Corchos

“Mira. Me puse a juntar los corchos de las botellas desde que te fuiste. Como ya no te los podía dar, los guardé. Me recuerdan a ti”.

 

Todos los viernes en la noche nos reuníamos a beber vino. Vino tinto. Así arreglábamos el mundo durante casi dos años. Nuestro mundo. O al menos tragábamos las penas, las dichas y desdichas. Con vino. Tinto.

Cuatro o cinco mujeres alrededor de una mesa. Nos contábamos anécdotas, nos dábamos terapia de grupo gratis: que si el profesor me está acosando, que si la niña anda hiperactiva, que si los pagos, que si los precios de la gasolina, que si me engañaron, me trataron de asaltar. Que si hay un proyecto nuevo, busco trabajo, te ayudo con tu currículo, vamos a ir al gym, tengo una receta nueva que deben probar…

Así se nos iba la noche y se nos arreglaba un poco la vida. O eso pensábamos. “Una botella de vino nunca nos puede faltar”.

Hace más de un año me despedí de todas para vivir en otro país. Allá, en ese pedazo sagrado de la Ciudad de México, en el edificio Yacatas 510, quedaron las calles aprendidas, los recuerdos imborrables, las comidas compartidas, las conversaciones hasta la madrugada, las jacarandas que anuncian la primavera, los viernes de vino tinto…

Yo siempre me llevaba los corchos para coleccionarlos, sin idea de qué hacer con ellos. Esos corchos fueron la más auténtica evidencia de todas aquellas conversaciones de amigas. Las botellas que se vaciaban entre risas -unas veces- entre lágrimas -otras.

Un mensaje. Un solo mensaje, y esta fotografía, me devuelven a aquel lugar entrañable, y a mi copa de vino tinto.

“Mira. Me puse a juntar los corchos de las botellas desde que te fuiste. Como ya no te los podía dar, los guardé. Me recuerdan a ti”.

3 comentarios sobre “Corchos

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  1. Que esa amistad siga para siempre. Me alegra ver que tu corazón finalmente está sanando. Disfruta mucho de ese proceso Leydi. No importa cuántas etapas difíciles puedas pasar, sanar debe ser siempre el cierre. Te queremos mucho y estamos muy orgullosos de que se proceso de sanación te esté llevando por caminos de comprensión y amor.

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