Coincidencias

lluviaÉl se duerme dondequiera. En una silla, en un sofá, en los viajes o hasta caminando; en el lugar y hora que lo atrape el sueño. Ella solo duerme en las noches y sobre una cama.

No coinciden siquiera en los horarios. Existen seis horas de diferencia entre uno y otro, por eso resultan tan divertidas las videollamadas que muestran un pedazo de noche –cuando para ella es día- o un pedazo de día –cuando para él es noche.

Salvo dos o tres desencuentros, coinciden en una docena de películas, música, poemas, museos, y deportes.

Se les da mejor –supongo- los saludos que las despedidas. Por eso cuando llega el hasta mañana, él dice dormir, aunque siga despierto. Y le responde casi con estos versos de Eduardo Galeano: “No consigo dormir. /Tengo una mujer atravesada entre los párpados. /Si pudiera, le diría que se vaya; /pero tengo una mujer atravesada en la garganta”.

Y así es como –Benedetti que los une- “los grandes temas /dormían el sueño que ellos no durmieron”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s