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Posts Tagged ‘José Alejandro Rodríguez’

Pepe y LucíaPodría ser la Lucía a la que canta Serrat, o alguna de las del filme homónimo de Humberto Solás. Pero esta, más pequeña y traviesa, apenas hoy cumple tres años.

Lucía escoge su ropa, no gusta mucho de los vestidos, y saca de paso a su mamá con las respuestas ingeniosas que halla frente a las telas.

Pide hablar por teléfono con su abuelo Pepe para contarle un sueño. Le dice “¿sabes qué? ¡me quedé encerrada en un castillo!” y detalladamente le narra que de esos muros la rescató su papá, que llegó a buscarla sobre un caballo blanco.

“Me tiene loco”, me cuenta orgulloso el abuelo. Ella es una de sus tres mujeres. El orden de los afectos queda repartido entre su esposa Mercedes, su hija Laura y ahora su Lucía.

La niña lo trae loco, sí. Y en él la locura se reparte en gestos desordenados, ojos brillosos como de primer enamorado, y ese nombre a punta de labios. Lucía.

Ella se ha convertido en un impulso más para vivir, para amanecer cada semana frente a la montaña de cartas que llenan el Acuse de recibo. Ella, su Lucía –no la de Serrat ni la de Solás, sino la suya- reclama a golpe de amor un espacio en sus entrañas.

En unos años quizás él le regale una edición de aquel libro que puso un día en manos de su hija Laura: Diarios de Ana Frank. Y otros muchos que tapicen las paredes de la habitación y del cerebro.

En unos años quizás él le cuente de la negra Pola, de su perro Popy, de Cuba de la Caridad, de los Beatles y su eterno Let it be… de Cienfuegos y las crónicas que él adereza cada vez.

Pepe. Ella le llama Pepe a José Alejandro Rodríguez. Pepe, como mismo le dicen sus amigos. Tal vez porque Lucía, con todo su ingenio y ternura, desde ahora advierte que cuando comiencen las confidencias, ella será más que nieta. Será también su amiga.

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amor_besandolalunaMe han alertado varias veces, me dicen que cualquiera, tan solo leer mi blog, podría enamorarme, que debo tener cuidado. No, cuidado debe tener quien lo intente…porque ya hay quien se ha lanzado el mar sin botellas y no le ha resultado… Pero bueno, como soy muchacha bondadosa y me porto bien, voy a facilitar las cosas. Aquí anoto lo que deben hacer (al menos saber). Lo demás, tarea independiente…

1- Escuchar jazz, soul, blues, trova, mientras los inciensos y las velas se consumen.
2- Saber si el mar golpea o acaricia.
3- Haber visto “El club de los poetas muertos”, y “La vida es bella”. Haber leído a Borges, Vallejo, Martí, García Márquez, Rulfo, Cortázar, la Storni, Dulce María… a José Alejandro Rodríguez, Luis Sexto, Michel Contreras, Yamil Díaz, Eduardo Montes de Oca, Enrique Milanés, Fulgueiras, Charly Morales…
4- Simpatizar con el Barça (o en su defecto, no ser madridista. Esto es: estar consciente de que Messi es Dios y por eso Ronaldo es Cristiano…) Discutir de pelota y de fútbol. Gritarle a los árbitros. 😉

(Y como me apasiono muchísimo con el tema del periodismo, dos cosas importantes…)

5- No creer que Padura es mejor periodista que la mayoría de mis amigos PERIODISTAS.
6- Coincidir conmigo en que Julio García Luis ha sido el mejor presidente que ha tenido la UPEC (y que tendrá…)

(Continúo…)

7- En mi tacita de café debe haber una dosis mayor a la suya.
8- Tener un espacio nuestro en el Muelle Real, de Cienfuegos, o en el Morro habanero.
9- Ver el Mundial de Fútbol, la Eurocopa… la Serie Nacional de Béisbol, por encima de cualquier telenovela. No ser adicto a la TV.

(Y como adoro las crónicas y a los cronistas que cada año se reúnen en Cienfuegos, y muchos de ellos tienen libros publicados –que tengo- o están en proceso de publicar alguno…pero uno de mis cronistas preferidos –para no pecar de absoluta y decir mi cronista preferido- no tiene las suyas compiladas, pues…)

10- Compilar TODAS las crónicas de Michel Contreras. Regalármelas (con firma del autor).

Y bien, como las primeras condiciones son más subjetivas y solo confirmables en conversaciones o con el tiempo, mucho tiempo… pues se debe comenzar por la más tangible, o sea, por la última. 😛

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Ana Belén_discoHoy es el día de las mujeres pero no voy a felicitar a ninguna por una razón muy machista: no hay, en contraparte, un día para los hombres. No voy a felicitarlas, además, porque hoy mi cuota de felicitaciones, correos, llamadas telefónicas, serán para un hombre.

Sí, diré felicidades a un hombre, a uno que nació –como Ana Belén- en el 53 y que justo hoy 8 de marzo cumple 60.

Mi jornada por su cumpleaños comenzó el pasado 9 de agosto cuando anuncié que hoy escribiría para él, e intenté que Ana Belén le cantara. Algo tenía que hacer, ya que no le podía regalar a la mismísima española…

Él hizo una crónica titulada Let it be… y ella le dijo: “Yo también nací en el 53. Yo también crecí con el Yesterday”.

No sé si para ella esto represente quedar Entre dos amores, cruzar el Mediterráneo, o hacer un Derroche de melodías para decirle, al fin: Contamíname, o Habáname.

No sé si le diga Regálame otra noche como aquella, Regrésamelo todo, o No sé por qué te quiero, o simplemente le pedirá: “Lía con tus brazos un nudo de dos lazos que me ate a tu pecho, amor…”

Seguramente preferirá pasar con él este y todos los cumpleaños que quedar A la sombra de un león o en La puerta de Alcalá, o Pisando charcos.

Por ahora solo se sospecha que él, José Alejandro Rodríguez, es uno de los hombres por los que ella grabó el último disco: Los hombres que amé

“Qué te puedo decir que tú no hayas vivido, qué te puedo contar que tú no hayas soñado…”

Mejor voy pensando en mi regalo, porque hasta Ana Belén se me adelantó…. Pero hoy estoy lejos, no podré abrazarlo de verdad, brazo a brazo. No podré dejar un beso mío en su mejilla. No podré verlo y decirle, ojos a ojos, que lo quiero.

No podré… así que solo escribo estas líneas, y mientras hago un obsequio para él, gano tiempo y le dedico dos canciones que sé a él le gustan, porque a fin de cuentas todos –aunque no hayamos nacido En el 53– all we are is Dust in the wind.

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Michel ContrerasHoy voy a hacer algo que los cirujanos desaconsejan. Incluso cuando les toque encargarse del asunto. Hoy voy a ganarme unos cuantos puntos. (Al menos así se dice en el lenguaje de mi hermano)

Yo a mi hermano: “Tati, a que con esto que estoy escribiendo me gano la atención de Michel Contreras”.

Mi hermano a mí: “Tata, ¿de cuándo a acá tú escribes para anotarte puntos?”

Bueno, bueno… como se diga, lo cierto es que hace como 10 años que no escribo de él. 😉

Michel me lee, y lo sé porque me lo dijo. Quién iba a pensar que él, un “clásico vivo”, como lo llamó su amigo Yamil Díaz, me iba a confesar eso así, en medio de un abrazo. “Te leo, estoy leyendo las botellas” Y yo: “claro, te gustan todas las botellas”, y sonrío porque me refiero a otras. “No, que sabes que ahora hago abstinencia, ahora me gustan las tuyas”.

Michel es uno de los tipos más cultos que conozco, y que se empeña en decirse tipo precisamente porque no se desliga de las calles que recorre cada día. “Si yo fuera director de un medio nacional, a él lo quisiera tener en mi redacción”, me confesó un día Enrique Milanés. “Tener el afecto de Michel es algo grande”, me dijo –en mayor confesión- Luis Sexto. “Es de esos periodistas perturbadoramente brillantes en el ámbito deportivo y en dondequiera que lo pongan (…) aunque no sea enviado especial ni de aquí a los potreros de Guaracabulla”, señaló Pepe Alejandro.

“Y además de todo es lindo”, me dejaron a modo de comentario una de las veces que he escrito de él. Y recordé el día que una estudiante de Periodismo exclamó, cuando vio su foto en mi blog: “¡Ño, qué bueno está¡ ¿quién es ese?”

Por Michel yo he comido delante de la TV, por él he visto la Mesa Redonda. Tenemos muchas coincidencias musicales y una muy importante: el Barça. En Cienfuegos, apenas conocerlo, me compartió las canciones de Sabina en un ómnibus, y siempre que lo veo termino por fotografiarlo. Le digo: “ya tengo un álbum de fotos tuyas, pero es que después cuando siga escribiendo de ti tengo que tener imágenes nuevas, ¿no?”. “Lo que hagas está bien”. Y con esa luz verde yo continúo cámara en mano y cuando el lente se pone insistente Michel asume pose de pelotero y me desafía a una nueva fotografía.

Hace dos días lo contacté para decirle que escribía sobre Pepe Alejandro, pero que pronto habría una botella para él. Me dijo: “Pepe y yo ya casi somos una botella, ¿no?” Y me río pero es que los veo como padre e hijo, y ¿cómo escribir de uno sin pensar en el otro? Termino entonces lanzando dos botellas cuando voy al mar a dejar para uno…

Y lo que no le digo es que reviso Cubadebate para leer su Strike 3, que comparto sus enlaces en twitter aunque nunca haya coincidido con @michelcon3ras, que adoro las veces que me dice Tina y que compré “Los hombres de negro” para regalárselo.

Pero sí le digo, porque esas palabras salen solas, sí le digo que lo quiero.

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????????????????????????Con una semana de atraso escribo sobre el Premio Nacional de Periodismo “José Martí” de este año… sobre uno, el único de los cinco nombres que me conmovió, que aplaudí y que mueve y remueve mis emociones una y otra vez. Pepe Alejandro Rodríguez.

Aún no he hablado con él para felicitarlo. Aún no le escribo. Estoy muy demorada, pero como dicen que nunca es tarde, y que más vale tarde que nunca, pues…

Dentro de poco menos de un mes volveré a escribir de él, entonces porque cumple 60. La botella de hoy es porque año tras año estoy a la expectativa de a quién le otorgarán ese reconocimiento. Desde el 2009 y hasta el 2011 el “José Martí” me ha convencido. Luis Sexto, Miriam Rodríguez Betancourt, Julio García Luis, los tres personas talentosas, valientes, queribles. Este año vuelvo a mi saco de abrazos porque –aunque haya sido compartido, por esa sinrazón de que este es “el año del Congreso”- al menos uno de los nombres premiados lo siento cercano.

Cercano y no porque lo conozca. Cercano porque defiende esta profesión –u oficio- de forma decorosa, porque su cuota de coraje, tenacidad y virtuosismo la vierte en servir a los demás desde un Acuse de recibo, Hablando claro, o con Papelitos (que) hablan…

Pepe Alejandro se merece este premio y más, aunque él no necesita estos avales para que lo sepamos grande. Su grandeza comenzó desde el momento en que convirtió su José Alejandro en Pepe Alejandro, desde que decidió jugarse hasta el corazón y gastó parte de su salud en batalla contra la burocracia, desde que acepta como premio mayor el cariño, desde que su única aspiración en la vida es ser buena persona.

Por eso hoy, sin tantos preámbulos, quiero lanzar una botella al mar para decirle como canta Sabina en Noche de bodas: “Que los que esperan no cuenten las horas, que los que matan se mueran de miedo (…) Que las verdades no tengan complejos, que las mentiras parezcan mentiras (…) Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena (…) Que no te duerman con cuentos de hadas, que no te cierren el bar de la esquina…”

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Cienfuegos, la capital cubana de la crónica (la denominación es de Michel Contreras) volvió a llenarse de cronistas por dos días. De cronistas tan cronistas como Luis Sexto, Michel Contreras, Eduardo Montes de Oca, Yamil Díaz

Este año particularmente me faltaronn los que leo y que no participan, como Gisselle Morales, Yaima Puig, Charly, Sheyla, Yuris Nórido, Marian…

Y a quienes me resultan habituales y no estuvieron, como Enrique Milanés, que decidió quedarse en Camagüey para alimentar a su Caimán, no sea que le salgan muelas. O por aquello que dicen que el ojo de Enrique engorda al caimán, ¿era así, no? O Elisa Beatriz, que tuvo en esos días prueba de idioma chino. O el ingenioso Juan Morales, que esta vez se las ingenió para no aparecer.

Pero sin dudas el gran ausente, el más extrañado fue Pepe Alejandro. Lo llamamos por teléfono, nos envió dos crónicas… pero causó un “a dormir temprano” tan generalizado que hasta Michel Contreras obedeció. No fue, y por tanto, tampoco nos llevó las conversaciones hasta la madrugada.

Cienfuegos. Otra vez volví al Muelle Real, que de tanto gustarme lo fotografié para mi blog, y así lo veo siempre. Regresé a mis amigos, a las conversaciones largas, a los chistes, a los abrazos, al mar, a los recuerdos, a las crónicas, y a mis ausentes.

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Para Pepe Alejandro

 

Él también nació en el 53. Y jamás ha tenido miedo a vivir. Se subió de un salto en el primer tren. Hay que ver, en todo ha sido aprendiz.

Es uno de los periodistas más admirables que conozco, uno de los que me guían y me inyectan amor a esta profesión (u oficio). También nació –como Ana Belén- en el 53. El próximo año, comenzando el mes  de marzo, le deberé un post por su cumpleaños 60. Hoy solo le dejo esta botella al mar que a fin de cuentas se hará, como todo, dust in the wind, y le pido a Ana Belén que le cante…

“No me pesa lo vivido, me mata la estupidez de enterrar un fin de siglo distinto del que soñé.

“Yo también nací en el 53. Yo también crecí con el Yesterday. Como tú sintiendo la sangre arder, me abracé sabiendo que iba a perder. Siempre encuentras algún listo que sabe lo que hay que hacer, que aprendió todo en los libros, que nunca saltó sin red”.

Qué te puedo decir que tú no hayas vivido. Qué te puedo contar que tú no hayas soñado.

“Yo también nací en el 53. Y soñé lo mismo que sueñas tú. Como tú no quiero mirar atrás. Sé muy bien que puedo volverme sal.

“Siempre tuve más amigos de los que pude contar, sé que hay varios mal heridos, esperan una señal”.

Qué te puedo decir que tú no hayas vivido. Qué te puedo contar que tú no hayas soñado.

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