Cuéntame algo

Tomás creía que “hay que mantener la regla del número tres. Es posible ver a una mujer varias veces seguidas, pero en tal caso no más de tres veces. También es posible mantener una relación durante años, pero con la condición de que entre cada encuentro pasen al menos tres semanas. Quería tener la seguridad... Leer más →

levedad

— Cuando en verdad te mueras, ya no tendré lágrimas para llorarte. — ¿Por qué lo dices? — Porque te has muerto muy seguido, en mis sueños. Y te lloro muy seguido, en mis sueños. Tal vez por eso vengo cada mañana a tomar el café contigo, y en las tardes prendo velas a la... Leer más →

Lo que no diré nunca, ni aunque me torturen

“Tomás se decía: hacer el amor con una mujer y dormir con una mujer son dos pasiones no sólo distintas sino casi contradictorias. El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a... Leer más →

Durmiendo con Milán Kundera

No me gustan las cosas a medias –me digo a modo de autorreflexión. Me causa incertidumbre. Y no soporto la incertidumbre. Mas, tampoco se trata de apostarle a las certezas –continúo mi monólogo interior- no siempre sabemos si va a llover o no. Ya lo mencionó Milán Kundera en La insoportable levedad del ser: “No... Leer más →

Oh, vida…

Escribió Milán Kundera en La insoportable levedad del ser, que “No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede... Leer más →

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