Cerrado por derribo

barco varadoA Victoria Gaytán Alonso, porque para devolverme la fe solo necesité que me creciera esta madre que me lee y me alienta a escribir. A ella, porque confía en mí más que yo.

 

 

Cerrado por derribo. Robado a Joaquín Sabina. Así sería el título de mi crónica definitiva. Y estuve a punto de escribirla recientemente, cuando creí perecer por asfixia.

Asfixia porque par de amigos -¿amigos?- plagiaron algunas de mis letras. Oraciones, párrafos casi completos. Y eso es traición. Y duele.

Duele. Como duele que el país que dejé no me reconozca al regreso. “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. Desgarra caminar por calles que me ven ajena. Pero no desgarra tanto como sentir el agobio de los de adentro, y notar que aunque las fachadas se pinten y se anuncien al mundo, el interior sigue cayéndose a pedazos. Cayéndosele encima a los que viven al día, y no a los falsos arquitectos que la subastan.

Dolor. Asfixia. Ira. Desconsuelo. Depresión. Todo junto, mezclado, me hizo ver desde lejos, sin acercarme, sin escribir. Ermitaña.

Me fui alejando de todo, y de mí. “Hoy no quiero estar lejos/ de la casa y el árbol”.

Me impresionó que personas desconocidas me rescataran del naufragio. Que siguieran leyendo o releyendo; y otros continuaran suscribiéndose a este, mi único mar. Mi barco encallado renovó su esperanza de que alguna vez yo volviera a lanzar botellas. Botellas al mar.

Una tarde cualquiera, de un día cualquiera, de una semana cualquiera, decidí volver. Volver a escribir sobre todo cuanto he visto, he sentido, y he contado.

Y heme aquí, reiniciando mis pasos en estos parajes digitales.

Heme aquí, con menos dolor y asfixia que cuando comencé a escribir. El blog me sirve para esto. Desahogo. Aunque la realidad, ahí afuera, siga siendo la misma.

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14 respuestas a “Cerrado por derribo

  1. Ya estaba esperando tus impresiones sobre el retorno. Fue una sorpresa. En tu primer viaje te escapaste de la angustia que muchos sienten, parece que en el segundo no corriste esa suerte. Sirvió para no colgar el cartel de cerrado por derribo. Besos. Nos alegramos que mantengas abierta esta puerta de escape.

    1. Amiga, entre las personas que más pensé allá fue en ti. Sinceramente.
      La primera vez que fui sentí nostalgia. Esta segunda esperaba ver una Cuba mejorada (igual o mejor, por todas las supuestas relaciones que se establecen) y lo vi todo más destrozado. Y eso me deprimió mucho. Fueron días de apenas querer salir de casa, de no querer hablar con casi nadie. Y de leer. Leer mucho, sin escribir.
      También porque me chocó otra realidad: que en días de fiesta y bonanza, mientras estás, todas las personas son amigos; luego que no estás, casi nadie llama a la casa donde antes vivías. Y eso también duele. A mi mamá le pasa, a tu mamá le pasa. Les pasa… La suerte es que si alguna vez supimos rodearnos de buenas personas, esas no les fallan a nadie aunque caigan raíles de punta.

  2. En este caso, mi respuesta es que fue este también un viaje para descartar afectos, de quienes pensaste que los merecían. Los que te quieren y valoran nunca se caen, siempre están en el mismo peldaño. Debes de alegrarte de que la vida te ha puesto en situaciones para ubicar a cada cual. Que no te duela, más bien da gracias!
    Lo de nuestro país, es lo de siempre, la lágrima silente que nunca dejará de correr en tu mejilla, en la mía, hasta en la de niño Marcos, que aún con su corta edad, recuerda con dolor.

  3. Felicidades y gracias por regalarnos este mararilloso comentario a quienes siempre buscamos en el mar tus botellas, llenas de contenido!

  4. …te imaginé de regreso en esta Habana tan nuestra, mientras me rodea de un Pan de Matanzas camino a la costa de Bacunayagua por el Valle Yumurí. Quise salirte al paso… Quise saberte bien!!! Regresar leyéndote escribir de reencuentros y abrazos. Cosas buenas todas!!!
    Me trastoca leerte tan dolida en un regreso insustancial donde la insipidez de lo encontrado potencializa el dolor con el que escribes. Los amigos… los buenos amigos continuamos donde siempre. Aquí… a la Orilla de esta mar… donde llegan tus botellas sin el menor retraso. Un fuerte abrazo rompe-huesos. Que tengas lindo día… con tendencia al incremento 🙂

  5. Es bueno tenerte de regreso, poderte leer. Había un vacío, tus letras no hacían notificación en mi buzón. Estuve o aun estoy en esa fase ermitaña en el que escribir se convierte en un vaivén. Quizás por razones opuestas pero no dejes de escribir, no dejes de limpiar tu alma y aunque no lo quieras compartir hazlo para ti. En espera de nuevas publicaciones te dejo besitos Bohemios.

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