Y en eso murió Fidel

camilo-y-cheDurante mucho tiempo pensé que cuando Fidel Castro muriera, yo iba a llorar mucho, mucho, como cuando murió el Che Guevara. Más bien: como cuando yo descubrí que había muerto el Che Guevara.

Mis abuelos me hablaban del Che en presente. Mi abuelo, que lo conoció, me asaltaba con anécdotas…y así yo tuve a Ernesto Che Guevara vivo, hasta que yo tuve 7 años y en la escuela, como parte de la ceremonia del 8 de octubre, nos colgaron al cuello una pañoleta azul que nos hacía pioneros moncadistas,  y nos hicieron jurar a coro: “Pioneros, por el comunismo: ¡Seremos como el Che!”

Yo juré, como cualquier niño que jura disciplinadamente que se va a portar bien, y regresé a casa con mi nuevo aditamento. En la noche, al término del noticiario que siempre vi junto a mis abuelos, pasaron un documental en homenaje al Che. Ahí relataron cómo murió, en la selva boliviana, en 1967. Ese documental destrozó a la niña inocente que yo fui, rompió algo dentro, y recuerdo que me encerré a llorar.

Al otro lado de la puerta que nos dividía, mis abuelos trataban de tranquilizarme: “¡pero si fue hace 26 años!”. Para mí, que siempre lo tuve vivo, lo habían acabado de matar. Ese 8 de octubre de 1994 –y no en 1967- murió el Che para mí.

En 1997 encontraron sus huesos bajo el aeropuerto de Vallegrande. Y los llevaron definitivamente para mi ciudad, en Santa Clara, Cuba. Entonces desfilé por delante de una urna pequeña, y lloré otra vez. Lloré, porque sí era cierto que estaba definitivamente muerto.

Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, fueron los héroes de mi infancia. Mis abuelos me contaron cómo desapareció la avioneta donde iba Camilo, en octubre de 1959. Cómo se lo tragó el mar, y cómo semanas después, cuando miles de personas lo habían llorado, la noticia de que había aparecido, recorrió Cuba. Y cómo junto con la noticia, las personas se lanzaron a las calles, a festejar, porque lo creían vivo, y querían verlo. Querían verlo para creer.

Como yo, que hasta que estuve delante la urna del Che, fue que accedí a la idea de su muerte. Pensé que en aquel año 1959 -el convulso 1959- la idea de que Camilo Cienfuegos desapareciera, fue la que destrozó a  mis abuelos, y a muchos de su generación.

Camilo Cienfuegos había desaparecido para siempre. Desaparecido.

Yo también tuve, pues, un héroe enterrado en mi ciudad –el Che- y otro desaparecido –Camilo. Y la palabra desaparición, creó mucha incertidumbre. ¿Alguna vez lo habrían de encontrar?

Años más tarde aprendí a acercarme a los héroes nacionales no como estatuas en un pedestal, sino como personas de carne y hueso. Y por tanto, con luces y sombras, con aciertos y desaciertos.

Camilo murió a los 27 años. El Che murió a los 39. Fidel murió a los 90.

Fidel murió a los 90 y muchos no querían aceptar la noticia. Quizás aprendieron más tarde que yo que todo ser humano muere. Muere. Tal vez necesitaron ver su urna para creer.

En estos días, entre tantos textos que mencionan a Fidel, entre tantos documentales, entre tanto Fidel, Fidel, Fidel… mi subconsciente me salva.

Me salva. No me deja soñar con Fidel. No me permite idealizarlo. Después de partirme en dos por su muerte, y de volverme a unir, me fui a dormir, con una tranquilidad pasmosa. Y soñé. Soñé que estaba asistiendo a un funeral grande, que miles de personas lloraban, que yo era niña de nuevo y mis abuelos estaban conmigo, agarrándome de la mano, y mi abuelo me alzó para que yo pudiera ver. Entonces pasó un jeep militar y ahí, en la urna, pude leer el nombre (mi subconsciente me daba una última estocada): Camilo Cienfuegos.

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10 respuestas a “Y en eso murió Fidel

  1. Mi bella amiga, como nos queda por llorar! El peor de los llantos no ha llegado! Cuando las verdades sean probadas ante nuestros ojos, cuando el velo caiga y aparezca la cruda realidad, la historia como realmente fue y no como nos la hicieron creer, ahí sí habrán llantos y decepciones. Ojalá y las capas de los “superman” no se rasguen tanto! Cada día quedan menos pedazos a salvo. Siempre quedará la opción de no creer, fanáticamente mantener el mito pero sabemos que además de ser una estúpida alternativa, no parará la decepción.

  2. Hola Leydi
    Lo que más importa es si despertaste a la realidad.
    Te engañaron y te engañaste.
    El tren de la historia dejó a Cuba en el anden, al menos por ahora.
    ¿Llegaste a sentir, el misterio de adios que deja el tren?
    ¨rubenardosain.wordpress.com¨

    1. Yo siempre he vivido mi realidad, no sé a qué debo despertar, si se supone que estaba dormida…. Pero ciertamente no me voy a los extremos, veo más matices, y escucho las dos partes, o las tres, o las que existan….

  3. Hola Leydi
    Me gustaría saber algo más de lo que llamas tu realidad, de ser esto posible.

    Se que nuestras respectivas formaciones son distintas y nuestro genero también ; Lo que nos hace pensar, actuar y escribir de forma diferente.

    Dicho de otra manera nos paramos en forma diferente frente a la realidad general que nos rodea, y aquí hablo del mundo ; Es decir frente a la vida real.

    Si hay respuestas de tu parte, por favor, sin parabolas.

    ¿Que ves a tu alrededor?, ¿Cómo te afecta?, ¿Es este el mundo que soñaste o soñás?, ¿Que tiene, que le falta según vos?

    ¿Podes cambiar tu vida si así lo querés?, ¿te quedaste con ganas de algo? ; Tal vez porque no te permitieron lograrlo, o peor aun, porque te auto limitaste.

    ¿O tu mundo está bien y lo ves como la tierra de ¨Nunca Jamás¨?
    Pensando, ¿Para que más?

    Reconozco que me llamó la atención tus llantos por esos personajes, los de niña los comprendo, aquí muchos niños en la época de Peron y Evita lloraron su muerte,

    Les habían lavado la cabeza en la escuela, entre otros lugares, Perón era el padre y Evita era la madre, de todos ; Así nos fue.

    Son personas que se acostumbraron a que otros decidieran sus vidas y los mantuvieran, mal, pero acostumbrados. Al tiempo se les volvió natural.

    Hoy día nadie más los llora, pero los enfrentamientos y odios que dejaron aun siguen, incluso en medio de las familias.

    ¿Temés que eso pueda pasar ahí?

    ¿O considerás que la tierra de ¨Nunca Jamás¨, quedará cristalizada para siempre?

    ¿Qué significado tiene para vos la palabra, Libertad?

    Te educaron en que el Capitalismo es el Diablo ; Sin embargo buena parte de la subsistencia de Cuba proviene de los capitalistas que van de turismo a la hermosa Cuba.

    ¿te dice algo eso?

    Como ves no me privé de nada en querer saber a través de tu pluma, cual es tu realidad contada por vos misma.

    Vos tenés Internet y publicás aquí, no es muy común eso allá. Me animo a decir que contás con algún privilegio, no se el motivo, tal vez sea académico.

    Una cosa me preocupa ; Si esto que te escribo o tu respuesta, dependiendo como sea, te puede traer problemas.

    No quiero eso, sería muy doloroso para mi. Preferiría quedarme con la incognita.

    Saludos

    Rubén

    1. Estimado Rubén: No creo que le preocupe mucho si a mí su comentario me traerá problemas o no. En todo caso eso le preocupará a usted tanto como a mí el precio de los lingotes de oro.
      Por lo visto no sigue con asiduidad este blog, o sabría que yo no vivo en Cuba. Sabría, por ejemplo, casi toda mi vida, lo que aplaudo y critico, si me leyera. Al parecer usted va a salto de mata en estas lecturas. No importa, nadie está obligado a leer todo, a ser asiduo, o a leerme. Pero sí me sorprende que usted aparece siempre a comentar cuando yo escribo al menos un párrafo donde realzo lo que es Cuba para mí. Yo he escrito más de lo que usted ha alcanzado – selectivamente- a leer. Todas esas respuestas que me hace han quedado respondidas en este blog, consecuentemente. Relea algunos post, no digo que todos.
      Tampoco entiendo cómo me juzga tan a la ligera en decir, por ejemplo (y cito): “Te educaron en que el Capitalismo es el Diablo”. Usted, definitivamente no sabe nada de la educación ni de la familia que he tenido, no sabe casi nada de mí, y sin embargo hace alardes de asombro por mis reacciones, cuestiona mis libertades, mi vida y mis decisiones… Le sugiero, pues, que mínimamente lea algunos post de este blog, y luego me juzgue. Gracias.

      1. Ley, con retraso veo este post, pero nunca es tarde para decirte que, como casi todo lo que escribes, me emocionó, y también me entristeció, por todas las muertes que tenemos dentro…Yo también fui una niña que lloró de la mano de sus abuelos ante el retrato del Che o Camilo. Y que ha llorado desde entonces muchos poquitos, cada vez que la realidad se encarga de matarnos la utopía.

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