Troya

Se destruyeron todos los muros. Sobre las ruinas de la ciudad se levantaron otros cimientos. Helena tatuó su cuerpo con nombres de los héroes de la épica batalla. Por primera vez y para siempre apostaría a ella misma. Miró las ruinas de la ciudad con desdén. Estaba lista para, una vez más, ver arder Troya.

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