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Posts Tagged ‘canciones’

Van Gogh

“Cuando uno tiene sed
pero el agua no está cerca…”

Jarabe de palo

 

Alguna vez quiso que ella fuera su mapa, una cartografía completa en su piel.

“Y los iceberg asesinos se convierten en escarcha
cuando el cartógrafo sube la escala.
Y enfrento a los meridianos y sus franquicias horarias
y un paralelo me atraviesa el alma.
Te has convertido en mi mapa”.

Él le dijo de Sabina, Silvio, Pablo, Jarabe de palo…y la envolvió en varias de aquellas canciones que hoy le recuerdan que ella está en alguna parte, en algún recuerdo, en alguna latitud lejana.

Los trazos que no fueron le impulsan a recorrer el mapamundi con el dedo, como si la acariciara, como si ese mapa fuera ella. Mientras, la música insiste en sus memorias.

“Qué hacer, tú lo sabes,
conservar la distancia,
renunciar a lo natural,
y dejar que el agua corra”.

 

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Al principio fueron los ojos. Y se miraron detenidamente, como quien quiere aprenderse.

Al principio fueron las manos. Y se rozaron sin tocarse.

Al principio se compartieron las canciones que hoy evocan. Las mismas que hoy se dejan en botellas vacías, cerca del mar:

“A veces cuando estoy perdido
como un marino en lontananza
veo tu rosa de los vientos
y vuelvo a respirar confianza.

A veces cuando estoy vencido
me da por consultar tu mapa
y espero que respetes el tratado
sobre náufragos prohibidos
sobre botellas con cartas”.

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“No llegues a aquí con lágrimas –le dijo. Hay muchos lugares por conocer, y no los vas a recorrer con la visión nublada. ¡Ni una lágrima más!”

Y así fue. Cómo fue…No sé decirte cómo fue, no sé explicarte qué pasó…

Conversaron largo, con la ansiedad de dos seres que se reencuentran, que se abrazan, que ponen en palabras todo lo que sienten, y que –oración tras oración- van dejando ir el pasado reciente, para hacer espacio a recuerdos nuevos.

Que no se ocupe de ti el desamparo.

“A veces –le dijo- son necesarias esas sacudidas, y tropezarse, y hasta caerse, para levantarse de verdad con más ganas. ¿Qué vas a hacer? Como dicen allá: Más adelante vive gente.”

Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida.

“Te estaba esperando. Yo también tengo rasguños que contarte. Pero eso sí: después de hoy, no volveremos a hablar de lo mismo. A pasar página, ¿de acuerdo?”

Y nos dieron las diez, y las once, las doce y la una, las dos y las tres…

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quc3a9-es-periodismo-narrativoI close my eyes
Only for a moment
And the moment’s gone
All my dreams
Pass before my eyes
That curiosity

Dust in the wind
All they are is dust in the wind

Kansas

 

 

Había una vez…

Pero no, esta historia no empieza así. No existió un “Había una vez…” Las historias así requieren tiempo, mucho tiempo, y ellos solo tuvieron los días justos para describirse a medias, conocerse a medias, y lanzarse, también a medias, a un intercambio breve, brevísimo, de palabras.

Existieron letras que iban y venían de un continente a otro, de un país a otro, de una persona a otra. Luego fueron imágenes. Mezcla de palabras, fotografías que se complementaban, y los complementaban.

Es posible, claro que es posible, querer saber de alguien que apenas conoces. Y pedirle fotos de lo que ve, e intentar ver a través de sus ojos. Y querer un dibujo del atardecer, un dibujo con palabras.

No. No existió un “Había una vez…” porque las historias así requieren tiempo, y ellos en definitiva no se verán ni conversarán. Solo pretendieron construir un espacio digital y entrañable donde contarse sus historias con letras e imágenes.

Y así fueron quedándose… Y así fueron yéndose.

En definitiva los puentes digitales suelen ser efímeros, como el polvo en el viento…

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mi-reloj“La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar”.

Silvio Rodríguez

 

 

Él le dijo TE QUIERO de veinte formas posibles. Con sustantivos, con adjetivos, con verbos, con flores, con caricias, con canciones mientras hacían el amor, con comidas, con películas, con versos, con párrafos enteros, con gestos, con una llave de casa…

Le escribió un cuento que leyó para ella. Todos sabían que era para ella. Hasta ella lo sabía.

Él estaba enamorándose de ella, y se lo dijo, y lo hizo visible a plena luz del sol y a plena luz de luna.

— ¡Qué fotos me estoy perdiendo! – pensó mientras se la aprendía con los ojos. Como suele suceder en los museos, sin tocar cámaras ni objetos con las manos. Él solo la contemplaba, desnuda, como si fuera una escultura de un museo.

Y luego la agarraba con ambas manos, como figura pagana, para que el TE QUIERO lo escuchara solo ella, en un susurro.

Le regaló los acordes de una guitarra, el silencio de una calle de madrugada, el rocío sobre el pasto al amanecer, el atardecer a orillas del mar… Y le habló de tiempo, de mucho más tiempo juntos.

Ella, quizás espantada por las palabras que se hacían mayúsculas, o por inseguridades muy suyas, desapareció. Él no volvió a verla para un último TE QUIERO. No supo dónde, cuándo, la volvería a ver (si es que alguna vez la volvería a ver). Se quedó atorado entre el hoy y el lejano mañana, a solas con sus manos y con las letras que iba uniendo para aprender a pronunciar otras palabras.

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¡Salud!

copa-vino-mujerSe termina la botella de vino al tiempo que se apaga la última canción de la noche. La noche ha sido larga, como la canción, como el vino, como las botellas que se vaciaron.

Hay palabras no dichas que le tapan la boca, como el corcho a la botella. Hay ropas de fiesta que no volverán a usarse. De haber, hay demasiado alcohol. Y ebriedad.

Hay…demasiados tragos y una sola noche. Demasiada música y un solo cuerpo.

Ya es el último trago. Se alza la última copa y se la bebe a su salud. Y la noche se detiene.

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mujer-cine…be happy

 

 

Me pierdo entre los cafés. Me fugo a las cafeterías. Hasta una servilleta sirve para anotar mi felicidad. El olor del café, el sabor del café…Yo.

Me escondo. Es tiempo de esconderme en mis propias letras, y de renovarme en las ajenas. Por eso me regodeo entre tantos libros, bibliotecas, librerías. Parece un mar, y me fascina.

Regreso a mí con la piel erizada de palabras. Y por primera vez me pierdo, yo sola, en un cine. En muchos cines. Conmigo misma.

Me reconozco cada día más. Hago lo que me gusta. Me agrado cada día más. Y soy inmensamente feliz.

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