Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘poesía’

Foto: Mary Ortiz, la amiga que me salvó el día

A Mary Ortíz, por la foto y recordarme el poema de la Dulce

 

 

Criatura de isla, como me describió la Dulce María Loynaz. Criatura salvaje que se refugia, de tanto en tanto, en algún pedazo de mar, que necesita el mar aunque sea dibujado en un papel. El mar…

 

“Rodeada de mar por todas partes,

soy isla asida al tallo de los vientos…

Nadie escucha mi voz, si rezo o grito:

Puedo volar o hundirme… Puedo, a veces,

morder mi cola en signo de Infinito.”

 

En frágiles versos la voz de la poeta (que renegaba de la palabra poetisa), se alza en las olas. Se pierde, naufraga, y siento que me encuentra y me renace. Necesito estas distancias y aquellos mares.

 

“Soy tierra desgajándome… Hay momentos

en que él me ciega y me acobarda,

en que el agua es la muerte donde floto…

Pero abierta a mareas y a ciclones,

hinco en el mar raíz roto.”

 

Allí, donde la mujer innombrable huye como una gaviota…Ahí no queda siquiera mi retrato. Yo quedo lejos, pero siempre, siempre, respiraré cerca del mar.

 

“Crezco del mar y muero de él… Me alzo

¡para volverme en nudos desatados…!

¡Me come un mar batido por las alas

de arcángeles sin cielo, naufragados!”

Read Full Post »

“Tú también descansa. No te desveles”.

1:24 am: Ni Carilda logra salvarme cuando la piel quiere irse en sus manos, desvanecerse en sus manos, renacer en sus manos:

“Y me he quedado temblando
como quien no come sino polvo,
como quien ya extravió la sombra”.

Y no descanso. Y me desvelo.

Read Full Post »

A Francisco.

 

“…sólo pienso en ti
juntos de la mano, se les ve por el jardín
no puede haber nadie en este mundo tan feliz
sólo pienso en ti”.

 

 

Contra todo pronóstico (ajenos y propios), él llega a derrumbar mis muros. ¿Muros? Las murallas que me rodeaban como norias. Y se queda, paciente, a aplacar las tormentas, a desafiar huracanes y calmar este mar bravío. Se queda, aun cuando trato de espantarlo a golpe de miradas tercas y palabras distantes.

Y ahora ando tarareando, como idiota, a Joaquín Sabina: “Y morirme contigo si te matas/ Y matarme contigo si te mueres/ Porque el amor cuando no muere mata/ Porque amores que matan nunca mueren”. Y esa irrepetible Noche de bodas: “Que no se ocupe de ti el desamparo,/ que cada cena sea tu última cena,/ que ser valiente no salga tan caro,/ que ser cobarde no valga la pena.”

Él se queda, como el Principito con la zorra, un poco más cerca cada día, hasta que la domestica, y la hace suya. Hace suyo a este animalito salvaje que he sido, y trastoca algo en mí, y me recuerda a los poetas muertos y los vivos, y me deja la cabeza llena de poesía.

“Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa”.

Hasta Roque Dalton lo sabía, que algún día me iba a pasar. A mis casi 30 años, cuando ya había cerrado puertas y subido puentes, cuando había dicho y repetido hasta el cansancio: “Voy a estar sola, sola, sola…” Llega él. Él. Y me mira como nunca me habían mirado, trajo “la palabra precisa, la sonrisa perfecta…” Me habló de cine, de películas, de amaneceres y atardeceres. Me reconstruyó toda con su voz. Hizo que la mitad perdida de mi vocabulario se recuperara, y las palabras impronunciables tuvieran eco. Mis partes dispersas se volvieron a unir. Quemé naves y eché ancla a fondo.

Contra todo pronóstico he escrito, una a una, estas palabras: “Como mismo cuando alguien dice: «no puedo morir sin leer este o aquel libro», yo contigo debo estar tanto tiempo –juntos-  hasta que veamos todas las películas del mundo, y lea en las noches todos los libros que quiero leer. Eso. Debe ser la declaración más grande de mi historia”.

Nos imagino besándonos en medio del parque Vidal de Santa Clara, caminando por las calles más estrechas y por las más anchas. Nos imagino… “Cómo iba yo a imaginarme/ perdida, traviesa,/ bebiendo tu sed./ Cómo contar que regreso/ a mi calle y mi tiempo,/ que existo tal vez./ Cómo desafiar/ la voz que me apura./ Cómo no morirme en esta locura.”

Contra todo pronóstico… Te amo, hombre.

Read Full Post »

Al-fon-si-na

Sucumbí al pedazo de mar que miró por última vez. Al que entró para no volver. Ella y el mar se fusionaron en uno…

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos… En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará… rodará…

Sucumbí a sus letras, a las que entré y de las que no volví igual. Alfonsina… El mar…

Read Full Post »

“Te ofrezco explicaciones de ti misma, teorías sobre ti misma,
auténticas y sorprendentes noticias de ti misma.”

Borges

Él le escribió, sobre una calle, un poema de Borges:

“Te ofrezco cualquier agudeza que puedan contener
mis libros, cualquier hombradía o humor en mi vida.
Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal.”

Años después, en las paredes de la ciudad, amaneció escrito, con tinta roja y letras dispersas:

“Hace frío sin ti,
pero se vive.”

Todos acusaron a Dalton.

Ayer el viento lo agitó todo: las hojas secas del último otoño, las cintas de las películas mudas, las fotos de la posguerra…

porque así como todas las fotos de la guerra son la última foto,
todas las cartas de amor son la primera carta”.

Y se miraron por última vez en el ocaso, frente a los bancos de aquel parque que nunca recorrieron juntos.

“¿quién nos dirá de quién, en esta casa,

sin saberlo nos hemos despedido?”

Borges

Read Full Post »

benedettiDespertó a medianoche porque creyó estar alucinando. Despertó con el susto de haberse confesado al aire, a las paredes, a la habitación vacía. Despertó asustada porque pensó estar enloqueciendo. “Corazón coraza”, se escuchó decir. Pensó que alguien preguntó: “¿Qué?” y en medio de la alucinación, volvió a hablar: “Benedetti”.

Se levantó y fue a tomarse un vaso de agua. No tenía sed, aunque recuerda haber dicho que tenía sed. Fue hasta la cocina, aun asustada, por un vaso de agua, para con él tragarse los otros poemas que traía en los labios.

Read Full Post »

mujerPasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte… y jamás lo sabrás.

José Ángel Buesa

 

Y mientras otra copa de vino se diluye dentro de mí, mientras otra vez escribo, edito y al final publico algo de dos. Mientras…

Quisiera diluir tu recuerdo con el vino. Que te fueras con el vino, desde mis labios hasta mi interior. Tragarte con vino. Quererte con vino. Olvidarte con vino.

Mas, no te nombro. No te acaricio. No te beso.

Y te vas diluyendo, al fin, poco a poco, sin saber que alguna vez estuviste en mi boca, en mis manos, en mi piel…

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.

Read Full Post »

Older Posts »