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Posts Tagged ‘Serie Nacional de Béisbol’

niña-espaldas-en-campo-trigo2Los otros estadios no huelen igual. No saben igual. No me pertenecen. Y no les pertenezco.

El mío, el único estadio que extraño en el mundo, queda lejos. Lejos. Lejos…

Con mi padre y mi hermano ahí también crecí. Nos esmerábamos en terminar rápido los quehaceres hogareños para que mami no nos retuviera en nuestra escapada. “Que no se lleven a la niña” –reclamaba infructuosamente- porque la niña era la primera en apuntarse cuando mencionaban la palabra estadio.

Ahí, desde esas gradas, disfruté, sufrí, me sumé a los coros que gritaban al árbitro. Y aplaudí. Aplaudí como aplaudiría en un teatro. Salté. Salté como se suele saltar en conciertos. Me estremecí. Me estremecí como lo hacía en el cine.

Aún me estremezco de solo recordar el estadio. Mi estadio. El mío y no otro.

Definitivamente los otros no huelen igual. No saben igual. No me pertenecen. Y no les pertenezco.

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UrquiolaAcabo de leer Bendito sea el verde, de Michel Contreras. Y no escapo a la certeza de que como yo, muchos estuvieron pendientes del juego de anoche, Industriales– Isla de la Juventud, solo porque la derrota de Industriales también suponía la de Pinar del Río.

Leo a Michel. Escribe que cuando ve a Urquiola, Duarte, a Pinar… le viene a la cabeza el código de honor del samurai:

“Había llegado casi sin resuello a la recta decisiva del torneo. Nadie apostaba un duro a sus opciones, golpeado como estaba en cada hueso. Sin embargo, se acordó de su estirpe vencedora, ganó ocho de los últimos nueve desafíos y solo dio su espíritu en la raya, sobre el último out del Industriales -Isla de este jueves.”

Sí. Yo también pensé en Urquiola. Y en los villaclareños que han reforzado ese equipo. Vi el partido junto a mi papá, mi hermano y mi abuelo. Volvimos a ganarle en audiencias a la telenovela de turno. Postergué mis lecturas.

Sufrí la derrota de Industriales por primera vez. Por primera vez hubiese querido que esos azules capitalinos no se poncharan, se robaran todas las bases, batearan de hit y jonrones. Un jonrón. Justo eso demandé cuando faltaba un out para terminar. Llegó el out. Nunca llegó el jonrón.

Recordé a una amiga que vive en Villa Clara y nació en la Isla de la Juventud. La última vez que la vi me dijo que su equipo es Michel Enríquez, que cuando él sale al terreno a ella le invade la certeza de que todo irá bien. Mentalmente le pedí disculpas por no apoyarla esta vez. En cualquier otra circunstancia yo apoyaría al que juegue contra Industriales.

Anoche, después del out 27, en mi casa había silencio. Parecía que el que había quedado camino a la postemporada era nuestro Villa Clara. Silencio.

Ahora leo a Michel Contreras. Me encuentro en muchas palabras suyas. Sí, bendito sea el verde:

“Con los spikes bien puestos, cabría decir que amarrados con cordones de acero, el monarca deja vacante el trono. Pero nadie hace mofa de su muerte. Por medio hay un respeto que no alcanzo a definir en estas pocas, admiradas palabras a modo de epitafio para el guerrero verde -Ronin occidental- que se ha ido con todo el decoro de este mundo”.

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equipo-cubano-serie-del-caribeCrecí con la idea invariable de que el equipo cubano de béisbol siempre ganaría. Voy a decir, como Ortega y Gasset, que yo soy yo y mis circunstancias. Y debo aclarar que nací a finales de los ´80, y mis primeras experiencias en un estadio, o viendo un partido por la TV fueron de la mano de mi padre. Él me decía que ese era el deporte nacional, y que el equipo Cuba no me haría sufrir porque siempre ganaban. Actualmente solo puedo sostener lo primero.

Mi padre me mostraba a Kindelán, Linares, Pacheco, Marquetti… y logró que los quisiera como si se trataran de emblemas nacionales. Y lo eran.

Ni mi padre ni los de su generación me enseñaron a que a esas competiciones se iba con dos jabitas: la de ganar y la de perder. Perder no era una opción.

Mi padre también fue víctima de sus circunstancias. Tanto escuchó aquello de que el team Cuba siempre ganaba, ¡siempre! Porque el béisbol, más que deporte nacional, se convirtió en una causa casi tan importante como eliminar el Bloqueo.

Pasado el año 2000 comenzaron a caer en olimpiadas, torneos holandeses, clásicos mundiales…

Y aquello de: “vas a ver como ganan” comencé a dudarlo cuando el oftalmólogo me diagnosticó astigmatismo y miopía, y en lo adelante tuve que usar espejuelos.

Primero nos dijeron que los asiáticos nos ganaban en el Clásico Mundial porque esa gente ya había entrenado duro, ¡capitalistas de mierda esos japoneses que ni comen por entrenar! Y pensé que tal vez ingerían mucha espinaca -como Popeye- y se habían hecho más fuertes.

Luego escuché que los holandeses también estaban fuertes, fuertes… (¿También estaban comiendo mucha espinaca?) y por eso nos dejaban fuera.

Mis ilusiones estuvieron más perdidas que en la obra de Balzac. Pensé que los jugadores de los otros países realmente estaban comiendo mucha ¡mucha! espinaca y se habían convertido no ya en Popeye, sino en Superman, en Batman… y que los cubanos no acababan de encontrar la espinaca.

En una ocasión amenazaron con dejar el béisbol fuera de las competiciones olímpicas y casi suspiré aliviada –una vergüenza menos, pensé.

Tanto perdieron, perdieron, perdieron… que cuando ganaron medalla de oro en los recientes Juegos Centroamericanos de Veracruz, una delegación oficial recibió al equipo en el aeropuerto, con otra medalla: la de la dignidad.

Ahora llega la Serie del Caribe. Los narradores deportivos aseguran que el equipo Cuba está ganando en experiencia. Mi duda es: ¿cuándo la van a aplicar? Al término del juego con República Dominicana les escuché decir que solo cuando lleven un equipo Cuba a jugar para divertirse, y no con la presión de ganar, ganar, y ganar… solo entonces van a obtener el primer lugar. Si es así, otra duda: ¿por qué no llevaron al equipo completo de Pinar del Río? Ya que ellos fueron los campeones de la pasada Serie Nacional de Béisbol, ¿por qué buscaron refuerzos en otros equipos? Si de todas formas no importaba ganar o perder, todos los pinareños podían haber ido a divertirse, digo yo…

Por cierto, los narradores de la televisión cubana me van a causar un trastorno cerebral grave: cuando ganan (o sea, solo anoche): Ganó el equipo Cuba; y cuando pierden: Perdieron los Vegueros de Pinar del Río. No entiendo… ¿acaso no son los mismos jugadores?

Y las justificaciones que llegan son una mezcla del efecto mariposa con el cuento de la pulga.

Aún no sé qué diablos pasa con la pelota cubana. A mí desde niña me dijeron que ese equipo solo iba a ganar, ganar y ganar… y que nunca me harían sufrir. Yo solo espero que encuentren el camino –si no a la victoria- al menos al campo de espinacas, porque en los últimos (no tan últimos) años me han tenido en conteo de 3-2 (hasta pudieron ser los causantes de mi arritmia cardíaca) y espero que no me sigan ponchando, o tendré el infarto seguro antes de verlos alzar otra medalla de oro.

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Higinio VélezHiginio Vélez, Comisionado Nacional de Béisbol, ha puesto el zapato encima del reglamento de ese deporte, aprobado en su presencia y explicado por él mismo en el programa Mesa Redonda de la televisión cubana… y de paso, dio una patada a la ética beisbolera (aunque el deporte que dirige sea béisbol y no futbol).

Este domingo, justo en el primer inning del último juego de la subserie Villa Clara-Ciego de Ávila, el pitcher abridor Vladimir García lanzó la pelota encima del bateador Ramón Lunar y claro, lo golpeó.

Como Lunar jonroneó dos veces el día anterior, y en la conclusión de otra Serie Nacional -luego de atrasar tantas veces el juego por lluvias, cuando al fin se reanudó, al primer lanzamiento del propio Vladimir García, Ramón Lunar le dio el batazo definitivo- y en otras ocasiones García le ha propinado pelotazos a Lunar… Con todos esos antecedentes el árbitro principal, Lorién Lobaina, determinó que el pelotazo había sido intencional, y expulsó al pitcher del terreno.

Roger Machado -director de Ciego de Ávila- y el delegado Raúl González, en la protesta también resultó expulsado por Lobaina, y la decisión de los avileños fue recoger los maletines (literalmente) y abandonar el estadio –aún a sabiendas de que estaban en el octavo lugar de la tabla de posiciones y por tanto, a riesgo de salir de la zona de clasificación.

El juego no fue televisado, solo estaba siendo transmitido por la emisora villaclareña CMHW, en cadena con la avileña Radio Surco. Por eso no entendí cómo Higinio Vélez, desde su casa en La Habana, pudo hacer uso de su “imparcialidad” cuando lo llamaron por teléfono, pedirle a Roger Machado que el equipo de Ciego debía volver al terreno, y de paso decidir –desde su casita de La Habana- que el árbitro Lorién Lobaina debía ser sustituido.

¡¡¡!!!

En el Reglamento que el propio Higinio Vélez presentó y explicó a inicios de esta Serie Nacional, se establece que en estos casos de protestas, cuando el equipo abandona el terreno tiene un margen de 5 minutos para regresar a jugar, de lo contrario, se declara como ganador al equipo contrario. Este domingo el equipo de Ciego de Ávila estuvo ¡28 minutos! con los maletines recogidos, y no se aplicó el Reglamento. Incluso Ramón Moré –director de Villa Clara- reclamó la demora, pero no procedió, porque Higinio estaba in situ pisoteando el Reglamento, y él es el que manda…

Por cierto, el mismo Reglamento establece que un árbitro principal solo abandonará el terreno si se siente mal (y en esta ocasión Higinio Vélez desde su casa en La Habana, sin presenciar el partido, había sustituido al principal Lobaina, por Blas Guillén). Desde la emisora radial, el narrador Normando Hernández, alarmado por lo que estaba sucediendo, afirmó irónicamente: “sí, seguro que la Comisión Nacional enfermó a Lorién Lobaina”. El mismo narrador explicó todo lo que estaba sucediendo en el banco del equipo y de la llamada que Vélez realizó a Roger Machado.

Los miles de espectadores que ocupaban las gradas se preguntarían dónde estaban los valores éticos y morales, cuando entre ellos tenían niños presenciando aquel espectáculo. Ellos habían pagado para entrar al estadio Sandino a ver el juego, y ahora estaban siendo burlados.

Después de 28 minutos el equipo avileño tuvo deseos de jugar, y ya Higinio Vélez, desde La Habana y con toda su “objetividad” e “imparcialidad” había “arreglado” el juego y el Reglamento…

Mientras la autoridad conferida a ese señor le sirva para jugar a ser Dios y pasar por encima de las leyes establecidas –del reglamento común para todos- y puede decidir quién tuvo la razón sin presenciar el partido…Mientras Higinio pueda quitarle la autoridad a un árbitro en medio de un juego de pelota y echar por tierra la ética…

Mientas eso pase, me va a seguir pareciendo que todos los aficionados del estadio, los peloteros, y hasta los que van a vender maní, todos absolutamente todos, son simples marionetas cuyos hilos mueve Higinio Vélez, amparado en su máxima figura de Comisionado Nacional de Béisbol. Entonces cada partido me va a parecer al Coliseo romano, cuando los gladiadores antes de enfrentarse miraban al César y decía: “Ave, César, los que van a morir te saludan”.

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CUBA-HABANA-BEISBOLLa decisión de Yuliesky Gourriel (dígase Yuliesky y sus hermanos) de jugar a partir de esta temporada beisbolera con el equipo de Industriales, ha suscitado mucha polémica no solo dentro de la afición de su provincia (Sancti Spíritus). Tanto, que despertó la atención de Sherlock Holmes.

Luego de revisar algunos archivos, el detective halló lo siguiente: En la edición del 3 de mayo de 2013, la periodista del semanario Escambray, Elsa Ramos, lo entrevistó para aclarar algunas dudas. Sin embargo, las respuestas de Yuliesky dejan un margen de error…muy amplio.

Si bien es cierto que el mudarse para La Habana, el cuidar de la salud de su padre, o el motivo que tenga para vestir el uniforme azul, es una su decisión personal, como él mismo aclara, las respuestas son muy contradictorias. Holmes copió y comentó este ejemplo:

“…si yo juego en La Habana será por un problema de salud de mi padre, por él hago lo que tenga que hacer, si tengo que jugar en Industriales lo haré, como si tengo que dejar de jugar béisbol. Él está por encima de todo”. ¿Por qué tú y no tus dos hermanos? “Eso se habló en la familia y estuvimos de acuerdo en que fuera yo porque tenía más experiencia en el béisbol”.

¿Entonces qué…? (se pregunta Holmes) ¿Era por cuidar a Lourdes Gourriel o por más experiencia en el béisbol? O sea: para cuidar a alguien no hay que tener experiencia en deportes, ¿no? Sino todas las enfermeras de los hospitales fueran deportistas…)

En fin…tanto él como sus hermanitos ya visten el uniforme de Industriales y Sherlock Holmes cree saber la verdadera y única razón. Le ha costado unos cuantos meses descubrirla, y la expone de tal forma:

¿Recuerdan que antes…? (Y quiero decir antes-antes, cuando existían los reinos, las dotes y princesas…) bueno, en esa época, los casamientos eran pactados para lograr alianzas estratégicas…para que dos países no entraran en pugna, para garantizar que aquel reino apoyaría a este en la guerra…para aumentar tierras, para ganar títulos nobiliarios…

¿También recuerdan la pelea entre los equipos de Industriales y Sancti Spíritus en el estadio José Antonio Huelga? Sí, esa misma, cuando peloteros de uno y otro equipo pensaron que además del béisbol podrían practicar boxeo y atletismo (para perseguirse por el terreno) :p

El punto es el siguiente:

Parece que la dirección de ambos equipos llegaron a un acuerdo: Industriales colabora para que los gallos espirituanos clasifiquen a octavos de final, mientras Sancti Spíritus recompensa a sus amigos, los leones de la capital, con una donación de Gourrielitos.

Holmes anotó al margen: alguien está incumpliendo el contrato, pues de los 16 equipos que participan en la Serie Nacional de Béisbol, el conjunto de Sancti Spíritus ocupa el puesto…¡16!

Sherlock Holmes puso el punto final en el documento, cerró la carpeta y apagó la luz…ya tenía una parte del asunto aclarado.

Solo faltaba una última prueba, que debe comprobar con la ayuda de Franz Kafka: cómo se produce la metamorfosis de unos gallos en leones.

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gatito_shrekLa noche estaba para no perderse. En el estadio Sandino de Santa Clara se jugaba el último partido de béisbol de la subserie Villa Clara- Industriales.

Anabel, Beatriz y Luis Yaim acordaron verse media hora antes en las afueras del estadio. Él no llegó –o no coincidieron en tiempo- y ellas, a la altura del tercer inning, se propusieron localizarlo.

Como Anabel estudia el 5to año de Periodismo y se ha pasado todos estos meses redactando su proyecto de Tesis, ideó una estructura de plan, más o menos así:

– Tema: La pérdida de un compañero de grupo (5to Periodismo) en el estadio Sandino.

-Objetivo general: Encontrar al susodicho.

-Objetivos específicos:
1- utilizar cualquier recurso disponible
2- falsear los datos del muchacho, a fin de que pasara por un niño de 9 años, para conmover a los presentes y no se negaran a ayudarlas.

Hipótesis: Luis Yaim estaba escondido en alguna parte del estadio para no compartir con ellas las rositas de maíz que seguramente estaba comiendo.

Categorías analíticas: estadio Sandino, Luis Yaim… (y para más dramatismo añadieron otra) niño perdido.

Decidida a no fracasar, Anabel subió a la cabina de transmisión para pedir un favor que comenzaba con una introducción parecida a la historia de Hansel y Grettel: “Compañero, mi primo de 9 años vino conmigo al estadio y se me perdió. Ahora no sé en qué parte está”. Y para emocionar al tipo, puso cara de lástima –casi de llanto- para añadir: “¡debe estar tan asustado!” Y para si el locutor todavía tenía dudas de lo que debía hacer, le soltó: “Si usted pudiera llamarlo por el audio…”

El hombre se conmovió, aconsejó que no debía mencionarse que se trataba de un niño de 9 años porque ya estaba grandecito, que más efectivo para todos era sugerir que era un niño pequeño, y que en caso que eso no resultara, le dijera para movilizar al cuerpo de policías del estadio.

Entonces el locutor tomó el micrófono, abrió el sonido externo y retumbó con su voz al Sandino y un poquito más allá:

“Al niño Luis Yaim Martínez que está perdido en este momento, su prima lo estará esperando a la salida del estadio, frente a la guagua del control remoto”.

“Repetimos. Al niño…”

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mielHasta la noche de este martes 18 de junio, Gisselle Morales estaba tan ronca a causa del catarro, que sus amigos ya se preparaban para hacerle compañía en el hospital más cercano.

Apenas podía hablar. Su novio, Leo, tan preocupado como todos, asumiría las labores domésticas con tal que la muchacha no se mojara mucho las manos.

Ella, como buena villaclareña nacida y criada en Sagua la Grande, se dispuso a ver el juego de pelota. Qué importa que sea sagüera como Víctor Mesa, o que desde el 2008 viva en Sancti Spíritus. Villaclareña por encima de todo y de todos.

Sexto inning. Ariel Pestano preparado para batear con las bases llenas. Ella escribió después que en aquel momento no le pedía un jonrón, sino al menos un fly elevado que remolcara una carrerita.

Tensión.

Pestano botó la pelota, ¡4 carreras! Hacía días que no le oían la voz, y cuando se le escucha Gisselle es calmada, medida… por eso el novio y los vecinos se asombraron tanto aquella noche en que ella, desde su edificio a kilómetros del estadio Sandino, comenzó a gritar por Villa Clara.

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