “¿Y si las dos escribimos algo por el 14 de febrero?”

Ya iba a responderle con mi manido discurso de cuánto me asquea esa fecha y que además, muchos van a hacer eso, ¿para qué sumarnos nosotras a semejante campaña?

Y que además para mí eso de que es el día del amor a todo: a la familia, los amigos..etc etc… es una falacia; cuando ella me aclara: “Hacer una crítica a la crítica del 14”.

— ¿Cómo es eso?

“Sí, mira, hay muchas personas que se disponen a criticar la celebración del Día de los enamorados –como nosotras- y sin embargo nunca hemos vivido un 14 de mano de nadie. Y para criticar hay que tener fundamentos, ¿no?”

Es verdad. Coincido.

Mónica se identificó a la primera lectura con mi post “¿Soy a-normal?” porque también a ella le han dicho cuán especial es, para al tiempo advertirle: “mereces a alguien mejor que yo”. También la han tildado de loca por tener la cordura suficiente de soñar y cargar con libros de teoría sociopolítica a la par de los de poesía; por dejar de escribir un texto que le pide urgentemente el medio de prensa donde trabaja, porque solo le brotan letras para su blog.

A las dos nos invitan a bodas con el mismo fin de conocer muchachos que puedan convertirse en novios en un futuro inmediato. A las dos ya nos empiezan a preguntar cuándo vamos a tener hijos –como quien pregunta cuándo compraremos un metro de tela- como si solo con ovarios se resolviera el asunto.

Por eso ambas solemos escudarnos, cada 14 de febrero, en que esta es una fecha para que las tiendas comercialicen en nombre del amor. O que si los enamorados andan romanceando desenfrenadamente por toda la calle…

En realidad no hemos tenido un Día de los enamorados normal. Con novio que nos libre de la soledad. Y salimos huyéndole a la turba de parejas que salen a tomar las calles con besos, flores, cenas en restaurantes, visitas al cine, o botellas de vino.

A mí no se me había ocurrido un 14 de febrero que no fuera criticando al 14 de febrero. Ahora llega mi amiga Mónica Baró. Trae pólvora y despedaza mis críticas. Me provoca al compartirme su idea. “¿Y si las dos escribimos algo por el 14 de febrero?” De verdad… ¡no debemos ser normales!

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17 respuestas a “¡Ay, San Valentín!

  1. Yo me sumo al club de las a-normales. Mi esposo me pregunta sobre mi regalo del 14 de febrero y digo que nada material. De verdad, te juro, que no me interesa nada material. Eso sí lo desconcierta porque según él todo lo otro lo tengo. Es verdad…lo tengo, entonces no hay regalo el 14 de febrero. ¿Concordarías conmigo en que es anormal que una mujer pierda la oportunidad de un presente? Un beso…

  2. Es que cuando uno está enamorado tiene justificación hasta para ser cursi. ¿Acaso la frase más cursi del mundo no es “te amo”? Y muy pocos no la necesitan. Desde luego, el reto del día es ser original: no regalar un jabón o un cinto. Pero hay ritos propios de cada pareja para hacer que cualquier sencillez sea adorable. El reto de cada cual es construirse su propio Día, armado con las piezas del amor que compartimos los otros 364. ¿Y el mejor regalo? Que el tiempo juntos invite a amar aun más.

  3. Sabemos que todos los festejos del dia fulano o sutano solo es esrategia para mover el comercio y llenarle los b olsillos a no sè cuantos. Adelante compañeras con la idea, como escritor que soy les alaudo y como lector las sigo.. Besos y rosas por siempre.

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