Rota

Le pidió: no me rompas. Y no la rompió, en verdad, solo la quebró en pedazos. Pero no la rompió. Entonces tuvo deseos de pedirle: Rómpeme. Rómpeme para poder reconstruirme desde las cenizas, cual ave Fénix. Le citó a Dulce María Loynaz: “Si me quieres, quiéreme entera, no por zonas de luz o sombra… Si... Leer más →

Criatura de isla

A Mary Ortíz, por la foto y recordarme el poema de la Dulce     Criatura de isla, como me describió la Dulce María Loynaz. Criatura salvaje que se refugia, de tanto en tanto, en algún pedazo de mar, que necesita el mar aunque sea dibujado en un papel. El mar…   “Rodeada de mar... Leer más →

Te odio, mi amor

Despierto a medianoche y te hablo. No sé si estás despierto, ni siquiera sé si estoy despierta, pero te hablo. Se me escapa un pedazo de poema, y me preguntas qué nombres digo, qué digo, qué nombres… Y menciono a Dulce María Loynaz y a Carilda Oliver Labra. Me ves sin entender, sin entenderme, sin... Leer más →

No me busques, ya me he ido…

Hay personas que se empeñan en reaparecer cuando perciben que las palabras ya no les corresponden. Escribo de poemas intensos, de abrazos para contrarrestar el frío que empezaba a calar por dentro. Y reaparecen. No dicen a tiempo, pero se aferran en volver a destiempo. Solo por el egoísmo de quedarse sin alguien que les... Leer más →

Vestida de novia

Clarita, una anciana de más de 70 años, y a quien veo tan esporádicamente que hasta olvido vivimos en el mismo reparto, viene a decirme que soñó conmigo. Me lo cuenta antes de las 12 del mediodía –para que se cumpla el sueño- me dice. Y yo, que ni sueño conmigo misma salvo raras ocasiones,... Leer más →

Llegué tarde

El día que llegué a la casona de 19 y E, ya Dulce María Loynaz no estaba. Ni siquiera pude pasar mi mano por las grietas de las paredes o andar descalza por el jardín en busca de sus pasos. No, ya la casa de la Dulce María no era suya, sino una institución cultural... Leer más →

Para que sea

Me han alertado varias veces, me dicen que cualquiera, tan solo leer mi blog, podría enamorarme, que debo tener cuidado. No, cuidado debe tener quien lo intente…porque ya hay quien se ha lanzado el mar sin botellas y no le ha resultado… Pero bueno, como soy muchacha bondadosa y me porto bien, voy a facilitar... Leer más →

En la casa de Dulce María

En el primer tiempo libre que tuve luego de llegar a La Habana fui a la casa de Dulce María Loynaz. Una amiga me había anunciado que en ese lugar –ahora sede de un centro cultural- habría una peña literaria. Llegué, media hora más tarde de lo previsto y no supe cómo atravesar las cortinas... Leer más →

Dos Díaz

Me he enamorado con los versos de Sabina, y con las canciones de Benedetti… ¿o sería al revés? He intentado, como Liuba María Hevia, que no me falte tu sonrisa, decir todo en una palabra, como Carlos Varela, y confesar que te miro y tiemblo, mientras toca la música de Jarabe de Palo. Todo, para... Leer más →

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