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Posts Tagged ‘Michel Contreras’

Cristiano Ronaldo CR7A Michel Contreras, el tipo más antimadridista que conozco.

“Ponte en el lugar del otro”. Esa ha sido una constante en los consejos de mi abuela. Aun cuando -tratándose de determinadas personas que no me son afectuosas- he querido “ponerlas en su lugar” en vez de ponerme en su lugar…

Tanto he tratado de entender las razones de los demás que hasta he sido psicoanalista aficionada. Podría tener alguna charla con Freud. Aunque estoy segura que como yo, había cuestiones que tampoco él entendía.
He llegado al menos a tolerar lo que no soporto. Porque claro, más allá de mis juicios y gustos, existen otros.

Pero a veces soy visceral, sobre todo cuando me apasiono. Me hablan de fútbol y yo intento mantener la calma. Me los pintan de blanco y ya no puedo ponerme en su lugar… ¡Créanme, lo he intentado! Pero me sobrepasa. No acabo de descubrir por qué hay personas que le van al Real Madrid.

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UrquiolaAcabo de leer Bendito sea el verde, de Michel Contreras. Y no escapo a la certeza de que como yo, muchos estuvieron pendientes del juego de anoche, Industriales– Isla de la Juventud, solo porque la derrota de Industriales también suponía la de Pinar del Río.

Leo a Michel. Escribe que cuando ve a Urquiola, Duarte, a Pinar… le viene a la cabeza el código de honor del samurai:

“Había llegado casi sin resuello a la recta decisiva del torneo. Nadie apostaba un duro a sus opciones, golpeado como estaba en cada hueso. Sin embargo, se acordó de su estirpe vencedora, ganó ocho de los últimos nueve desafíos y solo dio su espíritu en la raya, sobre el último out del Industriales -Isla de este jueves.”

Sí. Yo también pensé en Urquiola. Y en los villaclareños que han reforzado ese equipo. Vi el partido junto a mi papá, mi hermano y mi abuelo. Volvimos a ganarle en audiencias a la telenovela de turno. Postergué mis lecturas.

Sufrí la derrota de Industriales por primera vez. Por primera vez hubiese querido que esos azules capitalinos no se poncharan, se robaran todas las bases, batearan de hit y jonrones. Un jonrón. Justo eso demandé cuando faltaba un out para terminar. Llegó el out. Nunca llegó el jonrón.

Recordé a una amiga que vive en Villa Clara y nació en la Isla de la Juventud. La última vez que la vi me dijo que su equipo es Michel Enríquez, que cuando él sale al terreno a ella le invade la certeza de que todo irá bien. Mentalmente le pedí disculpas por no apoyarla esta vez. En cualquier otra circunstancia yo apoyaría al que juegue contra Industriales.

Anoche, después del out 27, en mi casa había silencio. Parecía que el que había quedado camino a la postemporada era nuestro Villa Clara. Silencio.

Ahora leo a Michel Contreras. Me encuentro en muchas palabras suyas. Sí, bendito sea el verde:

“Con los spikes bien puestos, cabría decir que amarrados con cordones de acero, el monarca deja vacante el trono. Pero nadie hace mofa de su muerte. Por medio hay un respeto que no alcanzo a definir en estas pocas, admiradas palabras a modo de epitafio para el guerrero verde -Ronin occidental- que se ha ido con todo el decoro de este mundo”.

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Michel y DaraAyer hizo exactamente 4 años desde que Michel Contreras es el padre de Dara.

Algunos pensarán: qué hija tan suertuda, tener un padre talentoso que seguramente le escribe crónicas, le lee cuentos y hasta le permite garabatear las paredes de la casa. Y tendrán razón.

Pero me quiero referir a esa otra parte del mundo que no han creado un Club de fans alrededor de Michel Contreras, sino que -como mi familia- adoran a la hija.

Personas que hasta creen graciosas las veces que la niña pasa por el lado del padre con un lapicero y tacha las palabras que minutos atrás él anotó en aras de una posible crónica.

“¿Cómo estás? ¿Cómo se está portando la niña?”, pregunto al padre por email. “Dara, mal. El padre, bien. Eso es así, siempre”, me responde. Y entonces infiero que por cada travesura de la hija, Michel invoca a Manuel González Bello y a otros tantos cronistas jodedores que desde algún pedazo de cielo le están cobrando sus picardías.

En mi casa saben que Dara juega a ser mi madre, que en el último encuentro de cronistas en Cienfuegos me tomaba de la mano y que hizo reír a los presentes con cada una de sus ocurrencias conmigo.

Por eso para los de mi familia el nombre de Michel Contreras está asociado al de Dara. En el nombre del Padre, de la hija…

Michel puede escribir las crónicas más conmovedoras, los comentarios más alucinantes, disertar sobre deportes en la Mesa Redonda… repartir las letras en varios sitios digitales. Mas, para los míos, nada de eso es fama suficiente hasta que menciona a la niña.

La única vez que Michel ha ido a mi casa no fue tras una invitación de mi hermano o mi padre (machismo de machos varones masculinos) de hablar de pelota, ajedrez o fútbol. La única vez que ha ido fue por un reclamo de mi abuela:

-“Dile que venga a buscar un maní que le compré a la niña, y unos globos, y dulces, y un huevito de chocolate”.

Así la popularidad y el virtuosismo de Michel quedó relegada y el interés por escucharlo se concentró en un solo tema: “Cuéntanos de la niña”.

Ayer que Dara cumplió 4 años, otra vez en mi casa se mencionó el nombre del padre:

“Llama a Michel, para que felicites a Dara”. Y de no ser porque la niña es arisca al teléfono y no soporta que le interrumpan una película, hubiese tenido que aguantar el largo desfile de personas que se agruparon a mi alrededor para felicitarla.

¿Qué se le va a hacer? Algunos pensarán: qué hija tan suertuda, tener un padre talentoso. Pero la suerte es toda de él, pues desde hace 4 años Michel Contreras es el padre de Dara.

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Las grandes agencias de prensa se asombrarán por lo insólito de la noticia. El titular podría clasificar para primera plana: Niña de 3 años tiene una hija ¡de 26!

Como lo leen. Resulta que a Dara, mi amiga más pequeña, le ha dado por decir que yo soy su hija. Con su escasa altura me toma de la mano, mira hacia arriba para ver mi rostro y me ordena: “¡camina, niña!”

Me regaña, pues dice que no la obedezco. Yo me siento a su lado y me quedo quieta, pero ella apunta hacia donde hay otras muchachas de mi edad y suelta un: “niña, pórtate bien, ¿por qué no te portas bien como tus amiguitas? ¡Mira esas niñas qué bien se portan!” Recoge del suelo unas hojas secas, las ripia y me anuncia: “te estoy haciendo la ensalada para la comida, ve lavándote las manos”.

Sospecho que Dara juega a las casitas –pero conmigo, en lugar de usar una muñeca. Y la sospecha se vuelve certeza…pues al regresar a su casa luego de verme, le cuenta a su hermana que ella tiene una hija que se llama Leydi, “pero ahora Leydi se fue sola para su casa y entonces yo no tengo a quien mandar”.

Una tarde a la hora del almuerzo, cuando yo cortaba el pollo frito, ella me dijo muy alto -delante de todos los que ocupaban la mesa: “Leydi, ¡noooo!” y yo: “¿Ahora qué hice, Dara?” y ella: “Que no toques el cuchillo, niña, que te puedes cortar”, y terminé de comer todo con solo un tenedor. “Ahora tómate el agua, y mira, también el refresco…”

Y en el ómnibus no permite que su madre la sujete del brazo, pues Dara asume tan, pero tan bien su papel de madre mía, que cuando estoy no le dice mami a su mamá, sino Glenda, que es su nombre. “Glenda, no me toques, que ya yo soy una mujer, tengo una hija, mira…” Y me muestra. Y me dice que ella me debe aguantar “porque si la guagua frena de pronto, ¿tú sabes dónde vas a caer? ¡allá alante, junto al chofer. Aparte, si te caes al suelo, te vas a ensuciar ese vestido tan lindo que traes”.

Mi madre, de 3 años, me busca para que la cargue, le compre libros infantiles y me pide té, porque le gusta mucho tomar té. No me molesta que sus reclamos de “¿dónde tú estabas, niña?”, “no hagas eso, niña”, “pórtate bien, Leydi”, sea delante de una treintena de personas. No me molesta porque Dara es tan adorable que con gusto la obedezco, le permito administrar mi tiempo y hasta mis conversaciones.

“Camina, niña”, me ordenó y para enfatizarlo, añadió: “Leydi, ¡mueve el pudín!” Una periodista que estaba cerca le preguntó: “Dara, ¿Leydi se está portando mal?” y la niña, con toda su gracia e ingenio, le respondió: “Si tú supieras, que Leydi no es que se porte tan mal, lo más malo que ella tiene tú sabes qué es? ¡adivina!” (y me parece estarla escuchando…ese “adivina” al que le sucedió la exclamación más increíble de toda nuestra relación madre-hija) “Lo malo de esta niña es que ella ¡todas las noches se orina en la cama!”

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Conocí a una muchacha, muy amable y guantanamera ella, que a los minutos de conocerme me requirió por escribir mucho de Michel Contreras.

Michel se ha convertido en una suerte de medidor en los últimos meses. Que si lo sé yo, que otro amigo me reclamó que no le he dejado ninguna botella y entre sus argumentos me soltó: “¡y de Michel has escrito como diez!”. Un escritor que al parecer me lee a veces, me señaló que con tantos autores que existen, “¿por qué pretendes que te compilen nada más y nada menos que las crónicas de ese Michel Contreras?” Gustos y derechos que tiene una, supongo…

Ah, la historia de la muchacha guantanamera. Voy por partes. Me conoció, no la identifiqué –porque en su foto solo aparece algo muy esencial: su sonrisa- se presentó y comenzamos a hablar. Nos contamos algunas historias, nos reímos y acudimos a la complicidad de otras tres o cuatro personas que estaban presentes.

Me dijo que ese día –o al siguiente- vería a Michel. Y “¿sabes qué? Le estás aumentando el ego, a él que no hay que darle mucha cuerda y tú escribiendo de él una y otra vez… que si por él comes delante de la TV, que si está en la Mesa Redonda, que si te gustan sus crónicas, que si su cumpleaños, que si el Barça…”

Me sugirió además que había otras personas que participaban en la Mesa…por si yo quería desviar la atención hacia otros nombres o diversificar las M. ¡Puse una cara de gente seria! Ella sabe que no me molesté, pero la amenaza fue tajante: “oye, hasta ahora me estabas cayendo bien…” 😉

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cesar-vallejo“Vengo a verte pasar todos los días
vaporcito encantado siempre lejos…”

Y yo, aturdida, no sé cómo responderle al hombre que solo había visto en fotos. Y leído, leído sí, hasta no cansarme nunca. Por eso cuando amanece vuelvo a encontrarme con sus poemas.

“No te hagas la que está durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo… comprendo
la humana ecuación de tu amor”.

No, no quise pasar por dormida, pero es que lo estaba… o al menos creía estarlo. ¿Mi amor? No tengo, tendía que ser alguien muy él para que yo decida compartir el café del desayuno, que es sagrado. Pero por un poema de Vallejo en las mañanas estaría dispuesta.

“Amor, ven sin carne, de un Icor que asombre;
y que yo, a manera de Dios, sea el hombre
que ama y engendra sin sensual placer!”

Ya voy…

“He soñado una fuga. Y he soñado
tus encajes en la alcoba”.

Porque me siente, dice, Más allá de la vida y la muerte. “Sí, te veo, te palpo. Pero no creo. No puede suceder tanto imposible”.

“Hay golpes en la vida, tan fuertes Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma Yo no sé!
Son pocos; pero son Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte”.

Vallejo. En las últimas noches aparece cuando creo estar dormida, y por instantes no sé si sueño, si deliro, si el tanto calor se troca en desierto y él viene a mí como un espejismo.

O sería porque aquella primera noche que lo vi, me dormí releyendo la crónica de Michel Contreras: Vallejo y yo, y las letras se me quedaron en la piel y aquellas palabras lo atrajeron.

Sí, seguramente fue por esto último que desde entonces no tengo sosiego. César Vallejo no me deja dormir.

“son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…”

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amor_besandolalunaMe han alertado varias veces, me dicen que cualquiera, tan solo leer mi blog, podría enamorarme, que debo tener cuidado. No, cuidado debe tener quien lo intente…porque ya hay quien se ha lanzado el mar sin botellas y no le ha resultado… Pero bueno, como soy muchacha bondadosa y me porto bien, voy a facilitar las cosas. Aquí anoto lo que deben hacer (al menos saber). Lo demás, tarea independiente…

1- Escuchar jazz, soul, blues, trova, mientras los inciensos y las velas se consumen.
2- Saber si el mar golpea o acaricia.
3- Haber visto “El club de los poetas muertos”, y “La vida es bella”. Haber leído a Borges, Vallejo, Martí, García Márquez, Rulfo, Cortázar, la Storni, Dulce María… a José Alejandro Rodríguez, Luis Sexto, Michel Contreras, Yamil Díaz, Eduardo Montes de Oca, Enrique Milanés, Fulgueiras, Charly Morales…
4- Simpatizar con el Barça (o en su defecto, no ser madridista. Esto es: estar consciente de que Messi es Dios y por eso Ronaldo es Cristiano…) Discutir de pelota y de fútbol. Gritarle a los árbitros. 😉

(Y como me apasiono muchísimo con el tema del periodismo, dos cosas importantes…)

5- No creer que Padura es mejor periodista que la mayoría de mis amigos PERIODISTAS.
6- Coincidir conmigo en que Julio García Luis ha sido el mejor presidente que ha tenido la UPEC (y que tendrá…)

(Continúo…)

7- En mi tacita de café debe haber una dosis mayor a la suya.
8- Tener un espacio nuestro en el Muelle Real, de Cienfuegos, o en el Morro habanero.
9- Ver el Mundial de Fútbol, la Eurocopa… la Serie Nacional de Béisbol, por encima de cualquier telenovela. No ser adicto a la TV.

(Y como adoro las crónicas y a los cronistas que cada año se reúnen en Cienfuegos, y muchos de ellos tienen libros publicados –que tengo- o están en proceso de publicar alguno…pero uno de mis cronistas preferidos –para no pecar de absoluta y decir mi cronista preferido- no tiene las suyas compiladas, pues…)

10- Compilar TODAS las crónicas de Michel Contreras. Regalármelas (con firma del autor).

Y bien, como las primeras condiciones son más subjetivas y solo confirmables en conversaciones o con el tiempo, mucho tiempo… pues se debe comenzar por la más tangible, o sea, por la última. 😛

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