¿por qué escribo al mar?

IMG_0764 [1600x1200]Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.

Mario Benedetti


A veces no sabemos por qué o para quiénes escribimos. Pero calmar los miedos ante las páginas en blanco se me hace más fácil cuando anoto confesiones que de vez en cuando confío a algún cartero.

Más, no todos los carteros llaman dos veces, no todos son de Neruda, y sobre todo, no siempre regresan con respuestas. Las cartas viajan sin la garantía de que la otra persona quiera mantener el puente.

Por eso estas letras no las deposito en un sobre. Mejor las pongo en botellas y las llevo al mar.

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54 comentarios sobre “¿por qué escribo al mar?

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  1. Qué decirte amiga, eres una gran mujer, siempre lo supe pero tras lo leído te redescubro, he bebido tus crónicas casi con ansiedad, como el último traguito de ron-sabes de qué hablo-, llégate hasta Matanzas, por favor, sabes qué, recuerdo aquella vez que hablé contigo enla parada de la Universidad ya de graduados, no he olvidado una palabra menos el temor a fallarte, llégate a este rinconcito dle mundo sé que nadie lo apreciará mejor que tú, me fascina la crónica de la rana, ja ja y de la gota, sigue especial como eres, necesito de varias horas a tu lado para que s eme impregne tu magia, tanta realidad en torno a mí me asusta, que bien le hice la mundo para que me premiara con alguien como usted…

    1. Gracias, Arnaldo. Gracias por tender puentes, por recoger mis botellas, por lo que dices de mí. Me llegaré algún día a lanzar botellas a tu mar. Mira que desde mi ciudad tengo que ir lejos a enviar estos mensajes, y tú tienes mucho azul cerca. También se te extraña.

    1. Sí, hubiese querido que no existiera el náufrago, que nos hubiésemos salvado ambos…pero ya ves, tal vez sin ese naufragio no hubiese quedado lanzando botellas al mar desde una isla.
      También te leo, en tu pedacito de mar…

  2. Arnaldo, por suerte y por desgracia, cada día se me parece menos a lo que yo imaginaba de él mismo. A veces la distancia nos devuelve como somos en realidad y espero que esta vuelta a la autenticidad sea más y más radical con el paso de los años, para todos. A la «compañerita Torres» decirle que ahora mismo la descubro, sin conversaciones en la parada de la guagua y es como el primer aguacero de mayo. Gracias.

  3. Hola Leydi, conocí de tu blog por el post de rodoguanabacoa en letra joven, otro blog al que llegué ya no recuerdo por cuál vía. la verdad es que no me hubiera picado la curiosidad de visitar este sino es porque me pareció conocida la foto que lo identifica…tuve que volver a leer la parte donde rodo dice que escribes desde villa clara, pero es que la foto es en cienfuegos! el cienfuegos que yo tengo en mis raíces y en la nostalgia, quizás no es para tanto, no estoy tan lejos, solo a 200 y pico de kilómetros pero es asi. por qué esa foto?
    ya aprovecho para decirte que me gusta mucho como escribes, me divertí con las anécdotas sobre tus dotes culinarias y las del esposo de la hermana…me recordaron cosas que hace mi esposa de vez en cuando, jejeje.
    un saludo afectuoso para ti.
    El Seido

    1. Ah, la foto.. es que ese lugar me encanta. Yo, en Santa Clara, no tengo mar para lanzar estas botellas, y si tuviera que escoger un lugar donde quisiera lanzarlas siempre sería ahí, en el Muelle Real de Cienfuegos.
      ¿sabes? todos los años voy a Cienfuegos y al llegar lo primero que hago, después de dejar el equipaje, es ir a sentarme un rato al Muelle… me fascina estar ahí.
      Además que desde ese lugar he tejido alguna historia.
      Un abrazo, y qué bueno que llegó a este blog a través del de Rodolfo. Por cierto..al suyo, Letra Joven, yo tampoco sé cómo, pero llegué…
      Saludos, Leydi

  4. el viernes por una gran amiga, supe de tu blog y en el momento en que me dijo como se llamaba le advertí que así mismo se llamaba un poema de Benedetti,

    BOTELLA AL MAR (1986)
    El mar es un azar,
    ¡qué tentación echar una botella al mar!
    Poner en ella, por ejemplo,
    un brillo, un barco sin velamen y una espiga,
    sobrantes de lujuria, algún milagro y un folio rebosante
    de noticias.
    Poner un verde, un duelo, una proclama,
    dos rezos y una cábala indecisa;
    el cable que jamás llegó a destino
    y la esperanza pródiga y cautiva;
    El mar es una azar
    ¡qué tentación echar una botella al mar!
    Poner en ella, por ejemplo,
    un tango que enumerara todos los pretextos para
    apiadarse de uno mismo
    y quedarse en el borde de otro sueño,
    poner promesas como sobresaltos
    y el poquito de sol que da el invierno
    y un olvido flamante y oneroso
    y el rencor de los siglos que los sigue como un perro.
    El mar es un azar,
    ¡qué tentación echar una botella al mar!
    Poner en ella, por ejemplo,
    un naipe, un afiche de Dios -el de costumbre-,
    el tímpano vanal del horizonte, el reino de los cielos
    y las nubes,
    poner recortes de un asombro inútil,
    un lindo vaticinio de agua dulce,
    una noche de rayos y centellas y el saldo de veranos y de azules.
    El mar es un azar,
    ¡qué tentación echar una botella al mar!
    Pero en esta botella navegante
    sólo pondré mis versos en desorden,
    en la espera confiada de que un día
    llegue a una playa cándida y salobre
    y un niño la descubre y la destape,
    y en lugar de estos versos halle flores y alertas
    y corales y baladas
    y piedritas del mar y caracoles.
    El mar es un azar,
    ¡qué tentación echar una botella al mar!

    Hoy entré por primera vez y me reí y lloré y medité….no faltaré ya a tu lectura, te digo que Benedetti desde su pedacito de cielo estará muy orgulloso de que alguien haya sabido darle sentido a sus versos, hoy le diré en mis sueños que encontré algunas de sus botellas con todo todo lo que anunció en su poesía, que ya no tendré que esperar las vacaciones para buscar botellas por la playa, porque ahora cada día tendré un mensaje de una naufraga quien en lugar de rescate busca ojos y corazones sedientos de sensibilidad.

    gracias por hacernos ver lo bello de la vida, por recordarnos nuestra infancia, nuestra escuela, nuestros amigos, nuestros padres, nuestra familia, lo raro es que lo has logrado a través de tus propias vivencias tan propias y tan tuyas, pero a la vez tan de cada persona que vive en este charquito de tierra…..

    ah y yo también tengo una Dara en su versión masculina se llama Ariel(2 años) (el hijo de una amiga ) y como decimos aquí en la oficina viene con el “no” configurado por default jajajajajajaja

    1. No sabes cuánto oxígeno me llega en esta botella que me acabas de enviar. Sí, porque quien ha lanzado botellas hoy eres tú. Ese poema, un fragmento, lo copié precisamente en esta página para justificar por qué escribo al mar. Benedetti…
      Benedetti aún me lleva entre tácticas y estrategias para amar lo que hago. Así que gracias por recordármelo siempre. Y por escribirme. Por cierto, tus letras me llegan con una sinceridad sorprendente. Y no sé entonces cómo agradecer estas palabras.
      Hoy tuve un día denso, de esos que a veces se nos llenan de hojarasca. Tu mensaje ha sido lo mejor que me ha sucedido. Un abrazo.

  5. Paso de vez en cuando a leerte porque me gusta tu blog y la manera en que tienes de redactar las cosas. sobre todo detalles cotidianos. A veces es mejor dejar de lado tanta mierda y leer cosas apacibles y bonitas como las tuyas.
    Saludos

  6. Hola, hoy por azar recogí una de tus botellas, y te aseguro que el mensaje fue hermoso, alentador. Continúa escribiendo, desde hoy soy tu admiradora. La delicadeza de tus palabras es algo que poco pueden logar.

    1. Gracias, musilla, tan traviesa eres? qué bueno, porque adoro a las personas locas-medio cuerdas, a las musarañas, a los que andan por las nubes, a los que se emboban con el mar, a las musas. Bienvenida, pues. Un abrazo.

  7. Yo no vivo junto al mar en esta telúrica cinturita de América, pero me llegó una de tus botellas y desde entonces me aficioné a recibirlas, Leydi.

  8. como seidy he mirado dos veces tu sitio porque al ver el logo y tus artículos no sabía si eras de mi vc natal o si del cienfuegos que amo. No por gusto adoras el muelle real, has visto todo lo que han hecho nuevo ahí? espero nos veamos un día ahí…
    Me ha gustado tu blog te voy a seguir te voy a seguir ggg

    1. jaja, a muchos les ha pasado, que no saben de dónde soy…es que me encanta el mar, y sobre todo, el de Cfgos.. Gracias por seguirme…aunque a eso solo puedo responder con el título de una pleícula: “Atrápame si puedes”, jaja. Gracias, y un abrazo, aunque sea digital.

  9. I truly appreciate this post. I’ve been looking everywhere for this! Thank goodness I found it on Bing. You’ve made my day! Thank you again! aeeebkeebefk

  10. tus botellas me han cambiado el dia ..hoy, uno que parecia como otro aburrido cualquiera ,gracias por esas botellas que espero sean inrrompibles….

  11. Sumamente hermoso tu blog. Mas bien, humanamente hermoso. Y esta cualidad es una rara avis en estos días de linduras de artificio. Continúa lanzando botellas al mar, que necesitamos el alimento que traen dentro.

  12. Pues mira, me parece mi bien. De todas formas, te digo que llevo mucho tiempo en mi playa, oteando ansioso el horizonte, y la única botella que ha llegado a la orilla ha sido una de Coca-Cola, jejej.
    Por cierto, te debo un montón de abrazos. Te envío unos cuantos para no gastarlos todos de golpe.
    Un abrazo, sirena.

  13. EL MAR

    NECESITO del mar porque me enseña:
    no sé si aprendo música o conciencia:
    no sé si es ola sola o ser profundo
    o sólo ronca voz o deslumbrante
    suposición de peces y navios.
    El hecho es que hasta cuando estoy dormido
    de algún modo magnético circulo
    en la universidad del oleaje.
    No son sólo las conchas trituradas
    como si algún planeta tembloroso
    participara paulatina muerte,
    no, del fragmento reconstruyo el día,
    de una racha de sal la estalactita
    y de una cucharada el dios inmenso.

    Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
    incesante viento, agua y arena.

    Parece poco para el hombre joven
    que aquí llegó a vivir con sus incendios,
    y sin embargo el pulso que subía
    y bajaba a su abismo,
    el frío del azul que crepitaba,
    el desmoronamiento de la estrella,
    el tierno desplegarse de la ola
    despilfarrando nieve con la espuma,
    el poder quieto, allí, determinado
    como un trono de piedra en lo profundo,
    substituyó el recinto en que crecían
    tristeza terca, amontonando olvido,
    y cambió bruscamente mi existencia:
    di mi adhesión al puro movimiento.

    PABLO NERUDA

  14. En realidad muchas veces no importa saber para quienes, o para qué escribimos, un cartero casi nunca toca dos veces por el mismo asunto, y menos en estos tiempos y sin dudas, encontrarse una botella en el mar, ha dejado de ser común hace mucho tiempo.

    Es por eso que la idea se abalanza sobre mi y me deja tendido por acá en uno de los rincones dónde se que tendré botellas para abrir y mensajes que leer.

    Hay un algo aquí, un… no se qué… una especie de aliento, de incitación, de toque delicado que finalmente, termina por embrujar… Me quedaré… de eso ya no tengo dudas… espero encontrarte.

    1. como la Criatura de Isla de Dulce María:

      Rodeada de mar por todas partes,
      soy isla asida al tallo de los vientos…
      Nadie escucha mi voz, si rezo o grito:
      Puedo volar o hundirme… Puedo, a veces,
      morder mi cola en signo de Infinito.
      Soy tierra desgajándome… Hay momentos
      en que él me ciega y me acobarda,
      en que el agua es la muerte donde floto…
      Pero abierta a mareas y a ciclones,
      hinco en el mar raíz roto.
      Crezco del mar y muero de él… Me alzo
      ¡para volverme en nudos desatados…!
      ¡Me come un mar batido por las alas
      de arcángeles sin cielo, naufragados!

  15. Entro una vez mas a este punto desde la distancia buscando una botella que me traiga un mensaje. Me reclamo una y otra vez haber perdido la despedida con el cafe, a veces pasa, el trabajo…. cuando una vida supera todo y entendiste perfectamente que necesitaba estar en aquel momento ayudando a salvarla. Pero creeme hay dias en los cuales hasta te reclamas si no debias haberte ayudado tambien a salvar la tuya. Algunos encuentros con amigas como tu es lo que se necesita para saber que puedes sanar y que eres mas que solo carne en un cuerpo animado en este mundo. pero nos volveremos a encontrar, estoy seguro, hasta ese momento solo entrare una y otra vez a buscar mi mensaje en una botella que me traiga el mar……y despues me la alcance en este desierto un camello.

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