tiemblo

Si hubiera respondido: bien, a la pregunta de esa noche, habría mentido miserablemente, y en mayúsculas.

¿Cómo estás? Casi todos me preguntaron, cuando la tierra dejó de moverse. ¿Cómo estás?

Y no, yo no estaba bien. No podía estarlo, acababa de vivir el único terremoto, sismo, temblor o en su sinónimo: el miedo que me estremeció los cimientos.

Mientras el edificio se movía hacia los lados, toda yo estaba temblando también. De miedo.

No tuve tiempo de un último pensamiento para nadie (en caso de que fuera la última vez que pensara), estaba demasiado atenta a no caerme de mis propias piernas.

Duró más de un minuto el movimiento telúrico, y pasaron horas para que yo parara de llorar, para que pasaran mis mareos y para que decidiera que la cama era otra vez un lugar seguro.

Aun cuando todo se detuvo, yo no dejé de temblar. Mis amigos me preguntaban: ¿cómo estás? Y yo no podía disfrazar mi realidad. Si hubiera respondido: bien, a la pregunta de esa noche, habría mentido miserablemente, y en mayúsculas.

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2 comentarios sobre “tiemblo

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  1. Leydi, lo importante es que pese al susto estes bien. Como has podido ver las consecuencias más severas se produjeron en Oaxaca y Chiapas. Yo viví en todo su dramatismo los sismos del 19 de septiembre de 1985 que siendo de una intensidad semejante provocaron miles de muertos. Por favor cuidate mucho. Saludos.

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