cobardías

Yo, la más estresada del día, con déficit de cafeína y envuelta en libros… Yo, la que pongo bandera a media asta por una cafetera rota, y me precio de conversar largo y abrazar hondo, he tropezado hoy con mis palabras. Y huí. Y divagué por cinco minutos cuando tuve delante de mí este adorno de flores. El regalo que salvó mi día. Huí como en esa canción de Sabina: “…dijo Hola y Adios”. Huí, y solo en la puerta me detuve a mirar hacia atrás, porque con esa prisa tan absurda, me alcanzó la sensación de habérmelas robado.

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