Jacarandas

La memoria, a veces, patina al pasado. Desde mi oficina, con paredes ocres, sin ventanas y en silencio, veo cómo las calles se cubren de lila. Las calles de aquella ciudad lejana que tengo tan adentro. La imagen me despierta en la mañana y también me da las buenas noches. Hay jacarandas en toda la... Leer más →

Inventario

Desde niña me gustan las flores blancas, las que otros negaban por descoloridas, a mí se me antojaban ideales para soñar. Ese contraste de blanco sobre verde me mantenía en paz, era como el lienzo virgen que todo pintor desea. Yo nací en una ciudad sin mar, dentro de una isla donde la maldita circunstancia... Leer más →

Galerías

Alguien le dijo una vez: cuando estés triste, píntate con los colores más llamativos, los más intensos, los más vistosos, y exorciza la tristeza. La tristeza no existe para ti. Otra voz añadió: recuerda que todo pasa. Si te caes, solo sacúdete la tierra de las rodillas, ponte de pie, cabeza alta –sin ser altanera-... Leer más →

vacío

- ¿Sientes que te falta algún pedazo? - Pedazo no. Como una bruja que perdió su escoba. - Ya volarás de nuevo.

cobardías

Yo, la más estresada del día, con déficit de cafeína y envuelta en libros... Yo, la que pongo bandera a media asta por una cafetera rota, y me precio de conversar largo y abrazar hondo, he tropezado hoy con mis palabras. Y huí. Y divagué por cinco minutos cuando tuve delante de mí este adorno... Leer más →

viviéndome

Debe ser cosa de la primavera, que me recuerda con más fuerza que estoy viviendo otro año, que me quedé y merezco esta otra vuelta de lluvias y flores. Y me invita a mezclarme. A empaparme otra vez bajo un aguacero. A andar descalza por el pasto. A juntar un ramo de flores silvestres. A... Leer más →

Cenizas

El 31 de diciembre le ofrecí las flores de mis manos. Romerillos. Y las flores de mi vestido. Rosas. Mas, él ni se movió. Ni respondió. Ni parpadeó. Ni siquiera porque ya pronto iba a arder –y no de amor- aquel ingrato ni me miró. Prefería ser espantapájaros, o hazmerreír de todos, o morir en... Leer más →

sin-cera (y sin velas)

Confirmo una vez más que hasta en mis descaros soy sincera. Me pasé casi dos meses sin visitar a mi abuela paterna. Cuando al fin la vi, le llevé un ramo de flores. “Abuela, como hace tanto que no vengo, traje rosas para que el regaño sea menor”. A un amigo, al abrazarlo luego de... Leer más →

Te invito a mi boda

Me acaban de invitar a dos bodas. Dos a falta de una. Cualquiera pensaría que tengo muchas amigas que se casan, pero comienzo a sospechar que me invitan por una razón más pueril: para agotar todas las posibilidades de que yo les siga el camino. Todo comienza en la parte de: “ve y quién sabe... Leer más →

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