Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘palabras’

Fue tarde de confesiones. Confieso que… (y le entregó las palabras que no dijo durante años).

Palabras que llenaron varios vacíos de antaño.

¿Alguna vez lo escribirás?

Y sí, parece novela del siglo XIX. Pero no sabe cómo ponerla en letras. Los personajes aun no concluyen sus historias. Aun llevan una rosa náutica sobre la piel.

Read Full Post »

Otro amanecer, otra esperanza. Un día a la vez –le dijo. Un día a la vez. Y le dejó sobre la mesa de noche una nota firmada por J.M. Coetzee:

“Todo había quedado atrás. Cuando se despertó por la mañana no se enfrentó más que al enorme bloque de un único día, cada mañana un día. Se vio como una termita abriéndose paso a través de una roca. No había nada más salvo vivir”.

Read Full Post »

“No llegues a aquí con lágrimas –le dijo. Hay muchos lugares por conocer, y no los vas a recorrer con la visión nublada. ¡Ni una lágrima más!”

Y así fue. Cómo fue…No sé decirte cómo fue, no sé explicarte qué pasó…

Conversaron largo, con la ansiedad de dos seres que se reencuentran, que se abrazan, que ponen en palabras todo lo que sienten, y que –oración tras oración- van dejando ir el pasado reciente, para hacer espacio a recuerdos nuevos.

Que no se ocupe de ti el desamparo.

“A veces –le dijo- son necesarias esas sacudidas, y tropezarse, y hasta caerse, para levantarse de verdad con más ganas. ¿Qué vas a hacer? Como dicen allá: Más adelante vive gente.”

Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida.

“Te estaba esperando. Yo también tengo rasguños que contarte. Pero eso sí: después de hoy, no volveremos a hablar de lo mismo. A pasar página, ¿de acuerdo?”

Y nos dieron las diez, y las once, las doce y la una, las dos y las tres…

Read Full Post »

Ojalá que no pueda

tocarte ni en canciones.

Silvio Rodríguez

 

 

Ojalá…

Si yo supiera escribir como Silvio Rodríguez (quien creo que también merece un premio literario, como Bob Dylan), reconstruiría el mundo con palabras, como ellos saben hacer.

Reconstruiría, sobre todo, mi mundo. Y me reconstruiría a mí.

Escribiría de tristezas y dolores, de lágrimas…De certezas y virtudes, de alegrías…

Ojalá…

Pero a veces el tiempo llega, y no nos encuentra.

Read Full Post »

Gitana tropical, de Víctor Manuel

Le pidió: no me rompas. Y no la rompió, en verdad, solo la quebró en pedazos. Pero no la rompió.

Entonces tuvo deseos de pedirle: Rómpeme. Rómpeme para poder reconstruirme desde las cenizas, cual ave Fénix.

Le citó a Dulce María Loynaz:

“Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!”

Entonces tuvo deseos de citarle a Pablo Milanés:

“Ámame como soy, tómame sin temor
tócame con amor, que voy a perder la calma.

Bésame sin rencor, trátame con dulzor
mírame, por favor, que quiero llegar a tu alma”.

Hasta que un día, después de llorar varios días seguidos, se despertó sin lágrimas, aunque aun se sintiera como vaso quebrado (casi vaso roto). Y ya no volvió a llorar. Ya no volvió a pretender que alguien armara sus piezas, ni volvió a citar ese fragmento del poema de Bonifacio Byrne que le recuerda que alguna vez estuvo “desecha en menudos pedazos…”

Tampoco volvió a cantar, con sus escasos trozos: “todavía no pregunté ¿te quedarás? Temo mucho a la respuesta de un jamás”.

… Solo le pidió: no me rompas.

Read Full Post »

Agua. Con agua te tragas, como píldoras, las palabras que quedaron hoy en la garganta. Las no dichas, las que no llegaron a fecundar el aire, las que no alcanzaron sonidos.

Esas que caducan al día, las que alguien quiso posponer para mañana, pero sabes que cuando traes palabras en la garganta: o las pronuncias o te ahogas. Hoy, hoy querías ese desahogo emocional, deshacerte de todas esas palabras. Escucharte, y que las escucharan. Mañana –bien dicen los que sí hablan- seré otro día. Otro día en que te reinventas y ya las palabras serán otras porque las de hoy, claro, las habrás tragado, una a una.

Querías hablar, sí, seguro querías hablar. Sin embargo, te quedaste sin interlocutor. Mañana… Pero sabes que ya no las vas a pronunciar. Tampoco te vas a ahogar. No las dirás mañana, a fin de cuentas esas palabras iban a contar historias que son solo tuyas y solo son importantes para ti. No las escuches en la soledad de tus paredes. Trágalas con agua. Una a una. Con agua…

Read Full Post »

René Portocarrero. “Interior del Cerro”, 1943. Óleo sobre madera

                  No escriba. No exista. No piense./ Ame usted si lo desea, ¿a quién le importa nada?/ No es a usted a quien aman, compréndalo, renuncie gentilmente./ Piense en las estrellas e invéntese algunas constelaciones./ Hable de todo cuanto quiera pero no diga su nombre verdadero./ No se palpe usted el fantasma que lleva debajo de la piel.

                 Gastón Baquero

 

 

Despertaron entre las murallas de la habitación sombría. Vieron a los lados sin ver más que piedras que formaban gruesas paredes por donde solo entraba un poco de luz, un poco de oxígeno, suficiente para vivir un día más. Afuera se elevaban muros más altos, más gruesos, más grises, que le impedían escapar. Sin embargo, cada día se reunían a hacer mapas de extramuros, a dibujar la ciudad que una vez conocieron. El verdugo anotó en su bitácora que aquel par se comportaba como adolescentes.

 

“Pero donde hay adolescentes tiene que haber verdugos.
Y ahora es el filo de la soledad
el que va cercenándonos por dentro,
porque la vida no va a empezar otra vez
aunque yo sea el primero en quitarme la capucha
esta primera tarde en que un verdugo
ha estado a punto de gritar: ¡TE AMO!” (1)

 

Letra a letra lo escribió en aquella hoja gris, la única que tenía a mano. Y disintió de bajar la guillotina. A fin de cuentas, aunque el tal Bonaparte le anunciara que en una fortaleza sitiada toda disidencia es traición, él, el único verdugo de la ciudad, también estaba cansado de las murallas, de las piedras que formaban gruesas paredes por donde solo entraba un poco de luz, un poco de oxígeno, suficiente para vivir un día más…

 

(1) Yamil Díaz Gómez. Madrigal del verdugo. https://www.youtube.com/watch?v=-180nAlEi3I

Read Full Post »

Older Posts »