Horno

Le dijo al niño curioso, que preguntaba por qué el cansancio y el malestar, que tenía como un horno dentro. Y en él había una criatura que necesitaba cocinarse lentamente.

En verdad supo que estaba embarazada no por el cansancio, sino por los vómitos. Vómitos a todas horas y en cualquier lugar.

Aquí -le dijo mientras se acariciaba el vientre- aquí hay un niño. Tendrá que estar en ese hornito unos seis o siete meses más…

El pequeño la miró, con la candidez que suelen mirar los pequeños, y le respondió con la ocurrencia con la que solo ellos saben responder:

¿Cómo no te vas a sentir mal, si te tragaste un niño? ¡Sácalo y ponlo en el microwave, dale, para que esté más rápido!

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