No lo olvides

Cuentan que le pronunció una frase contundente, de esas que no se arrancan fácilmente del patio de la memoria y mucho menos podría cubrir la maleza. Ahora él recuerda su voz, y al término, su petición: “No lo olvides”.

No lo olvides.

¿Cómo olvidar esto? –pensó- ¿Cómo?

Polvo en el viento se hizo, y no polvo enamorado. “No lo olvides”, fue lo último que le pidió. Y lo olvidó. Su desmemoria bloqueó la frase inolvidable, esas palabras precisas que ella dejó junto a la sonrisa perfecta. Lo olvidó. No a ella, no a su voz, olvidó para siempre aquella frase contundente que creyó no desterrar nunca.

No a ella, no a su voz. Aun cuando él despierte sin recuerdo alguno, no podría olvidarla a ella.

Cuentan que se acordó de Roque Dalton: “No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto/ desde la oscura tierra vendría por tu voz”.

Y vendría. Por su voz.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: